Opinión / 9 de marzo de 2016

Por qué sí al Día de la Mujer

La discriminación positiva no es una estrategia para vender flores, sino una herramienta de lucha que tendrá sentido mientras haya derechos negados. Polémica por la columna “No al Día Internacional de la Mujer”.

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Marcha por el Día de la Mujer

Una puede creer a esta altura y después del abrazado #NiUnaMenos que es ocioso volver a contar por qué el 8 de marzo fue elegido el Día Internacional de la Mujer. Por las dudas, fue la huelga de obreras textiles en Nueva York, año 1857, y la declaración histórica en 1910 durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras, en Copenhague. Sin embargo, hay quienes suponen que se trata de una estrategia marquetinera para vender flores, bombones u ositos de peluche. Si alguien quiere regalarlos, adelante, porque nunca la valentía se opuso a las sonrisas corteses. El problema, pensamiento residual o rebrote, es suponer que se trata del festejo a la Boluda total.
Que el mundo no es el hogar de los iguales está en la Biblia antes que en el Manifiesto Comunista. Que las minorías y grupos históricamente discriminados por etnia, religión y sexo han logrado un importante avance en el reconocimiento de sus derechos, también es cierto si se lo compara con apenas medio siglo atrás. Pero que las mujeres no han conseguido todavía la paridad con los varones es un dato de la realidad que ningún tipo de eufemismo puede ocultar.
La violencia física y psicológica, desde los femicidios hasta los micromachismos cotidianos, la diferencia en el pago por igual tarea, la doble jornada laboral (en el empleo y en casa), el acoso, la desigualdad en el acceso a cargos jerárquicos y el no poder decidir sobre su cuerpo son, entre otras deudas, razones para que las mujeres lamentablemente sigan “festejando” su día.
Es probable que sean las mismas feministas quienes no hayan comunicado de manera clara a la sociedad estas razones. Siempre acusadas de aguafiestas, piantavotos y quejosas, ahora se las señala como fiscales de la hipercorrección política. La discriminación positiva tendrá sentido mientras sea necesario apuntalar el cambio para todo el conjunto y no solo para el grupete victorioso en la competencia. Algunas ganan, algunas llegan, algunas muestran que la tienen bien larga: aplausos para ellas. Pero es necesario que todas las mujeres tengan esa chance. Recordarlo y luchar por eso, con o sin ramo de rosas, es la música del 8 de marzo.

Este artículo responde a la columna “No al Día Internacional de la Mujer”, publicada por Gustavo González.

 

11 comentarios de “Por qué sí al Día de la Mujer”

  1. Me suena a filosofía barata todos estos comentarios, típico de la mirada intelectualosa de los ABC, ABC1, escriben cómodos/as desde su tablet/notebook, sin meterse en el barro de las miserias humanas a las que alude la periodista.

  2. Detrás de este”festejo” hay una sola cosa: aborto. Obedecer al mandato del poder mundial de imponer el aborto como obligación: para eliminar pobres, enfermos, discapacitados. Para eliminar gente dejando vía libre para el enriquecimiento ilimitado de unos pocos. Todo lo demás es mentira: hoy las mujeres tenemos los mismos y aún más derechos que los hombres,tenemos mayor esperanza de vida, más licencias en el trabajo, preferencias en la justicia ,y si no vean qué pasa en los divorcios. Recién al final de esta nota se “sinceran”:”nuestro desarrollo intelectual…haga que mujeres no quieran ser madres”…Como si fuera “muestra de gran desarrollo intelectual no querer ser madres”. O sea, “desfeminizar” a las mujeres, “algunas muestran que la tienen bien larga”, ¿qué tienen bien larga? ¿la nariz, de mentirosas? En este momento tienen todo el poder de los medios masivos en sus manos, la ONU, Amnistía, hasta…¿el Sr. Bergoglio?…Es triste ver la vejez de las mujeres que se dejan atrapar por este delirio. Solas, llenas de odio y resentimiento, en muchos casos degeneradas hasta lo inconcebible. Poco tiene que ver con las obreras muertas aquel 8 de marzo: ellas trabajaban para alimentar a sus hijos, no eran unas fiesteras bregando por más fiesta.

