El “Mago sin Dientes” cambió el ámbito televisivo por el Aula Magna de la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero. Pablo Cabaleiro, el hombre detrás del personaje, presentó una clase de neuromarketing destinada, según sus propias publicaciones, a directivos, profesionales, fundadores de empresas y ejecutivos. La escena tuvo difusión en X a partir de un posteo de El Canciller del 21 de octubre.
¿De qué habló? La publicación reseña una exposición sobre las diferencias entre marketing y neuromarketing, la atracción de clientes y la construcción de una marca. El propio Cabaleiro compartió imágenes de la actividad en su cuenta y la promocionó con referencias a la UCA, el auditorio y el público empresarial al que apuntaba la propuesta.

La presencia del mediático en una universidad puede resultar inesperada para quienes lo conocen por sus apariciones en programas de espectáculos. Sin embargo, su vínculo con las charlas sobre ventas tiene antecedentes. En mayo de 2017, El Destape y Big Bang News informaron sobre una clase suya en la Escuela de Negocios de la UCA, dentro del programa de Gestión Estratégica y Creativa de Ventas.

En aquella oportunidad, la universidad explicó a El Destape que la intervención buscaba relacionar la magia con las ventas y el marketing. Cabaleiro contó cómo había desarrollado su marca y defendió la experiencia profesional detrás de su identidad televisiva. A Big Bang News le resumió su enfoque con una frase: “Al curso fui como Pablo Cabaleiro”.
Su planteo consistía en trasladar recursos del ilusionismo a la actividad comercial: captar la atención, sostener el interés y conducir al público hacia un objetivo. El personaje aparecía como un caso propio para hablar de posicionamiento. La popularidad conseguida en televisión se convertía así en material para una exposición sobre negocios.
Esa tensión entre el nombre artístico y la persona también apareció en una entrevista publicada por Diario Publicable en diciembre de 2024. Allí aseguró que daba clases en universidades y que la reacción de sorpresa se repetía. “El personaje superó a la persona”, sostuvo, al explicar por qué le costaba que lo tomaran en serio fuera del espectáculo.
La charla difundida ahora vuelve sobre esa faceta. El mismo apodo que le permite ser reconocido funciona como una dificultad cuando busca presentarse como expositor. En el auditorio, Cabaleiro pone en juego las identidades: la del animador popular y la de quien ofrece herramientas para vender.














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