"Ha largado la campaña Cristina Libre, una campaña que es una mierda", sintetizó Luis D'Elia en una de sus habituales participaciones en el streaming de AM 530. El dirigente social se refirió a a figura de la ex presidenta Cristina Kirchner en muy duros términos, pero acorde a los comentarios que viene realizando de manera publica en distintos medios hace meses. "Cuando había 53 compañeros presos, lo único que dijiste, Cristina Fernández de Kirchner, fue que no ponías la mano en el fuego por nadie. Por ninguno de los 53 compañeros presos y ahora quéres que todos te defendamos a vos", enfatizó.
Con el histrionismo que lo caracteriza, el referente de la agrupación MILES sostuvo: "Vos todavía no estuviste presa, sino en San José 1111 tomando café". En el monologo mediático, D'Elia recordó los "mil días" que estuvo privado de su libertad en dos unidades penitenciarias distintas y mencionó la situación procesal de la dirigente social jujeña Milagros Salas. Un señalamiento punzante, por parte del activista social, sobre la situación judicial de muchas figuras del kirchnerismo que, desde hace tiempo, han sido olvidados o dejados de lado en el reclamo por lawfare señalado por la expresidenta.
Hace tiempo, D'Elía profundizó su ruptura con la cúpula de La Cámpora tras lanzar duras acusaciones contra la ex mandataria y su hijo, Máximo Kirchner, exponiendo al máximo la fractura en el peronismo. A través de declaraciones radiales, posteos en redes y entrevistas en streaming, el histórico líder piquetero de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) cargó contra la conducción de la expresidenta en la oposición peronista. Incluso, denunció una manipulación en el rol selectivo de Cristina Kirchner frente a los dirigentes que terminaron tras las rejas por defender su proyecto político.
El principal reproche que D'Elia le hace a la ex presidenta radica en lo que considera un abandono total de quienes fueron los "soldados más leales" del kirchnerismo durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Bajo esa línea argumental, fustigó a Kirchner por no haber tenido un gesto de contención institucional o personal durante ese encierro, cuestionando que la líder nunca lo llamó ni acompañó activamente a la militancia territorial que pagó con su libertad el haber puesto el cuerpo en las calles. Además argumentó que el liderazgo genuino no se hereda artificialmente desde despachos, sino que se valida con presencia en el asfalto y en las celdas.
Esta acusación de abandono a los dirigentes encarcelados se conecta de forma directa con el posicionamiento que D'Elía adoptó en la feroz disputa de poder interna del peronismo bonaerense. En sus últimos comentarios en los medios, rechazó que la agrupación La Cámpora pretenda imponerse como el único camino u opción de conducción. Dentro de esa premisa, el kirchnerismo de los últimos años incurrió en debilitar y asfixiar políticamente a figuras como Axel Kicillof. Ante este panorama, el referente social instó abiertamente al gobernador de la provincia de Buenos Aires, a "enfrentar el pasado" y disputar frontalmente la conducción del movimiento peronista.
Sin embargo, por lejos, la mayor virulencia de los discursos emitidos por D'Elía en las plataformas digitales de streaming estuvo dirigida sin filtros hacia Máximo Kirchner, cuya legitimidad política desconoce de raíz. Con críticas de índole estrictamente personal y política, el exfuncionario de Tierra y Vivienda apuntó a la figura del diputado nacional usando textuales de alto impacto mediático: En sus descargos, profundizó: "¿Quién sos? ¿Qué hiciste en el Kirchnerismo? ¿Qué historia tenés? Ninguna. Mientras tu papá vivía eras nadie. En el Kirchnerismo eras nadie".
A estas declaraciones se sumaron descalificaciones directas sobre la vida privada y la supuesta inconducta del líder camporista en las entrevistas digitales, donde el piquetero disparó: "Hoy este... un drogón que de lunes a domingo está hasta las cinco de la mañana con escabio, minitas, droga... El pibe tiene serios problemas de adicción, todos lo vemos". El estallido mediático de Luis D'Elía visibiliza una fractura absoluta e irreversible dentro del kirchnerismo, desnudando el hartazgo de los viejos sectores territoriales ante los herederos designados por la cúpula partidaria.














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