Si uno se olvidara por unos instantes que el debate sucede en “La Fábrica”, la histórica sala de ensayo de Charly García reconvertida en un café concert, si se abstrajera de todos los instrumentos que hay sobre el escenario, y, en especial, si se hiciera de cuenta que quienes protagonizan el ida y vuelta no son Fabián Von Quintiero y Fernando Samalea, dos de los músicos más consagrados, se podría decir que se está asistiendo a una pulseada entre matemáticos de alguna universidad prestigiosa.
Es que la controversia es técnica. Uno sostiene que va una corchea y otro una semicorchea, en una pulseada que se extiende por unos minutos y que para el oído no entrenado es casi como escuchar chino mandarín. En un momento “El Zorrito” rompe el impasse y aclara la situación para los distraídos: “Vamos con Adela”. Y lo que era una charla animada entre colegas se convierte, en un segundo, en la melodía precisa de una de las grandes canciones que creó el último rockstar, pero también en algo más: en un viaje por el tiempo.

Von Quintiero y Samalea fueron parte de la banda —junto a los hermanos Ulises y Erica Di Salvo en las cuerdas— que tocaron con Charly García en el mítico unplugged de MTV en 1995 o, como lo llama el “Zorrito”, el “primer Tiny Desk”. Ahora se juntaron para volver a recrear ese y otros clásicos de García en vivo, en una saga que incluyó 15 shows en “La Fábrica” y que tendrá otros capítulos en el Teatro Coliseo, el lunes 19, y en Rosario, el 21.
En el ensayo del lunes 12 sonaron “Adela en el Carrousel”, “Buscando un símbolo de paz” y “Música del alma”, temas que tocan junto a Michelle Bliman en saxo y coros, Santiago Maurino en guitarra, Matías Mango en el piano y bajo y la cantante Emmie. Y a pesar de que “el Zorrito” recorrió el planeta entero haciendo música, a pesar de que fue parte de las bandas más grandes de la historia local —además de García, Los Ratones Paranoicos y Soda Stereo, por sólo citar algunas— y a pesar de que lo que acaba de terminar fue sólo un ensayo para menos de una decena de personas, su satisfacción por subirse a un escenario permanece intacta. “Estábamos tocando recién ‘Música del alma’ y pensás, guau, que cabeza para escribir tanta cosa distinta y que todo sea bueno, tenga profundidad y sentido”, dice, apenas se prende el grabador, como si necesitara sacarse esa verdad del pecho. Y ahí también aparece su admiración por el rockstar, a punto de cumplir 75: “Somos amigos de la vida, hay una cuestión humana por encima de la música. Hoy él está en otro lugar del escenario”.

Noticias: Cuando deciden recrear el disco, ¿es para las nuevas generaciones o para los que ya lo vivieron?
Von Quintiero: Para todos. Y para nosotros. Es muy lindo juntarse a tocar canciones, hacerlo con mucho respeto, cariño y gratitud a todo lo que nos tocó vivir gracias a que estuvimos con él. Y aquel fue un disco especial, una perlitá.
Noticias: En alguna nota contaste que cuando terminó el disco estabas “aliviado”.
Von Quintiero: Es que yo estuve en la previa, en la negociación, como el primer nexo entre MTV y Charly. Fui a mostrarle a él los videos que me mandó MTV de los unpluggeds americanos, y me miró desconfiando. Le parecía que ya lo había hecho eso, años atrás. Ahí empezó una charla: no quería desenchufar, y empezó a plantear cambios con rebeldía y autoridad a lo Charly. Después fui a buscar un dúo de cuerdas para agregar instrumentos acústicos con micrófono enchulado, encontré a los Di Salvo, se los propuse a Charly y cuando los conoció me dijo: “Acá hay algo”. Y ahí se encaminó. Yo había arrancado las charlas con MTV porque queríamos irnos una o dos semanas a Miami, y cuando queríamos ir a Miami llamábamos a MTV, que era la agencia de viajes del rock argentino. Te llevaban, te mandaban pasaje, hotel, todo. Nunca vi que un canal de música metiera tanta producción.

Noticias: Esa estructura hoy ya no está.
Von Quintiero: Ahora la música está más democratizada, antes para consagrarte tenías que tener el sí de la grabadora y sonar en la radio. Hoy hay demasiado contenido y todos nos perdimos un poco de algo, pero también surgieron artistas que no hubieran surgido con esos sellos dinosaurios de otra época donde firmar era una negociación política. Hoy se perdió un poco la intimidad, para algunos es más importante quién hace el show más grande que quién hace el mejor disco. Estamos en la old school, tocando en lugares chicos para menos gente pero más cerca. Lo que hacemos acá es boutique: venís a ver un show al lado, lo vibrás y lo sentís.
Noticias: Cuando venís a tocar acá, a “La Fábrica”, ¿se te viene algún recuerdo?
Von Quintiero: Hay recuerdos, pero yo no vivo de los recuerdos, vivo del ahora. Me crea ilusión tener una fecha el viernes, me da manija y alegría. Sin la audiencia que te vea el show es incompleto; cuando la música produce emoción o diversión en la gente es muy reconfortante.
Noticias: ¿Cómo fue la génesis de volver con el Unplugged?
Von Quintiero: Nos quedamos con las ganas históricas de hacer una gira con ese disco, que en su momento hubiera sido un golazo comercial y no se hizo. Cuando terminó el Unplugged original en su época yo dejé de tocar con Charly, abrí mi restaurante y no se dio la gira. Ahora llamamos a los músicos originales, a Samalea, y sumamos a Rosario Ortega. Yse está dando como una recreación pero con pertenencia. También está muy presente María Gabriela Epumer, una persona muy querida, cuya absurda y pronta desaparición nos dolió mucho, al igual que la del Negro López. Pero cuando aparece el tema Chipi Chipi aparece María.
Noticias: ¿Viste “Perfume”, el documental que salió?
Von Quintiero: Sí, me encantó. No sabía que iba a salir yo tocando el teclado con Las Viudas en un bar, ni me acordaba. Ayer escuchaba también en un programa de radio (Oído Absoluto) una grabación nuestra en vivo en el Gran Rex, recién empezábamos con Charly. Íbamos al palo, éramos muy buenos. Charly nos formó para eso.



















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