  3. Estoy muy de acuerdo con el articulo publicado hoy, y con el sentido de conmemorar a quienes lucharon y murieron en función de conseguir derechos básicos que hoy nos parecen normales, aún cuando sigue habiendo trabajo por hacer en función de acabar con la desigualdad de oportunidades.
    El artículo de ayer y quien lo escribió se confunden al pensar que la causa de la discriminación es la conmemoración de este día, olvidando o desconociendo su origen y significado.
    Es un rasgo bastante común en nuestra sociedad moderna el banalizar las conmemoraciones y querer convertirlo en ocasión de venta de algo o de día de vacaciones, así como sucede en este caso de conmemoración de los derechos de la mujer sucede, por ejemplo, con el día del trabajo, donde pocos recuerda dan que los derechos de los que hoy gozamos, hace no tanto tiempo atrás sencillamente no existían. Y costaron vidas de personas el lograrlos.

  4. No estoy para nada de acuerdo con la nota. Más allá de que la mujer aún no ha alcanzado la igualdad total con el hombre, este tipo de reacción me parece innecesaria e improductiva. Yo particularmente como mujer prefiero tener como ejemplo a Juana Azurduy que se cargo al lomo la obligación de comandar un batallon. Pero sobre todo tengo como ejemplo a mujeres que sobresalieron en sus tareas, más allá de que fueran discriminadas y menospreciadas por sus pares masculinos. Si querés que te respeten de igual a igual, dejá de pedir que te saluden los hombres cada 8 de marzo. Yo particularmente prefieron que me reconozcan en mi trabajo por mis logros, quiero ocupar una posición reconocida por mi capacidad y no por un cupo. La violencia de genero hacia la mujer es tambien en parte culpa nuestra, por no haberle partido algo en la cabeza la primera vez que un infradotado hubiera tratado de agredirnos de alguna forma. La relación victima victimario es siempre la misma independientemente de los sexos. Es una posición de poder con una de sumisión, pasa entre hermanos, pasa con los abusadores de chicos y ancianos. Las acciones reales sirven más que los gritos al aire. Y lo que dice la autora de la nota respecto de que las religiones, las etnias o las diferencias de sexo han logrado mayores mejoras quela mujer es una falacia. Hay lugares que aunque no abiertamente siguen repudiando a gente de determinadas etnias, religiones u orientaciones sexuales. Me parece que hace un análisis muy sesgado de la realidad, mirando a través del cristal que esta vez le combino.

    1. Me parece que no leíste bien. Repasá el texto con detenimiento, por favor y vas a ver que muchas de las “contradicciones” que señalás no son tales.

  5. No había necesidad de darle la razón a Gustavo González de manera tan explícita. Afirmar que es mérito de la mujer “tenerla bien larga” es de un machismo casi obsceno. Hubiera preferido leer cuántos se redujo la tasa de femicidios desde la manifestación del @NiUnaMenos. El feminismo no es llenarse la boca de estereotipos, ni copar las calles, ni hacer publicaciones histéricas en las revistas, sino realizar actos concretos por los cuales se proteja a la mujer. Y este tipo de bravatas no es más que violencia psicológica (o más correctamente sociológica) del mismo tenor de la que arriba se critica. Hechos, no palabras; es lo que todos necesitamos en vez de tensar la cuerda del enfrentamiento.-

