Javier Milei (CEDOC)

El odio de Milei: cómo funciona la máquina de destruir periodistas

El Gobierno creó una "oficina" tuitera para perseguir voces críticas. Cómo el odio personal de Milei se transforma en política de Estado. La caja de YPF para premiar lealtades. Los ejemplos de Bukele y Orbán.

"Guerra es paz, ignorancia es fuerza, libertad es esclavitud”. Esas eran las tres frases que Winston Smith leía todos los días en la fachada del ministerio de la Verdad, uno de los cuatro que componían el gobierno de Oceanía. Ahí Smith se desempeñaba en el departamento de Registros, el área que se encargaba de confeccionar el pasado a través de la edición de videos, diarios, películas, libros, o lo que sea. Un día cualquiera del trabajo del hombre en ese lugar se veía así: “En el Times del 19 de diciembre del año anterior se habían publicado los pronósticos oficiales sobre el consumo de ciertos productos en el cuarto trimestre de 1983. Pues bien, resultaba que los pronósticos se habían equivocado muchísimo. El trabajo de Winston consistía en cambiar las cifras originales haciéndolas coincidir con las posteriores. Eran noticias que por una razón u otra era necesario alterar, o, como decía la frase oficial, rectificar”.

A esta altura más de un lector se habrá dado cuenta de que Smith no era una persona real, ni el ministerio de la Verdad o el gobierno de Oceanía existieron jamás, sino que son parte de la famosa obra de George Orwell, “1984”. Sin embargo, la realidad se va pareciendo cada vez más a la ficción. En especial en Argentina, país gobernado por alguien que hace años no tiene muy en claro dónde termina una frontera y empieza la otra. La vocación mesiánica y autoritaria de Milei viene chocando desde el día uno con ese oficio que por definición cuestiona el relato único. Y, como le pasó a Smith cuando empezó a dudar del ministerio de la Verdad —“Que se encarga de la mentira”, dice Orwell en el libro—, el economista pretende usar el poder del Estado para callar a cualquier voz crítica o disidente. Y a su máquina de destruir periodistas ahora le sumó una controvertida “oficina de Respuesta Oficial” que, como en la novela, quiere imponer su propia versión de los hechos. El Gran Hermano libertario está al acecho.

Panóptico

 “La oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política”. Este fue el primer tuit de la cuenta. Eso sucedió el 5 de febrero, a las 12:37. Javier Milei tardó algo más del minuto que pasó entre que la token $Libra se creó y que él la promocionó, pero igualmente fue bastante rápido: 12 minutos después el Presidente estaba compartiendo la novedad. “Para desenmascarar mentiras y operaciones de los medios, fin”, tuiteó el libertario.

Desde entonces —hasta el cierre de esta edición— la oficina había sacado 16 comunicados con desmentidas. Tres de ellos —más el tuit del estreno— fueron amplificados por el propio Milei. El 6 de febrero apuntó contra Mauro Federico. Ese día también cargó contra Luis Novaresio. El 11 de febrero reprodujo un mensaje contra TN.

Como contó La Nación, fue el propio Milei quien tuvo la idea. El paralelismo con Donald Trump es evidente: lanzó “Rapid response 47” al iniciar su segundo mandato como presidente número 47 de Estados Unidos. Incluso los logos son similares. La coincidencia con la renuncia de Marco Lavagna y el cambio metodológico del INDEC no pasó inadvertida. Crear una cuenta con tilde gris en X, con aval de Elon Musk, lleva días o semanas.

Guerra

La oficina cargó contra Jorge Fontevecchia, Manuel Casado, Julián Maradeo, Federico, Novaresio, María O'Donnell, María Laura Santillán, Francisco Jueguen, Marcela Feudale, Edith Hermida, Vanina Biasi y Félix Lonigro. La cuenta es manejada por Juan Pablo Carreira, cercano a Santiago Caputo. En octubre de 2025, el propio Milei habló de comprar submarinos franceses. La oficina también citó erróneamente a Uruguay respecto a la edad de imputabilidad (18 años). Desde 2024, Milei intensificó su confrontación con la prensa. El 12 de marzo de 2025, durante una represión, el fotógrafo Pablo Grillo fue gravemente herido. En abril de 2025, Roberto Navarro sufrió una agresión.

También fueron afectados Marcelo Longobardi, Karina Milei, Viviana Canosa, Fabián Doman, Marcelo Bonelli, Ari Lijalad, Jorge Rial, Nicolás Lantos, Carlos Pagni, Nancy Pazos, Darío Villarruel y Julia Mengolini. En un solo día, el Presidente compartió 93 tuits contra ella. Según Reporteros sin Fronteras, no existe antecedente similar en 24 horas.

En 2025, Hugo Alconada Mon denunció un intento de hackeo tras publicar sobre la SIDE, bajo órbita de Santiago Caputo. La editorial Perfil mantiene cinco juicios con el Gobierno. En 2025, FOPEA registró 278 ataques (un 55% más que en 2024). SIPREBA reportó un aumento del 66%. En YPF, entre enero y septiembre de 2025, se invirtieron US$ 73 millones en publicidad, 10% más que en 2024. En 2024, el gasto había crecido 40%, pasando de $ 31.749 millones a $ 97.110 millones.

El espejo internacional incluye a Nayib Bukele en El Salvador y Viktor Orbán en Hungría. Según el historiador Steven Forti, el holding KESMA controla el 90% de la prensa húngara. En El Salvador, 53 periodistas se exiliaron el último año. Al final, “1984” ya no parece solo una novela.

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