Romina Braga tiene 36 años, nació en Pergamino y llegó a la política de la mano de Elisa Carrió. Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Torcuato Di Tella, con maestría en Políticas Públicas, dice que se sumó al espacio de la Coalición Cívica en 2005, cuando a los 18 años escuchó hablar a Lilita en un evento de campaña y sintió que era allí donde quería aportar. Hoy es diputada provincial bonaerense y una de las voces más activas del bloque en temas que van desde la transparencia institucional hasta las adicciones digitales en jóvenes.
Entre sus proyectos más resonantes figura una iniciativa para reforzar los mecanismos de control sobre el juego online y prevenir la ciberludopatía en menores. La propuesta incluye verificación biométrica en tiempo real para registrarse en plataformas de apuestas, prohibición del uso de tarjetas de crédito para cargar saldo, topes de depósito, bloqueo de sitios de apuestas en establecimientos educativos y restricciones a la publicidad del sector. También impulsó la creación de una Oficina de Consulta Popular para abrir canales directos entre la ciudadanía y la Legislatura. En paralelo, denunció al organismo de agua provincial por falta de información hidrológica y se metió en el debate sobre endeudamiento provincial. Una agenda que, en su propia narrativa, apunta a defender la institucionalidad frente al ruido.
"Son nadies"
Esa palabra —institucionalidad— es la que dispara su argumento más polémico. En una entrevista reciente, Braga apuntó directamente contra los usuarios de redes sociales sin cargo político, a quienes llamó sin rodeos "nadies". "Los Gordo Dan de la vida, los tuiteros", arrancó, en referencia al conocido activista digital libertario que acumula decenas de miles de seguidores en X. "Después arranca una serie de ebullición de los nadies que termina pasando que su 'nada' ocupa espacio en la opinión pública. Hay que ponerles nombres: son nadies. Son gente que al final del día lo que buscan es una porción de poder y no una forma de transformar."
Para Braga, el problema no es solo retórico: es estratégico. "Lo único que tienen son los caracteres y terminan generando conversaciones paralelas. ¿Cuánto tiempo estuvimos hablando de los therians? Cuando lo que pasaba era otra cosa. ¿Creen que eso fue aleatorio?" La referencia es al fenómeno viral de jóvenes que se identifican con animales, que dominó el debate en redes durante semanas de febrero y marzo de 2026 mientras, según ella, ocurrían cosas más relevantes.
Una conversación "a cuidar"
La conclusión de Braga no deja mucho margen a la interpretación: "Hay una conversación a cuidar y tiene que estar cuidada por las fuerzas políticas que creemos en la institucionalidad. No es muy difícil pero tiene que ser constante". En otras palabras: la agenda pública debería estar en manos de quienes tienen un cargo o una estructura, no de ciudadanos que opinan desde sus cuentas. Una postura que, paradójicamente, viene de una legisladora que pertenece al espacio que históricamente se presentó como el de la participación ciudadana y la ética republicana.














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