En "Salvaje Sudeste. Mar del Plata, Ovnis nazis y Opus Dei", Facundo Di Genova insiste —y profundiza— en una operación literaria que ya había desplegado en "En el lejano Sudeste": convertir la costa atlántica bonaerense en un territorio mítico, una frontera movediza donde la historia argentina se contamina con el delirio, la conspiración y el archivo. El resultado es una crónica documental que se lee con la respiración entrecortada de una novela de aventuras, pero cuya materia prima es obstinadamente real.
El libro propone un recorrido geográfico —de Cabo Corrientes a Centinela del Mar— que es, en rigor, un viaje vertical hacia las capas superpuestas de la memoria. Allí donde termina la llanura y comienza el océano, Di Genova detecta una energía particular, una zona de interferencias: nazis en fuga, financistas discretos, herederos fascinados por el fascismo, fenómenos paranormales en Miramar, ruinas abandonadas, aguas radiactivas y una fauna humana que oscila entre el iluminado y el estafador profesional. La sudestada del título no es solo meteorológica: es histórica, ideológica y narrativa.
Di Genova trabaja con un método híbrido. Combina la investigación periodística —fechas, documentos, testimonios, rastros físicos— con una prosa que bordea lo fantástico. Esa tensión es el núcleo del libro: la sensación constante de que todo podría ser ficción, si no estuviera sostenido por datos verificables. En ese equilibrio se juega su apuesta estética. El autor no parodia las teorías conspirativas ni las abraza ingenuamente; las examina como síntomas culturales, como restos de una Argentina que todavía no terminó de procesar su vínculo con el nazismo, la Iglesia conservadora o los delirios esotéricos de la Guerra Fría.
La galería de personajes es uno de los grandes logros del volumen. Emprendedores excéntricos de la Belle Époque, tripulantes de la Kriegsmarine, vendedores de milagros, justicieros románticos, financistas opacos: todos aparecen como piezas de un mosaico que desarma la postal turística de Mar del Plata y sus alrededores. La costa deja de ser escenario de veraneo y se convierte en un laboratorio ideológico donde confluyen el mito del refugio nazi, el catolicismo militante del Opus Dei y las narrativas ufológicas que, en la década del 60 y 70, encontraron en Miramar un epicentro inesperado.
Hay, además, una conciencia topográfica muy marcada. Di Genova entiende el paisaje como archivo. Los arroyos, las playas, las ruinas del Boulevard Atlántico o las inmediaciones de Rocas Negras no son simples decorados: funcionan como dispositivos de memoria. La megafauna prehistórica, los restos arquitectónicos y las leyendas transmitidas oralmente se integran en una trama donde la geología dialoga con la política.
En términos literarios, "Salvaje Sudeste" confirma a Di Genova como un cronista que desconfía de la linealidad. Su escritura avanza por asociaciones, desvíos y hallazgos inesperados. El lector es arrastrado por una corriente que mezcla erudición y vértigo narrativo. La prosa es directa, a veces irónica, pero siempre consciente de que el material que manipula tiene una densidad histórica incómoda.
Más que un libro sobre ovnis nazis o sectas religiosas, esta obra es una indagación sobre las zonas grises del imaginario argentino. Di Genova explora lo que ocurre cuando la periferia se vuelve centro y cuando el borde del mapa —ese sudeste salvaje— revela que la historia oficial dejó demasiados cabos sueltos. En ese gesto crítico radica su potencia: demostrar que, bajo la arena y el viento del Atlántico, laten relatos que todavía incomodan.
por R.N.














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