Javier Milei y Juan Bautista Alberdi (Cedoc)
Cómo es el Alberdi que Milei tiene en la cabeza
¿Cuánto influyó el “padre” de la Constitución en las ideas políticas del presidente? Un ensayo de Patricia Kolesnicov recién publicado señala puntos en común y divergencias.
“Volvemos a abrazar las ideas de Alberdi. De nuestros padres fundadores que hicieron que en 35 años pasáramos de ser un país de bárbaros, a ser potencia”. La cita pertenece a un discurso de Javier Milei. Justamente, el que pronunció recién electo. Y fue esa cita el puntapie inicial para una investigación sobre los puntos en común que el autor de “Bases”, Juan Bautista Alberdi, tiene con nuestro actual presidente. Quien llevó adelante esa investigación es Patricia Kolesnicov, periodista de larga trayectoria, que trabajó 30 años como editora de Cultura en Clarín y hoy está al frente de la sección Libros en Infobae.
En su investigación repasa los aportes fundamentales de Alberdi a la creación de una república para la Argentina, en todos sus aspectos, desde la economía hasta la educación. Y en paralelo, pone en relación las ideas libertarias con las del prócer del siglo XIX. Para eso, consultó a algunos de los principales historiadores de la Argentina que le dieron distintas versiones de un pensador por momentos excesivo y hasta contradictorio. Incluso intentó que participara el mismo Milei del estudio. Pero cuando le escribió él prefierió derivarla a un experto, según dijo, mucho más capacitado que él.
El resultado de este arduo trabajo fue volcado en el libro “Un presidente que sea como un rey. El Alberdi que Milei tiene en la cabeza” (Planeta). Un introducción ágil y clara al pensamiento de Alberdi y un buen camino para comprender cómo encaja el proyecto libertario en las ideas políticas de la tradición argentina.
Así respondió Kolesnicov las preguntas de NOTICIAS.
Noticias: ¿Qué ideas de Alberdi le sirven políticamente a Milei?
Patricia Kolesnicov: Uf, son muchas. Alberdi defendía la libertad económica, la protección de la propiedad privada, la apertura al comercio, la llegada de capitales, la reducción de trabas para producir riqueza, el poder presidencial. En “Sistema económico y rentístico de la Confederación argentina” hay pasajes muy duros contra la intervención del Estado que hoy, leídos en voz alta, podrían parecer frases de Milei. ¿Estaría Alberdi de acuerdo con el RIGI? Él consideraba, por ejemplo, que los ferrocarriles eran estratégicos para la formación de un país unido. Y escribe: “Proteged empresas particulares para la construcción de ferrocarriles. Colmadlas de ventajas, de privilegios, de todo el favor imaginable, sin deteneros en medios”. ¿Es el RIGI? Quisiera borrar las aduanas, ¿le daría la hidrovía a una empresa extranjera? Bueno, habla de abrir las puertas de los ríos “de par en par a la entrada majestuosa del mundo, sin discutir si es por concesión o por derecho; y para prevenir cuestiones, abridlas antes de discutir”. Hay muchísimas citas en el mismo sentido. Es lógico que Milei encuentre allí una genealogía para su proyecto. Me lo imagino gritando -con palabras y sintaxis de hoy- frases de Alberdi como: “El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconoce. Ella puede ser atacada por el Estado, en nombre de la utilidad pública”. Aunque, como me advierten los historiadores que entrevisté, Alberdi cambia mucho, escribe mucho y se le puede hacer decir casi cualquier cosa.
Noticias: ¿En qué ideas están en lugares opuestos?
Kolesnicov: “Vos lo exhumás a Alberdi, se levanta, lo ve a Milei y lo mata”, me dice el constitucionalista Andrés Gil Domínguez. Él cree que, aunque Alberdi habla de dar poder total al Ejecutivo en una situación de crisis, solo hubiera votado facultades delegadas en una situación muy extrema, no como la que había cuando Milei las pidió. Pero, ojo, al comienzo de “Bases”, Alberdi escribe: "Sembrad fuera de la estación oportuna: no veréis nacer el trigo". Es decir, las ideas políticas solo funcionan cuando responden al tiempo histórico para el que fueron pensadas. No sé qué diría Milei hoy, en un contexto completamente diferente. Alberdi estaba ante un país disperso, en lucha interna, que no encontraba su camino tras la independencia, tenía que construir un Estado que garantizara orden y progreso económico. Milei sostiene que en Argentina hay demasiado Estado y que hay que destruirlo, prácticamente. Por eso el historiador Eduardo ZImmermann, un experto en liberalismo, me dice en el libro que “el núcleo del mensaje libertario anarcocapitalista hubiera horrorizado a Alberdi". Hay diferencias en el plano institucional. Alberdi fue el gran arquitecto de un sistema representativo, republicano y federal. Defendía un Poder Ejecutivo fuerte, pero inserto en una arquitectura constitucional que limitara el poder y asegurara el equilibrio entre las instituciones. En el libro aparecen juristas e historiadores que sostienen que el estilo de liderazgo de Milei, su relación conflictiva con el Congreso -les dijo “ratas”- y su concepción del poder se apartan de ese espíritu republicano, mientras otros entrevistados creen que, en cambio, recupera el impulso reformista de Alberdi. Me interesaba mostrar precisamente esa discusión.
