Wednesday 8 de April, 2026

POLíTICA | Hoy 09:33

Ley de Glaciares: Schiaretti llama a votar contra el Gobierno en Diputados

El exgobernador cordobés rechazó la reforma impulsada por Milei y abrió dudas sobre el respaldo político en el Congreso.

El mensaje de Juan Schiaretti no es un tuit más en medio del debate legislativo: llega en la antesala de una votación clave y funciona como una advertencia directa al Gobierno de Javier Milei. Este miércoles, desde las 15, la Cámara de Diputados comenzará a debatir la reforma de la Ley de Glaciares, que ya cuenta con media sanción del Senado. El posicionamiento del exgobernador cordobés, en ese contexto, adquiere una dimensión política inmediata: es un llamado explícito a votar en contra en el mismo día en que se define el proyecto.

NO SE PUEDE ACOMPAÑAR LA REFORMA ACTUAL DE LA LEY DE GLACIARES”, escribió Schiaretti en mayúsculas, fijando un tono de rechazo sin matices. No es una observación técnica ni una sugerencia de cambios: es una toma de posición que busca incidir directamente en la votación que se abre esta tarde en Diputados.

El dirigente cordobés eligió, además, un enfoque que trasciende el ambientalismo clásico para instalar un eje estructural: el acceso al agua como recurso estratégico. “Los glaciares son fundamentales para que tengamos agua dulce”, planteó, y reforzó la idea federal al señalar que “influyen no sólo en el 36% de la superficie argentina (…) sino también en provincias como Córdoba”. La inclusión de su distrito no es casual: busca interpelar a legisladores de todo el país en una votación clave.

La crítica se sostiene sobre dos pilares que incomodan al oficialismo en una jornada decisiva: el contenido de la reforma y el procedimiento elegido para aprobarla. “Protegerlos no es una opción ideológica: es una necesidad concreta”, sostuvo, desarmando el argumento oficial que suele asociar regulaciones ambientales con trabas al desarrollo. Y fue más allá: “No se puede hacer de manera exprés (…) donde hubo más de 100 mil inscriptos (…) y sólo pudieron expresarse unos pocos”.

Ese señalamiento cobra especial relevancia porque la ley llega hoy al recinto con impulso del Poder Ejecutivo y bajo una lógica de tratamiento acelerado. La advertencia de Schiaretti introduce ruido en un esquema donde la Casa Rosada necesita cada voto para sostener su mayoría circunstancial.

El peso político del mensaje radica, además, en quién lo emite. Schiaretti no es un opositor frontal al Gobierno. Su espacio, hoy nucleado en Provincias Unidas, ha acompañado iniciativas clave del oficialismo. Justamente por eso, su rechazo no es menor: habilita a otros sectores dialoguistas a tomar distancia en una votación sensible.

En su planteo, el exgobernador también introduce un punto técnico con impacto político directo: el rol del IANIGLA. “Desfinanciar el IANIGLA y quitarle funciones es ir en contra de la integración nacional”, advirtió. La discusión sobre quién define qué se protege —si un organismo científico nacional o las provincias— atraviesa el corazón del debate que hoy llegará al recinto.

El trasfondo es más amplio. El Gobierno busca avanzar en una agenda de flexibilización regulatoria vinculada a inversiones, en línea con el RIGI. Pero la reforma de la Ley de Glaciares introduce una tensión evidente entre desarrollo económico, protección ambiental y equilibrios federales. Y es precisamente en ese punto donde Schiaretti fija un límite político.

Si cada provincia decide sola (…) se generan desigualdad (…) e inseguridad jurídica”, alertó, sumando un argumento que interpela incluso a sectores proinversión. La advertencia no es menor en una jornada donde el oficialismo necesita coherencia entre su discurso económico y el respaldo político necesario para aprobar la ley.

Hay que reformar para mejor, no a cualquier costo ni de manera exprés”, sintetizó. La frase funciona como cierre, pero también como mensaje hacia los diputados que desde las 15 deberán votar: no sólo se discute una ley ambiental, sino el modo en que el Gobierno construye sus mayorías.

En ese contexto, la sesión de hoy en Diputados se convierte en una prueba de fuerza para la Casa Rosada. Y la señal de Schiaretti —emitida horas antes del debate— deja en claro que el apoyo de los sectores dialoguistas ya no está garantizado.

por R.N.

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