Jorge Puglisi (CONTENT NOTICIAS)
Jorge Puglisi: “El patrimonio puede impulsar el desarrollo urbano”
El arquitecto repasó su trayectoria, su formación en Italia y los desafíos de restaurar edificios históricos sin borrar las huellas que construyen su identidad.
Con más de tres décadas de ejercicio profesional, Jorge Ariel Puglisi construyó una trayectoria que articula restauración patrimonial, arquitectura contemporánea, desarrollo urbano y asesoramiento institucional. Su formación en la Argentina e Italia, la experiencia adquirida en Florencia y Perugia y su participación en proyectos públicos y privados consolidaron una práctica basada en el diagnóstico, la preservación de la autenticidad y la gestión responsable de cada obra.
Actualmente continúa al frente de su estudio profesional en la Argentina, desde donde desarrolla viviendas, edificios multifamiliares y emprendimientos urbanos. También realiza consultorías para organismos públicos y clientes privados sobre patrimonio, patologías constructivas, planificación e intervención edilicia.
Su perfil se completa con una sostenida actividad de divulgación. Puglisi dicta conferencias, participa en espacios académicos y escribe artículos técnicos para las revistas Habitat y Arquitectura y Construcción. A esta tarea se suma su proyección internacional como integrante de jurados de concursos organizados por la Escuela Europea de Arquitectura, con sede en Madrid.
En diálogo con NOTICIAS, el arquitecto analiza los criterios que orientan su trabajo, explica por qué la tecnología debe acompañar y no reemplazar el conocimiento de los edificios históricos y plantea al patrimonio como una posible herramienta de transformación urbana.
Su actividad abarca restauración, desarrollos inmobiliarios, urbanismo y consultoría. ¿Cómo definiría esta etapa de su carrera?
La definiría como una etapa de integración. A lo largo de los años fui construyendo una experiencia amplia, pero con un criterio común: entender la arquitectura como una disciplina que debe responder al contexto, a la historia y a las necesidades concretas de las personas.
Continúo dirigiendo mi estudio profesional en la Argentina, donde desarrollamos viviendas, edificios multifamiliares y proyectos urbanos. Al mismo tiempo, realizo consultorías para organismos públicos y clientes privados, especialmente en temas vinculados con el patrimonio, las patologías constructivas, la planificación y la intervención edilicia.
Una parte fundamental de mi trayectoria se desarrolló en el ámbito público. Durante mi desempeño en el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires participé en intervenciones y obras realizadas en edificios de gran relevancia histórica y patrimonial.
Entre ellas se encuentran los trabajos en el Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, en Luján; el Mausoleo y la Quinta 17 de Octubre, en San Vicente; y el Archivo Histórico Provincial Ricardo Levene, ubicado en el Pasaje Dardo Rocha de la ciudad de La Plata.
También participé en numerosas obras sobre bienes patrimoniales distribuidos en diferentes localidades de la provincia de Buenos Aires. Esa experiencia implicó trabajar con edificios de distintas épocas, tipologías y estados de conservación. Cada intervención requiere un conocimiento profundo de su historia, sus materiales, sus sistemas constructivos y las transformaciones que atravesó con el paso del tiempo.
¿Qué relación encuentra entre proyectar una obra nueva y trabajar sobre un edificio histórico?
Aunque puedan parecer campos diferentes, ambos exigen una lectura rigurosa del lugar. En una obra nueva debemos comprender el tejido urbano, la escala, el programa y la manera en que el edificio se incorporará a la ciudad.
En el patrimonio, esa lectura incluye además la historia material del inmueble, sus transformaciones y su valor cultural. En los dos casos, el proyecto debe evitar las respuestas genéricas. Cada intervención tiene que surgir de un diagnóstico específico y de una visión responsable del entorno.
La arquitectura debe responder al presente sin borrar las huellas que explican la identidad de un edificio y de una comunidad.
La formación patrimonial en la Argentina e Italia
¿Cómo comenzó su interés por la preservación del patrimonio?
Mi formación en los cursos que dicta el CICOP Argentina fue decisiva porque me brindó una base conceptual y metodológica para abordar la conservación arquitectónica.
Luego amplié esa formación en Italia, con estudios sobre materiales y técnicas de restauración edilicia en Perugia y Florencia, además de capacitaciones vinculadas con sistemas de refuerzo estructural.
Esa combinación entre teoría, análisis de los materiales y experiencia de obra me permitió comprender que la restauración no puede resolverse mediante recetas. Requiere investigación, criterio y una capacidad permanente de adaptación.
¿Qué aportó concretamente su experiencia profesional en Florencia?