Noticias: ¿Cómo beneficia a la política actual esta búsqueda de una tradición en figuras del pasado?
Kolesnicov: A Milei lo tratan, muchas veces, de loco. La búsqueda de la tradición sirve para dar legitimidad, para insertarse en una serie virtuosa: Alberdi representa liberalismo y Constitución, después de esa Constitución hubo un período de prosperidad, ergo esa idea lleva a la prosperidad. Así como se habla de una línea San Martín-Rosas-Perón, se armaría una línea Alberdi-Milei (que, quizás, debería ser Alberdi-Roca-Milei, porque Alberdi nunca gobierna y ese proyecto se lleva adelante con Roca). En el libro cito una idea de Borges que me parece muy iluminadora: "Cada escritor crea a sus precursores". Creo que con los políticos ocurre algo parecido. Milei no solo cita a Alberdi: también construye un Alberdi que dialoga con sus propias preocupaciones y responde a sus necesidades. Pensá esto; cuando Alberdi escribe un libro defendiendo la monarquía para Sudamérica -que nunca publica, pero ahí está-, empieza invocando a San Martín, a Bolívar, a Belgrano. Va a decir algo audaz, necesita precursores, necesita espalda.
Noticias: ¿Cuáles son las ideas de Alberdi que más vigencia tienen en la actualidad?
Kolesnicov: Qué difícil. Creo que varias de sus ideas principales, las que más nos gustan, están siendo cuestionadas en el mundo. Él planteaba un sistema “democrático, representativo, federal”. Eso podemos ver que está jaqueado en algunos países, donde hay gobiernos que acceden democráticamente pero se comportan de manera autocrática… o lo intentan. Otra idea de Alberdi en jaque es la de la migración, que era vista como una bendición y ahora es un problema: otra vez, contexto. Hoy vemos un mundo que desconfía de eso. DIcho esto: la idea de apertura económica está vigente, incluso, en países como los nuestros, apertura indiscriminada. Él sostenía que los héroes del futuro -de su futuro- serían los comerciantes, los industriales. Muchas discusiones actuales sobre el rol del Estado, los impuestos y la apertura económica recuperan sus ideas.
Noticias: ¿Cómo la vinculá a Milei con la idea de Alberdi de tener una figura presidencial fuerte, casi un rey?
Kolesnicov: Milei arrancó pidiendo poderes especiales para casi todo, eso es prácticamente ser un rey, aunque algunos historiadores dirán que el sistema presidencialista tiene algo de monárquico, en la concentración de poder en una figura. Pedir poderes y desdeñar al congreso es plantearse como un rey, pero no como un monarca constitucional, claro. Un rey por encima y con desprecio de las instituciones modernas.
Noticias: ¿Qué es lo que más le fascinó en Alberdi?
Kolesnicov: Su versatilidad, su pragmatismo, la manera de ir analizando el presente y modificando su posición de acuerdo con lo que pasaba. Recuedo aquella frase de Aldo Rico: “La duda es la jactancia de los intelectuales”. Bueno, acá hay duda de hecho, porque Alberdi retoma, dice que pudo estar equivocado, se mueve. Y esa posibilidad de repensar de acuerdo a la realidad es lo que más me gusta de los intelectuales. Me gustó su entusiasmo, su prosa, su manera de imaginar la arquitectura de un país y luego imaginarla de otra manera. Me sorprendió cuánto de lo que decía es parecido a lo que algunos dicen hoy. Me hizo repensar en monumentos como el himno nacional. ¿Qué dice cuando dice “libertad, libertad, libertad”? ¿Que no somos colonia o que se puede comerciar con quien se quiera y que cualquiera puede venir a producir a este país sin restricciones?
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