Dorian de Robert Wilson. (Lucie Hansch)

Empieza el gran festival internacional de teatro de Buenos Aires

FIBA 2026 se extiende desde el 9 de septiembre hasta el 20. Guía de imperdibles en la programación.

El ya tradicional Festival Internacional de Buenos Aires vuelve a poner a la ciudad en estado de escena. Del 9 al 20 de septiembre, el FIBA reunirá artistas de distintos continentes y una programación que cruza teatro, danza, performance, circo y lenguajes performáticos. La apertura estará a cargo de "Dorian", una de las últimas creaciones escénicas del reconocido creador Robert Wilson, figura decisiva de la vanguardia teatral del siglo XX, fallecido en 2025.

Habrá estrenos, trabajos que exploran la memoria y la violencia política y propuestas que ponen en diálogo distintas tradiciones y geografías. También espacio para recuperar materiales de archivo y para revisar, desde la escena, episodios que todavía interpelan a la memoria colectiva. De la poética visual de Wilson al dinamismo escénico del bailarín y coreógrafo francés Rachid Ouramdane, pasando por experiencias documentales y cruces entre artistas locales e internacionales, el FIBA intenta demostrar que el teatro no solo representa al mundo, sino que también puede interrogarlo. En tiempos de fronteras culturales cada vez más difusas, propone durante casi dos semanas una suerte de mapa alternativo de la creación contemporánea. La grilla completa se puede consultar en fiba.ar.

 

 

Los proyectos visitantes

De la frondosa oferta pautada por el crítico teatral Federico Irazábal, su director artístico desde 2016, se sugiere una guía que quizás pueda ayudar a decidir qué ver e incluye el que probablemente sea el montaje de mayor peso simbólico del festival.

"Dorian", dirigido por Robert Wilson, parte de una relectura de "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde, realizada por el escritor Darryl Pinckney y abrirá el festival el 9 de septiembre en el teatro Coliseo. La producción pertenece al Teatro Nacional de Drama de Kaunas, Lituania, en coproducción con el Schauspielhaus Theater de Düsseldorf.

 

 

La novela funciona como punto de partida al diálogo entre Dorian Gray, el personaje que desea conservar eternamente su juventud, que se une al propio Wilde y el pintor Francis Bacon. Así, el montaje permite convertir la historia de la belleza y la decadencia en una reflexión sobre la identidad, el deseo, la sexualidad, el paso del tiempo y la relación entre vida y representación.

La presencia de Bacon agrega otra dimensión porque el célebre pintor británico dedicó buena parte de su obra a explorar cuerpos deformados, identidades y rostros que parecen estar siempre a punto de convertirse en otra cosa.

"Contre-nature" (Teatro San Martín, el 18, 19 y 20 de septiembre), procede de Francia y representa el segundo gran nombre internacional que es el del coreógrafo francés Rachid Ouramdane, director de Chaillot, Théâtre national de la Danse. Aquí se abandona la narración teatral tradicional para concentrarse en algo aparentemente más elemental como es el cuerpo humano, sus posibilidades físicas y la relación con los otros. Reúne a diez bailarines-acróbatas y el eje está puesto en el movimiento aéreo y en una combinación de danza de contacto con danza suspendida. Lo interesante es que la acrobacia no aparece como una exhibición de virtuosismo aislado. El movimiento depende constantemente de otro cuerpo. Para que uno pueda volar, otro debe sostenerlo. Para que alguien pueda caer, alguien tiene que estar allí para recibirlo. De esta premisa surge un desarrollo sobre la confianza y la interdependencia donde el grupo se convierte en una especie de organismo colectivo.

 

 

"Letters" (Centro Cultural Recoleta, 13 y 15 de septiembre), propone el territorio de la palabra, la memoria y la correspondencia. Coproducción entre Bolivia y Suiza, creada por Diego Aramburo y Beatrice Fleischlin, dos artistas provenientes de contextos culturales diferentes. El propio título remite a las cartas como forma de comunicación y se utiliza ese formato para explorar aquello que ocurre cuando dos personas intentan comunicarse desde lugares distintos, atravesadas por sus propias vivencias, culturas y memorias. Este intercambio epistolar instala el espectáculo en una zona intermedia entre lo autobiográfico y lo teatral. En tiempos de redes sociales y mensajes por Whatsapp, la carta, significa ordenar lo que se quiere decir, elegir palabras y aceptar que entre la emisión y la respuesta existe un intervalo.

"Instante" (Polo Circo, 12 y 13 de septiembre), tiene como protagonista y creador al argentino Juan Ignacio Tula, aunque llega con producción francesa. Es una actuación profundamente ligada al cuerpo, en los límites entre danza, circo contemporáneo y performance, aunadas en la capacidad de un intérprete para transformar un gesto aparentemente mínimo en acontecimiento escénico. Parte de una investigación sobre el movimiento y sobre la relación entre equilibrio, repetición y resistencia física. Con su rueda “Cyr” -un aro de acero de alrededor de dos metros de diámetro y 15 kg de peso- el intérprete desafía los límites de la gravedad en una espiral vertiginosa.

 

 

"KIN (Long): Proyecto Yeonhee I" (Usina del Arte, 14 de septiembre), significa la presencia asiática del festival con la compañía surcoreana Liquid Sound. Una de las preocupaciones centrales radica en los vínculos puesto que Kin remite a los lazos entre personas, a aquello que convierte a un individuo en parte de una comunidad. Aquí se trabaja desde una concepción contemporánea de las artes escénicas en la que las barreras entre danza, performance, música y teatro tienden a eliminarse. Esta producción permite acercarse a una escena contemporánea menos conocida que la europea o la norteamericana.

"No/Mas/Sacre" (Teatro Empire, 16 y 17 de septiembre), del brasileño afincado en España Reinaldo Ribeiro es un trabajo escénico cuyo título evoca levemente a "La consagración de la primavera", introduce una negación: no más sacrificio. La referencia a Stravinsky y a la célebre coreografía de Nijinsky permite pensar en una tradición occidental donde el cuerpo femenino, la violencia y el sacrificio han ocupado un lugar central. El artista toma ese imaginario y lo revisa desde una perspectiva contemporánea a través de la danza, la performance y el teatro físico.

 

En cuanto a la escena local, se incluyen producciones entre las que se destacan "Mi joven vida tiene un final", del coreógrafo Pablo Rotemberg; "Saraos Uranistas", de Juanse Rausch; "Una sombra voraz", de Mariano Pensotti; "Rossini Cards" de Mauro Bigonzetti por el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín; el ballet "Principio de éxtasis" de Goyo Montero, inspirado en "El Aleph" de Jorge Luis Borges; La ópera de tres centavos", de Weill y Brecht y "La lluvia de fuego", dirigida por Marilú Marini.

Como puede advertirse, una grilla diversa para descubrir, en cada caso, nuevas formas de mirar el presente.