Trabajar en Florencia significó aprender dentro de un contexto en el que la preservación forma parte de la cultura cotidiana. Intervenir en edificios históricos sujetos a normativas exigentes reforzó mi disciplina de trabajo.
Allí profundicé la importancia de la documentación previa, el diagnóstico preciso, la compatibilidad entre los materiales, el respeto por las técnicas existentes y el control continuo de la ejecución. También incorporé una mirada más cuidadosa sobre la reversibilidad de las soluciones y la necesidad de justificar cada decisión técnica.
Una parte importante de su trayectoria se desarrolló en proyectos de interés público. ¿Qué enseñanza le dejó ese ámbito?
La participación en proyectos públicos me enseñó a considerar el patrimonio como un bien colectivo. En el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires trabajé en tareas de diagnóstico, preservación y puesta en valor de edificios de relevancia histórica.
También colaboré con el Municipio de La Plata en intervenciones sobre edificios y espacios urbanos. En esos contextos, la responsabilidad profesional se amplía: no se trata solamente de resolver una obra, sino también de administrar recursos, coordinar múltiples actores y proteger un legado que pertenece a toda la comunidad.
¿Cuál es el primer paso para intervenir correctamente un edificio patrimonial?
El primer paso es conocerlo. Hay que estudiar su sistema constructivo, sus materiales, las modificaciones que recibió y las causas reales de sus patologías.
Una fisura, una humedad o una deformación no son problemas aislados, sino manifestaciones de un proceso que debe ser interpretado. Por eso, el relevamiento, la documentación gráfica, los ensayos y el trabajo con especialistas resultan fundamentales.
Intervenir sin comprender el origen del deterioro puede ocultar temporalmente el problema e, incluso, agravarlo.
¿Sigue considerando vigente el principio de mínima intervención?
Sí, siempre que se lo entienda como un criterio y no como una consigna automática. Cuanto mayor es el valor patrimonial de un edificio, mayor debe ser el cuidado para conservar su autenticidad, su materialidad y las huellas legítimas de su historia.
No todo faltante debe completarse ni toda irregularidad tiene que eliminarse. Una reconstrucción realizada sin evidencia suficiente puede producir un falso histórico.
Por eso es tan importante la preservación preventiva. Mantener, controlar y actuar a tiempo permite evitar restauraciones excepcionales, más invasivas y mucho más costosas.
¿Qué lugar ocupa la tecnología en una disciplina asociada muchas veces con técnicas tradicionales?
La tecnología ocupa un lugar esencial cuando se incorpora con criterio. Las herramientas de relevamiento, los ensayos no destructivos, los estudios de laboratorio y los sistemas contemporáneos de consolidación permiten tomar decisiones mejor fundamentadas.
Los refuerzos con fibras de carbono, por ejemplo, pueden mejorar el comportamiento estructural con una incidencia física reducida. Sin embargo, la innovación no reemplaza el conocimiento del edificio. Debe ser compatible con los materiales existentes, responder a una necesidad comprobada y respetar la integridad del bien.
¿Por qué insiste en la presencia del arquitecto durante la ejecución de la obra?
Porque los edificios antiguos siempre revelan información durante la intervención. Al retirar un revestimiento o abrir un sector pueden aparecer patologías, reparaciones anteriores o sistemas constructivos que no eran visibles durante el diagnóstico inicial.
La supervisión directa permite ajustar las decisiones sin perder coherencia. Además, la restauración es necesariamente multidisciplinaria. Requiere laboratorios, profesionales de la química, especialistas en materiales, restauradores y equipos de obra capacitados.
La comunicación permanente entre todos ellos es lo que garantiza precisión, compatibilidad y calidad.
Actualmente desarrolla la puesta en valor de la sede de las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret, en La Plata. ¿Qué representa ese proyecto?
Es un proyecto especialmente significativo por su dimensión arquitectónica, histórica y social. La intervención exige combinar el relevamiento integral del edificio, el análisis de sus patologías y la consolidación de los sectores comprometidos con la recuperación de espacios que continúan teniendo un uso activo.
Además de finalizar la puesta en valor del conjunto, se proyecta un nuevo edificio para albergar un jardín de infantes de la misma congregación. Esto permite trabajar sobre la continuidad entre memoria, uso contemporáneo y proyección institucional.
¿Puede el patrimonio transformarse en una herramienta de desarrollo?
Sin duda. Cuando se lo gestiona correctamente, puede fortalecer la identidad local, impulsar el turismo cultural, recuperar áreas degradadas y atraer nuevas inversiones.
Pero su valor económico no debe entenderse de manera aislada. Surge de su importancia cultural y social. La preservación puede convertirse en una política de desarrollo urbano sostenible cuando se integra con la educación, el espacio público, la actividad productiva y una estrategia territorial de largo plazo.
