Javier Milei (CEDOC)

Milei en la TV Pública: “el periodismo se dedica a envenenar a la gente ”

En el programa “Economistas”, el mandatario cruzó a los medios y mencionó la investigación sobre pagos desde Rusia.

La entrevista del presidente Javier Milei en la Televisión Pública, en el programa “Economistas”, conducido por Antonio Aracre y Ramiro Castiñeira, sumó un nuevo capítulo a la creciente tensión entre el Gobierno y el sistema mediático. En un intercambio que por momentos combinó análisis económico con definiciones políticas, el mandatario apuntó directamente contra el periodismo y vinculó sus críticas con la reciente polémica por la influencia extranjera —especialmente rusa— en medios.

Durante la conversación, Milei sostuvo que “el 95% del periodismo está contaminado y se dedica a envenenar a la gente y esa es la realidad”, y aseguró que muchos trabajan “financiados por otros países” . En ese contexto, hizo una referencia explícita al caso que salió a la luz en los últimos días: “ahora se conoció lo de Rusia, pero es solo una cosa ínfima”, afirmó, sugiriendo que existen entramados más amplios que todavía no fueron revelados.

Acusó al periodismo de "hacer el cherry picking". "Y después le aplican la falacia del todo por la parte. Es decir, que ustedes toman una cosita y la generalizan. Yo, el otro día escuchaba a un periodista que trabaja en un medio digital y trabaja en un canal de televisión. Que además conozco a quien responde su pluma. Porque esto hay que decirlo abiertamente, el 95% de los periodistas argentinos son delincuentes y escriben, ya sea por mandato de otros países, o financiados por otros países, o con medios que tienen conflictos con el gobierno porque quieren prebendas, o responden a empresaurios, o sea empresarios prebendarios", agregó

El señalamiento no pasó inadvertido en el estudio. Antonio Aracre, ex asesor de Alberto Fernández y actual analista y conductor, buscó matizar la generalización del Presidente y defendió a parte del sector, al remarcar que existen “muchos colegas honestos”, una postura que introdujo un contrapunto dentro de la propia entrevista y evidenció la incomodidad que generan las afirmaciones oficiales sobre el rol del periodismo.

Las declaraciones se producen en paralelo a una investigación difundida la semana pasada por un colectivo internacional de periodistas —en la que participó la periodista Santiago O’Donnell— que expone mecanismos de financiamiento vinculados al Kremlin para influir en la agenda mediática global.

Según esos informes, Rusia habría desplegado una estrategia de “influencia blanda” basada en tres ejes: financiamiento directo a portales digitales, acuerdos con productoras de contenido y articulación con influencers o analistas que replican narrativas alineadas con Moscú. En muchos casos, los pagos se canalizan a través de consultoras o intermediarios para evitar rastros directos.

Entre los medios señalados en la investigación aparecen plataformas digitales de alcance regional que reproducen contenidos de agencias estatales rusas como RT y Sputnik, así como sitios locales que amplifican esas narrativas con enfoque editorial propio. También se mencionan periodistas y analistas que participaron en viajes financiados o programas de intercambio en Rusia, lo que abre interrogantes sobre posibles conflictos de interés.

El informe también documenta casos en Europa —particularmente en Francia— donde se detectaron redes de financiamiento más explícitas, con derivaciones judiciales en curso. En Estados Unidos, investigaciones del Congreso ya habían advertido sobre operaciones similares, enfocadas en influir en el debate político a través de redes sociales y medios alternativos.

En Argentina, la investigación retomada por O’Donnell no presenta —hasta ahora— pruebas concluyentes de pagos sistemáticos a periodistas de medios tradicionales, pero sí señala la existencia de un ecosistema de portales, cuentas y espacios de opinión que replican agendas geopolíticas extranjeras. En ese punto, la discusión se vuelve más difusa: ¿se trata de financiamiento directo o de afinidad ideológica amplificada por redes?

Mientras el Gobierno insiste en denunciar operaciones mediáticas, sectores del periodismo advierten que la generalización puede erosionar la credibilidad de toda la profesión. El resultado es un escenario de creciente confrontación, donde la discusión sobre desinformación, financiamiento externo y libertad de prensa deja de ser un tema global abstracto y pasa a ocupar el centro de la agenda política argentina.

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