"A la Ciudad no entran. Ley y orden", publicó Jorge Macri en su cuenta de X. El Jefe de Gobierno porteño acompaño el mensaje con un breve video en el que se visualiza a la policía porteña resguardando el espacio publico ante una manifestación de piqueteros pertenecientes a distintas agrupaciones de la izquierda. Entre las banderas insignias de los manifestantes se puede observar a UTEP y cuadros perteneciente al Polo Obrero.
Ayer, en una nueva jornada de protestas en la Ciudad de Buenos Aires, se llevaron cortes simultáneos en accesos clave y zonas céntricas, en el marco de un plan de lucha que viene desarrollándose en las últimas semanas. La movilización fue impulsada principalmente por sectores vinculados a organizaciones territoriales embanderados con frentes izquierdistas, entre ellas el denominado Frente de Lucha Piquetero y otras agrupaciones opositoras al gobierno nacional, que denuncian un agravamiento de la situación social.
Los manifestantes reclamaron principalmente la ampliación de programas sociales, el aumento de los montos de asistencia alimentaria, la reapertura de planes de empleo y la entrega de alimentos a comedores comunitarios. También cuestionaron el ajuste económico y la caída del poder adquisitivo, en línea con consignas que apuntaron tanto al gobierno nacional como a las administraciones locales.
La protesta incluyó bloqueos en distintos puntos estratégicos de la ciudad y sus accesos, como el Puente Pueyrredón, uno de los principales ingresos desde el sur del conurbano bonaerense, además de interrupciones en avenidas centrales y cercanías del Congreso, donde habitualmente se concentran este tipo de manifestaciones.
Sin embargo, el operativo de seguridad por parte del GCBA fue uno de los aspectos centrales de la jornada. Bajo la coordinación del propio Jorge Macri, se desplegó un fuerte dispositivo policial con controles en accesos a la ciudad y presencia reforzada en puntos neurálgicos. La estrategia oficial apuntó a impedir el ingreso masivo de columnas de manifestantes y evitar cortes prolongados, en línea con una política de “orden y cumplimiento de la ley” sostenida por la actual gestión.

Según distintas fuentes, el despliegue incluyó controles a vehículos que trasladaban manifestantes, operativos de saturación en barrios cercanos a los puntos de concentración y una importante presencia de la Policía de la Ciudad para disuadir bloqueos totales. Durante la jornada se registraron momentos de tensión entre efectivos y manifestantes, aunque sin episodios de violencia generalizada de gran escala.
La protesta volvió a poner en evidencia la conflictividad social en el área metropolitana y el endurecimiento de la política de seguridad frente a los cortes de calles, en un escenario donde el reclamo social y la respuesta estatal continúan en escalada.














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