Silvana Pelosi entendió que vender propiedades implica ser empática y real. Y mientras Ezequiel Cabeza destaca su alcance, Paula Gullini afirma que el boca a boca sigue vigente. (Cedoc)

Tendencia en alza: influencers inmobiliarios

Los agentes de bienes raíces que utilizan el humor, la seducción y la empatía para ofrecer sus servicios y productos. El rol del algoritmo.

El éxito de los influencers inmobiliarios no es un fenómeno casual ni una moda pasajera, sino el triunfo de la creatividad, la belleza estética, la seducción y el humor sobre la rigidez de los carteles y folletos del pasado. En un mercado altamente competitivo donde el tradicional aviso colgado del balcón o la vidriera de la propia inmobiliaria quedó un tanto obsoleto, los corredores digitales descubrieron que para concretar operaciones millonarias primero hay que dominar el arte de la empatía narrativa y el pensamiento lateral. 

Convertidos en creadores de contenido y actores de sus propios cortometrajes, estos vendedores de bienes raíces apelan al ingenio, a producciones audiovisuales cinematográficas, al humor y a la seducción para captar potenciales clientes. De este modo, transformaron un rubro históricamente acartonado en un espectáculo dinámico donde la construcción de la marca personal luce más que cualquier canal de venta clásico.

Nuevo paradigma. Esta mutación responde al cambio en los hábitos de consumo de una demanda que vive conectada. Hoy, comprar o alquilar una propiedad no empieza en el diario del domingo, sino en un video breve mientras se navega por las redes sociales. Alcanza con darle un “me gusta” a una publicación de un departamento en venta, suficiente para que el algoritmo, en forma de catarata, comience a mostrar avisos similares. Y entre ellos, aparece uno en clave de comedia, otro que ofrece “la casa de tus sueños”, una modelo como salida de un desfile de Victoria´s Secret mostrando un dúplex de lujo o un martillero de renombre previniendo posibles estafas.

Esta innovación comercial convive también con las franquicias internacionales como son Century 21 o Remax, las cuales salen a respaldar a sus asesores con un logo altamente reconocible. Sin embargo, la producción de contenidos e inversión en redes como Instagram, TikTok y Facebook corren por cuenta y riesgo de cada agente. La franquicia solo da el marco legal, pero el éxito personal depende del brillo propio y la virtud de saber manejar el algoritmo.

La primera en comprobar esta fuerza transformadora fue Silvana Pelosi, quien experimentó un fenómeno de viralización al alcanzar un millón y medio de reproducciones con su presentación como agente: “Mi primer video diciendo que estaba trabajando como broker se hizo viral y me ayudó a darme cuenta que tenía un público amplio en redes. A la gente le interesa conocer tu vida, ver qué hacés en lo cotidiano, cómo trabajás. Hago reels y publicidad de todas mis propiedades porque sé que hoy la mayoría de las consultas y ventas vienen por las redes. Mi foco está ahí y funciona mejor que los portales tradicionales”. Para Pelosi, la clave del éxito radica en proyectar la imagen de una profesional segura a la que el cliente elige antes de conocer el inmueble. “Hay que saber venderse una misma, no solo la propiedad. Mostrarse bien es fundamental pero también hay que saber a quién ofrecerle cada inmueble, barrio o desarrollo porque sabiendo usar las redes, la información le llega a cada cliente de manera segmentada. Invierto mucho dinero y tiempo en redes porque sé que ahí está hoy el mercado”.

Empatía. Esa misma necesidad de visibilidad y cercanía encuentra un sustento conceptual en la perspectiva de Ezequiel Cabeza, referente de la firma Remax, quien teoriza sobre la evolución e irrupción de las nuevas plataformas: “Hoy considero que es el momento de la nueva escuela de agentes inmobiliarios. No alcanza solo con el cartel de la inmobiliaria, sino que hay que garantizar los procesos y tener una máxima difusión. Si no te conocen, ¿cómo te van a contratar? Después, cuando saben cómo pensás, cuáles son tus valores y tu trayectoria, confían en vos y te dan lo más valioso materialmente hablando, que es un inmueble. Si sabés usar tus redes, en una historia podés informar y mostrarte tal cual sos. Sin engaño, con la verdad”. En su cuenta personal de Instagram, a Cabeza se lo puede ver dando cátedra sobre el sector inmobiliario (es martillero público) pero también en sus ratos libres yendo a la cancha de Boca o festejando un cumpleaños en familia. Él remarca que la tecnología maximiza el alcance pero también revaloriza el encuentro personal: “Con el desafío de la inteligencia artificial, al final la persona te pregunta si se pueden tomar un café con vos y ese momento es más importante que cualquier reel por más empático y efectivo que sea. El desafío de las redes es saber venderte pero con información clara que le sirva a los clientes”. 

Sin embargo, el impacto de este despliegue no genera un consenso unánime y encuentra matices en voces de amplia trayectoria. Paula Gullini mira con escepticismo el show actoral frente a la cámara: “Obviamente que hacer videos para redes sociales funciona pero es solo un acompañamiento. Lo que sigue funcionando es el 'boca en boca'. Podés tener un montón de seguidores e historias virales, pero eso no significa que te llamen para vender una propiedad”. Para Gullini, las operaciones de envergadura se concretan en confianza: “Hay que encontrar una sinergia entre la imagen personal real y la digital”.

El fenómeno suma un toque de elegancia y distinción con figuras públicas que articulan el diseño con los medios de comunicación, como es el caso de Braulio Bauab, arquitecto, martillero y pareja del periodista Luis Novaresio. Bauab combina la solvencia técnica de la arquitectura con el dinamismo visual de las plataformas digitales, transformando la exhibición de cada propiedad en una experiencia aspiracional sobre el diseño, la luz y el estilo de vida. Sus videos junto al reconocido periodista lo volvieron viral y sus trabajos se duplicaron en el último tiempo. 

La utilización de guiones descontracturados, fluidez ante cámara y el despliegue de drones para perspectivas aéreas demuestran que la venta inmobiliaria se convirtió en una disciplina transmedia. Y hoy las redes son el imán de atracción masiva que rediseñó el rubro. 

En esta Nota