  6. Son minas… no hay caso. Nunca van a entender que festejando “un” día se ponen en el lugar de las minorías y se discriminan solas. Es más, ellas mismas se consideran minoría cuando en realidad son la mayoría de la población mundial. Y bueh… no les da. Por algo han estado tanto tiempo sometidas a los hombres. La dominación no es solo cuestión de fuerza bruta, también de fuerza mental e inteligencia, que es lo que a las mujeres les falta. Es la natureleza, los hombres tienen el cerebro más desarrollado que las mujeres. Y la triste verdad es que la liberación femenina depende más de los hombres, para que aflojen la correa, y no tanto de las mujeres, por más ruido que hagan. Y hasta creo que todos esos movimientos feministas son contraproducentes, porque no hacen más que endurecer la postura del hombre, que se siente atacado y reacciona peor. Todo lo que logran las mujeres con los hombres siempre es desde la dulzura, y no desde la confrontación. Esa característica innata femenina es la que hace que el hombre se ablande, no la pelea. La pelea solo produce más pelea. El hombre es por naturaleza más fuerte que la mujer y no tolera que la mujer lo enfrente. En cambio, cuando la mujer usa su dulzura innata, el hombre se derrite y le da todo lo que la mujer le pide. Simplemente no lo puede resistir. Esa es la verdadera fuerza de la mujer: su corazón. Pero bueno, no sé para qué me gasto si igual no lo vas a entender. Así que… ¡¡Feliz día!!

    1. Entiendo tu posición, pero lamento comunicarte que el hombre no es mas inteligente que la mujer, la forma de pensar es diferente, la forma de construir una idea y llevarla acabo puede diferir tremendamente, pero decir que uno es más inteligente que otro es una falacia. El problema es que nadie quiere reconocer que simplemente somos diferentes, cada uno con sus fuerzas y debilidades. Es cierto lo que decís, conozco muchos hombres que son capaces de cualquier cosa por una mirada dulce de la mina que les gusta. Aunque nadie lo diga eso tambien es violencia, psicologica pero violencia al fin. La dulzura de la mujer, su razonamiento a veces más sentimintal que racional, su compasión son cuestiones todas relacionadas a su función de madre. Porque la naturaleza se encargo de crear al menos uno de los dos progenitores de forma que se haga cargo de la cria, particularmente en los hominidos donde la educacion de la cria lleva años , no como perros o gatos que a los 3 o 4 meses son practicamente independientes. Que luego, nuestro desarrollo intelectual ( el de la raza humana) haga que mujeres no quieran ser madres, quieran hacer lo mismo que los hombres, o ser iguales en todo sentido a un hombre es una decisión personal.

      1. Me parece muy importante el punto que resalta jean e igualmente la capacidad de ileana de buscar un punto de contacto sobre el cual construír algo mejor. Esto no es un campeonato para ver quién es mejor aislado, sino por conocernos e integrarnos mejor. Somos diferentes, pero no debemos convertir la diferencia en foco de enfrentamiento (idea machista) sino en oportunidad para la distribución de tareas según capacidad y habilidad. ileana no enfrentó a Jean sino que intentó reconocer qué parte de razón lo asistía, muy distinto al derrape de la autora de la nota. Me preocupa en particular que a las mujeres les baste con asistir a marchas como la de #niunamenos pero mantengan su indiferencia ante la multiplicidad de defectos en la asistencia concreta del Estado (como la multiplicación de oficinas que deben recorrer para lograr protección), la no obligatoriedad de los tratamientos psicológicos, la escasa eficacia de los perímetros para combatir la violencia de género, la inexistencia de refugios (bien ahí Vidal), el rebote del impedimento de contacto sobre las mujeres de la familia del padre, etc, etc. Bájense de su pedestal de homenajeadas y organicen turnos para reclamarlo todos los días; pero no desde la violencia de signo femenino, sino desde la búsqueda de una solución definitiva.-

    2. Cuando se festeja el día de la mujer y se las sigue matando y se las usa para lucrar…sera necesario seguir festejando o sera que se festeja para reparar …los males que se le hacen y en fin temas del oscuro mercado

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