Además de su actividad vinculada con el patrimonio, ¿qué lugar ocupa actualmente la arquitectura residencial dentro de su estudio?
La arquitectura residencial continúa ocupando un lugar central dentro de mi práctica profesional. Desde el estudio desarrollamos viviendas unifamiliares y edificios multifamiliares. Abordamos cada propuesta desde una mirada integral que contempla la calidad arquitectónica, la funcionalidad, la materialidad, la relación con el entorno y la viabilidad constructiva.
Actualmente iniciamos distintas obras que reflejan esa diversidad de escalas y programas. Una de ellas es la refuncionalización integral de un petit hôtel de estilo art déco ubicado en Villa Crespo, en la Ciudad de Buenos Aires.
La intervención busca adaptar el inmueble a nuevos requerimientos funcionales, preservando y poniendo en valor los rasgos arquitectónicos y ornamentales que definen su identidad estilística.
También desarrollamos un complejo de viviendas multifamiliares en Gonnet, provincia de Buenos Aires, compuesto por dieciséis departamentos, un local comercial, cocheras y espacios de amenities. El proyecto busca articular vivienda, servicios y áreas comunes dentro de un conjunto contemporáneo integrado al tejido urbano del sector.
En La Plata comenzamos, además, un nuevo edificio de viviendas y cocheras pensado a partir de criterios de eficiencia espacial, calidad constructiva y una adecuada resolución de las circulaciones y los espacios comunes.
A estas obras se suma una vivienda unifamiliar ubicada sobre el arroyo Doña Flora, en Ensenada, cerca del histórico Fuerte Barragán. Se trata de un proyecto especialmente vinculado con el paisaje, donde la implantación, las visuales y la relación entre la arquitectura, el agua y el entorno natural son aspectos determinantes del diseño.
Todos estos trabajos expresan una línea de continuidad dentro del estudio: proyectar arquitectura contemporánea atendiendo tanto a las necesidades de quienes la habitan como a las características urbanas, históricas y paisajísticas de cada lugar.
Además de la práctica profesional, mantiene una actividad sostenida de divulgación. ¿Qué importancia tiene escribir sobre arquitectura?
Escribir obliga a ordenar la experiencia y convertirla en conocimiento compartido. La práctica cotidiana produce aprendizajes que pueden ser útiles para otros profesionales, estudiantes, instituciones y propietarios.
Por eso escribo artículos técnicos para las revistas Habitat y Arquitectura y Construcción, especialmente sobre restauración, patologías edilicias, criterios de intervención y desarrollo urbano.
También participo en conferencias y espacios académicos porque considero que la preservación necesita una sociedad informada, no solamente especialistas.
También participa como jurado en concursos internacionales. ¿Qué aporta esa experiencia a su trayectoria?
Integrar los jurados de concursos organizados por la Escuela Europea de Arquitectura, con sede en Madrid, representa una experiencia muy enriquecedora.
Evaluar propuestas presentadas por profesionales y equipos de diferentes procedencias permite conocer nuevas perspectivas, tendencias y formas de abordar los desafíos contemporáneos de la arquitectura.
El trabajo del jurado exige analizar cada proyecto desde múltiples dimensiones: su calidad conceptual, resolución funcional, relación con el contexto urbano, criterios tecnológicos y ambientales y viabilidad constructiva. También implica fundamentar cada decisión con rigor, responsabilidad y respeto por el trabajo de los participantes.
Estas experiencias generan un intercambio profesional muy valioso y permiten mantener una mirada abierta sobre la evolución de la disciplina. Los concursos no solamente distinguen proyectos: también construyen conocimiento, estimulan la innovación y contribuyen a elevar la calidad del debate arquitectónico.
Más allá de seleccionar una propuesta ganadora, una jura debe reconocer aquellas ideas capaces de aportar innovación, sensibilidad y conocimiento. Entiendo esta participación no solo como un reconocimiento a mi trayectoria, sino también como una responsabilidad profesional y una oportunidad para contribuir al crecimiento de la disciplina en un ámbito internacional.
¿Cuáles son hoy sus principales desafíos profesionales?
El desafío es seguir articulando escalas y campos de trabajo. Actualmente avanzo con emprendimientos multifamiliares, un desarrollo urbano de aproximadamente dieciséis hectáreas en San Vicente, proyectos de puesta en valor y nuevas consultorías para actores públicos y privados.
Mi objetivo es que cada trabajo, sea un edificio histórico, una vivienda o una urbanización, combine solvencia técnica, responsabilidad urbana y una visión de largo plazo.
Después de más de treinta años de profesión, sigo entendiendo cada proyecto como una oportunidad para aprender y producir una arquitectura con identidad.
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