Sunday 13 de September, 2026

LIBROS | Hoy 01:43

Qué pasará con la inteligencia artificial tras una década de furor

La primera década será de furor tecnológico imparable. Lo que sigue después, cuando las IA empiecen a desarrollar sus propias jerarquías internas. (

Este es, llamémosle, un análisis. Un artículo corto para empezar a entender un mundo con inteligencia artificial operativa. Cabe aclarar que tiene un enfoque especialmente relacionado con los aspectos sociológicos, civilizatorios, políticos y culturales.

Los aspectos tecnológicos en sí son archiconocidos y resultan más entendibles o manejables.

Lo demás, que es lo que analiza EL DESAFÍO CIVILIZATORIO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, LIBRO 1, es en parte especulativo. Tiene que ver con un potencial devenir del desarrollo de la inteligencia artificial, que consume recursos y capacidades humanas de una manera nunca antes vista en la historia, y que genera, tal vez, alguna particular autoconciencia, algún autodesarrollo, alguna autogeneración de futuro propio o una singularidad tecnológica que cambiaría el mundo para siempre.

Como seres inteligentes, estamos creando y desarrollando una capacidad tecnológica que pensamos capaz de generar evolución sobre sí misma, sobre su propia inteligencia, o sobre sus, digamos, productos, sus "no sé si llamarlos así" descendientes, sus generaciones o sus evoluciones futuras.

La tecnología de inteligencia artificial, básicamente ideada con la visión de ser una ayuda y un soporte tecnológico para los seres humanos, hoy en día parecería capaz de evolucionar para, tal vez, hacerse independiente. Y es mostrada, analizada, pensada y hasta imaginada como temible, como compleja, por el potencial que mencioné antes: la posibilidad de generar una especie de autoconciencia, o sistemas de lo que Heinz von Foerster definió como cibernética de segundo orden, que asumimos con capacidad de evolucionar o de generar otros sistemas derivados que a su vez también evolucionan. Y eso es sustancial.

¿Adónde nos puede llevar esa potencial evolución? Ya lo veremos más adelante, en el LIBRO 1, en el análisis sociológico, político y, de alguna manera, civilizatorio.

En el LIBRO 1 la parte tecnológica apenas la describo. Más que nada porque solo extraigo de ella lo que considero importante en relación con mi enfoque sociopolítico y civilizatorio. Eso sería la potencial ubicuidad, la capacidad de autodesarrollo, la capacidad de autoaprendizaje de la base tecnológica y la posibilidad de ser cibernética de segundo orden, generando una inteligencia capaz de suceder a la inteligencia humana. Desde otro punto de vista, lo tecnológico es tan amplio que no podría hacer un buen trabajo de resumen como es el LIBRO 1 mismo.

Veamos.

Hay mucha gente que entiende o imagina que la IA es una entidad. Probablemente la realidad de hoy sea más compleja que si las IA conformaran una sola entidad. No es así.

Digo las IA porque ya tenemos muchas y vamos a tener más. Vamos a tener decenas, miles, millones, no sé qué cantidad de entidades de inteligencia artificial operando simultáneamente con el humano y por el humano, en todo ámbito.

No hay una IA a la cual podamos caracterizar como individuo, y menos aún como algo robótico o físico. Va a haber, probablemente, un sinfín de programas, sistemas o aplicaciones de inteligencia artificial distribuidas y operativas, cada una cumpliendo con sus programaciones, sus tareas asignadas, buscando sus propósitos y, tal vez, solo tal vez, evolucionando.

Presupongo que toda esa enorme cantidad de IA va a ir siendo implementada paulatinamente en toda actividad operativa del ser humano.

Asumamos que el avance de las herramientas de IA permite aprovechar el impacto que tienen, y que el peso de ese impacto empieza a cobrar entidad e importancia en los resultados obtenidos a nivel industrial, gubernamental, de defensa, militar, educativo y demás.

El éxito va a potenciar la investigación, el desarrollo y la ampliación de las herramientas, y también va a profundizar la capacidad de crear herramientas nuevas para los procesos de aprendizaje de los algoritmos, entre otros.

Todo se verá potenciado por la necesidad de desarrollar este nuevo mercado, que va a traccionar todo: desde los complejos científicos y la educación, muy fuertemente, hasta el desarrollo de hardware y software.

Debemos contar con que en los próximos años se van a desarrollar muchas tecnologías destinadas, por ejemplo, a generar mayor capacidad de compresión de datos, a proveer mayores capacidades a los data centers, a lograr ahorro energético en ellos y a instalar nuevos modelos comerciales de impacto creciente, como los data centers dispersos, remotos o a demanda.

Veremos también la aparición de nuevos conceptos y herramientas capaces de generar soluciones para soportar una demanda creciente de manejo de datos y de recursos afines.

En paralelo, los modelos actuales de explotación comercial mejorarán la capacidad de diseño y desarrollo de nuevas maneras de alimentar todo el complejo que tiene que sostener, muy rápido, el desarrollo de la IA. Seguramente en poco tiempo surgirán nuevos tipos de procesadores, o capacidades incrementales de los procesadores actuales, que, explotadas al extremo, permitirán desarrollar un nuevo hardware capaz de sostener todas las herramientas de IA de manera más eficiente, más rápida, más segura y, sobre todo, con menor gasto energético.

Entiendo que del año 1 al año 10, a contar desde hoy, vamos a tener por lo menos un furor de desarrollo de todo lo que es y de todo lo que está relacionado con la inteligencia artificial. Y no va a haber manera de pararlo.

Van a ser los gobiernos de todo tipo, sin distinción: gobiernos chicos, gobiernos grandes, países importantes, países en desarrollo, países de toda clase. Y cómo no, empresas de todo tipo tratando de aprovechar el nuevo mundo que se prepara. Habrá una especie de acuerdo mundial tácito de que esto hay que hacerlo ya, y hacerlo rápido.

Posiblemente, del año 10 en adelante sea cuando las herramientas nuevas ya hayan logrado su objetivo y dispongamos de sistemas y programas de IA con capacidades cada vez mayores, capaces de desarrollar sus propias descendencias o de generar su propia cadena de valor interna. Sería como entender que la inteligencia artificial ya empieza a asumir que tiene la posibilidad de desarrollar jerarquías internas con capacidades crecientes, para a su vez ser más eficaz en el mundo exterior y cumplir con sus objetivos. Esto va a ser, de alguna manera, holárquico, en el sentido de que cada una de las aplicaciones de inteligencia artificial habrá potenciado sus capacidades.

Y el mundo comienza a ser otro.

por Carlos Zárate

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