Viva Frida, la muestra. (Malba)
Frida Kahlo o la vida íntima de un ícono
Una gran muestra en Malba reúne objetos personales y fotografías de la artista mexicana por primera vez en Sudamérica.
Si la vida de los artistas siempre influye en la lectura que se hace de sus obras, algunos creadores trabajan tan fuertemente alrededor de esta relación, que se vuelve imposible entender sus creaciones separadas de su biografía. Frida Kahlo es el mejor ejemplo de este diálogo total entre la experiencia personal y el arte y ha hecho de esta confluencia el centro de su estilo, su aporte distintivo.
Su cuerpo quebrado es el tema principal de sus pinturas porque su vida misma giró alrededor de las heridas incurables que le causaron la poliomielitis en la infancia y un accidente de tránsito a los 18 años. Sufrió 32 operaciones, usaba rígidos corsés para sostener su columna partida en tres pedazos y pasaba largas temporadas en la cama. Allí empezó a pintar sus famosos autorretratos en los que el cuerpo herido convivía con la magia y la espiritualidad, los colores y los sueños. La enfermedad no le impidió ser protagonista de uno de los grandes amores del siglo, junto al pintor Diego Rivera; ni transformarse en una de las figuras centrales de la excepcional movida artística de México en la primera mitad del siglo XX.
Frida hizo también de su aspecto una imagen icónica con sus vestidos tehuanos (originales de Oaxaca), sus arreglos en el pelo, sus trajes de varón y sus joyas magníficas. En ella, la política y la identidad se fusionaron con el erotismo y la tradición mexicana hasta crear una amalgama única.
Murió a los 47 años de un enfermedad pulmonar aunque se sospecha que pudo haberse suicidado, agobiada por los dolores y los esfuerzos de toda una vida para superarlos.
La muestra que acaba de inaugurar el Museo Malba, “¡Vida Frida!”, reúne todos los aspectos que caracterizan a la vida de la artista. Un espacio donde su universo se despliega en un viaje a su intimidad, como nunca antes se había visto en Sudamérica.
Los detalles de “¡Viva Frida!”
Organizada por SAC, Semana de la Alta Costura by Elina Costantini, la exhibición es un capítulo fundamental de los festejos por el aniversario número 25 del Malba. Fue curada por Circe Henestrosa, especialista en textiles y moda, con la colaboración de la historiadora Gannit Ankori y se centra en “un enfoque que sitúa la vestimenta y la auto-representación en el centro de la práctica artística y vital de Kahlo”, explica el texto curatorial.
Una gran colección de prendas tehuanas ocupa el centro del salón princial de la muestra. Colores fuertes, faldas largas con festones de encaje en los ruedos y huipiles artesanales (blusas) que contituían su vestuario cotidiano. Prendas que podían cubrir muy bien las zonas traumatizadas de su cuerpo, según señala la curadora de la exhibición.
En las paredes de la sala, en pequeñas vitrinas, se exhiben las joyas, los maquillajes, los productos para el cuidado de la piel y los perfumes de Frida. Quienes hayan visitado la Casa Azul en Coyoacán, México, volverán a encontrarse también aquí con los corsés y las prótesis especialmente decorados por la artista.
Este valioso conjunto de objetos tiene una historia increíble. Fueron encontrados en la Casa Azul recién en 2003. Miles de fotografías, documentos y ropa que Diego Rivero ordenó guardar hasta que pasaran 15 años de su muerte, estuvieron 50 años ocultos en dos baños de la propiedad.
La colección que hoy llega a la Argentina se exhibió antes en el Museo Victoria y Alberto en Londres y en el Palacio Galliera de París y contiene parte de los hallazgos de 2003.
Las fotografías y documentos que pertenecieron a Raquel Tibol, amiga de la artista y crítica de arte, acompañan la exhibición en un contrapunto con la materialidad de los objetos. Y las importantes obras que posee Malba, “Autorretrato con chango y loro”, “Diego y yo” y la litografía “El aborto”, cierran un recorrido que reúne los aspectos esenciales de la figura de Kahlo.
La huella de una artista
Aunque el talento de Frida fue reconocido en vida -formó parte de grandes exposiciones colectivas en Estados Unidos en los años '40 y en los '50 tuvo su primera exhibición individual en la Ciudad de México- después de su muerte su fama explotó. Grandes museos del mundo hicieron retrospectivas sobre su obra, sus pinturas alcanzaron valores siderales en los remates y los fanáticos crecieron exponencialmente.
Con el sugestivo título “Frida: The Making of an Icon” (“Frida: la creación de un ícono”), la Tate Modern Gallery de Londres le dedica por estos días una gran muestra en la que explora el “efecto Frida”, o la “Fridamanía”, la razón por la cual esta mujer herida que se pintaba a sí misma se ha transformado tanto en un objeto de culto como en un éxito comercial. Cientos de objetos con su imagen se venden en el mundo todos los días. Su “fandom” siente adoración por su estilo de vestir, sus textos, sus fotos y todos los detalles de su biografía.
“La esposa dedicada, la intelectual, la artista moderna y la activista política”, son para los curadores de la Tate algunos de los “yoes” de Frida. Pero sus admiradores seguramente observan mucho más su capacidad de resistir la adversidad, de convertirla en arte y de hacer de su cuerpo roto un estandarte.
Las entradas de la exhibición de Londres están agotadas desde el primer día. Seguramente en Buenos Aires el fenómeno va a repetirse con creces.
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