Carlos Balmelli (Planeta)
Carlos Balmelli: celos, poder y una advertencia para no terminar "como la Argentina"
Escritor y político paraguayo, Balmelli novela el crimen pasional de un presidente.
Es abogado formado en Alemania, fue constituyente, senador, presidente del Congreso paraguayo y director de Itaipú. Ahora vuelve a Buenos Aires con una novela bajo el brazo y una candidatura presidencial en el horizonte. Carlos Mateo Balmelli pasó por Buenos Aires y dejó una radiografía filosa de la política latinoamericana, una confesión literaria y una frase que a los argentinos les va a doler: "No quiero seguir el camino argentino".
La novela se llama "Celos. La bala que asesinó al estadista", la publica Planeta y tiene un padrino de lujo: Carlos Pagni, que firma la contratapa y será el encargado de presentarla. "Muy amigo mío", lo definió Balmelli, quien también funciona también como analista de la política latinoemaricana. Un escenario en crisis donde según las encuestas, el 62% de los paraguayos impugna el modelo democrático. Balmelli no compra esa lectura. "Yo no creo que se impugne el modelo de democracia o la democracia liberal. Lo que está siendo interpelada es la clase política y la forma y el contenido de la política", sostuvo. Y agregó: "Hay un problema de representatividad extremadamente grave, que se agudiza cada día más".
Su diagnóstico apunta a un modelo que, a su juicio, atraviesa ideologías. "No sé si lo inició la izquierda, pero la izquierda lo amplió y la derecha lo continuó y lo preservó: el clientelismo combinado con políticas de corte populista". Aclara que no reniega de la función social del Estado. "Yo no estoy en contra de la vocación social del Estado", dijo, y recordó su formación alemana en el concepto de Estado social de Derecho. Pero advirtió contra quienes, con la excusa de objetivos nobles, montan una red de corrupción alrededor del poder. Citó a Octavio Paz y su ogro filantrópico, ese Estado que termina beneficiando a unos pocos. "Eso está en crisis, lo gestione la derecha o lo gestione la izquierda".
También dejó una advertencia de época: "La inteligencia artificial vino a quedarse". En plena transición energética y con una redefinición en ciernes de la relación entre capital y trabajo, remató: "El que no entienda eso no tiene los ojos puestos en el futuro".
La alternancia
Paraguay acaba de votar en municipales y el Partido Colorado perdió las dos ciudades más importantes: Asunción, donde ganó Soledad Núñez, y Ciudad del Este, también en manos opositoras. Balmelli, afiliado al Partido Liberal, festeja el cambio de marea, pero explica que una nacional trae otros desafíos: la maquinaria colorada del oficialismo pesa más cuando la participación es baja, "como se da con el peronismo acá".
Aun así, cree que el resultado en la capital tiene un efecto que excede lo municipal: "abrir en la mente de la gente la posibilidad de la alternancia". Y suma un dato político: el triunfo de Núñez demuestra que "sectores del Partido Colorado también ya están insatisfechos con el modelo".
Consultado por la agenda de su espacio, enumeró prioridades: robustecer las instituciones, recuperar la independencia del Banco Central del Paraguay y sostener la tradición de estabilidad macroeconómica. Y ahí soltó la frase: "Paraguay tiene problemas que tenemos que resolver, y si no lo hacemos terminaremos como ustedes, lo digo con todo respeto".
Allí Balmelli despliega su futura candidatura."Yo estaba retirado de la política, estaba escribiendo libros, literatura", contó. Pero amigos del partido y de otros sectores lo convencieron de construir una alternativa. Su propuesta para el liberalismo es un proyecto de consenso, sin internas desgastantes. Lo explica con humor: "Hacer lo mismo de siempre tiene el mismo resultado. Entonces les sugiero a mis amigos: cometamos errores nuevos para lograr el objetivo que queríamos".
Un estadista
La novela que lo trajo a la SArgentina nació de otro proyecto. Balmelli quería escribir sobre el adulterio, pero se topó con cuatro cumbres del género: Ana Karenina, Madame Bovary, La Regenta y Effi Briest. En todas, la adúltera es la mujer y el marido, un hombre de carácter débil. Su protagonista no encajaba en ese molde: Eligio Ayala, presidente del Paraguay, nacido nueve años después de la Guerra Grande (como conocen en Paraguay a la Guerra de la Triple Alianza) hijo de madre soltera en un país casi despoblado, abogado, autodidacta, nueve años en Europa, hablante de guaraní y de varias lenguas europeas.
Un liberal, aclara Balmelli, "pero no al estilo de lo que está hoy de moda, que quieren minimizar o abolir el Estado". Ayala quería crear un Banco Central, darle una moneda al país, y fue quien preparó al Paraguay para la guerra con Bolivia.
Pasados los cuarenta, se enamoró, le dio a una mujer una casa y un revólver, y descubrió que ella le era infiel. "Era un hombre que conocía mucho de las cosas, pero se conocía muy poco a sí mismo", lo describe. Lo que sigue en la novela es el relato del duelo, por la relación malograda pero también del duelo real que lo enfrentará al amante. El final, pide el autor, hay que leerlo. Sugiere, eso sí, varias puertas de entrada: "Se puede leer desde lo psicológico, lo histórico, lo que supuso la guerra para el Paraguay". Una novela sobre el presidente que modernizó el Paraguay, y una relación que no pudo gobernar.
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