Africa Guzman (José Tolomei)
África Guzmán: “Mi vida no ha sido convencional”
Destacada bailarina, maestra y coreógrafa española. Directora del Ballet del Teatro Cólon. Cómo es trabajar con Julio Bocca.
“Soy polvorilla”, dice con su inconfundible acento español. Tiene la mirada encendida y la risa pronta, sin disimulo. Es inquieta y parece bien dispuesta para los desafíos. Está lejos de Madrid, la ciudad que la vio nacer y crecer y donde tiene su residencia. Extraña, pero no tanto. En Buenos Aires se siente como en casa y el trabajo que la convocó aquí la tiene fascinada.
África Guzmán tiene una importante trayectoria en el mundo de la danza. Es Directora de Ballet del Ballet Estable del Teatro Colón. Fue Primera Bailarina de la Compañía Nacional de Danza, España, bajo la dirección de Maya Plisétskaya y Nacho Duato, y del Nederlands Dans Theater. Es directora de África Guzmán Dance Project y de la Escuela de Ballet África Guzmán. Además, es coreógrafa y maestra invitada en importantes compañías del mundo.
Empezó a tomar clases a los tres años en la Escuela de Ballet África Guzmán, que creó y dirige su madre, del mismo nombre. Más tarde se graduó con honores del Real Conservatorio Profesional de Danza y de la Royal Academy of Dance.
“Yo crecí jugando en la escuela de danza de mi madre. Somos cinco hermanos y todos empezamos con el ballet sin quererlo, era parte de nuestro hogar. Me encantó, tuve condiciones y aquí estoy con una exitosa trayectoria”, recuerda.
Y cuenta: “Mi madre es súper exigente, muy perfeccionista. Pero también una persona y una maestra súper generosa. Me inculcó el amor por esta profesión, los valores. Yo era muy traviesa, una inquieta, soy polvorilla todavía, pero también le he dado muchas satisfacciones. Somos muy parecidas. Ya ha venido varias veces en el año y pico que llevo aquí, la última para El lago de los cisnes. ‘Qué satisfacciones me llevo contigo’, me dice”.
Noticias: A los 16 entró en la Compañía Nacional de Danza, que estaba dirigida por Maia Plitzétskaya y luego por Nacho Duato. ¿Qué recuerdos tiene?
África Guzmán: Bárbaros. Fue una suerte inmensa, a poco de entrar empezaron a darme roles más destacados y Maia misma me eligió para mi primer protagónico cuando yo tenía 19 años. Era una persona que te acompañaba continuamente. Hacía las clases con nosotros, se sentaba a tu lado, te hablaba, te explicaba. Era súper cercana y empática. Yo sabía que estaba viviendo historia. Maia era una estrella mundial. Ella bailó mucho La muerte del cisne con nosotros y yo me vi todas las funciones. Era un espectáculo, tenía una maestría. Los saludos, yo decía qué personalidad, qué poderío, qué grandeza y qué sencillez a la misma vez. Para mí fue un lujo. Después de Maia, entró como director Nacho Duato que trajo un lenguaje más neoclásico. Yo tuve una versatilidad enorme desde el principio y se me dio muy bien su lenguaje. Además, venían coreógrafos importantes también. Yo era primera bailarina y se me abrió un mundo. El nivel era excepcional.
Noticias: ¿Cómo fue su camino profesional? ¿Cuánto le costó llegar a ese primerísimo nivel?
Guzmán: Si te soy sincera, estoy agradecida a la vida porque con lo exigente y costosa que es esta profesión, si miro atrás, creo que he tenido bastante suerte. Pero también soy muy trabajadora, no quieres saber hasta qué punto, muy perfeccionista y muy exigente conmigo misma. Y creo que al final el secreto es ese. Yo amo esta profesión, entonces para mí venir a trabajar es venir a jugar, a divertirme. Yo recuerdo levantarme prontísimo y estar una hora y pico antes de que empezara la clase.
Noticias: Más allá de los recursos técnicos y del trabajo en sí, ¿qué se necesita para llegar a ser un primer bailarín?
Guzmán: Ya sólo para ser bailarín. Siempre digo que el ochenta por ciento es la cabeza. Me refiero a que tienes que ser inteligente para aprenderte unos pasos y entender lo que requiere el cuerpo, la profesión y demás. Pero el poder tener una disciplina, el poder aguantar lo que exige la profesión, hay gente que es incapaz de estar ocho horas en un estudio, el aguantar un ensayo, la demanda física, la presión que todo esto conlleva. Tienes que ser inteligente de alguna manera para poder manejarlo y mantenerte.
Noticias: ¿Qué tuvo que dejar de lado por su carrera?
Guzmán: No sé si tuve que dejar de lado, mi vida no ha sido convencional. Quizás me perdí cumpleaños, momentos familiares, porque estaba de gira en Japón y tenía la boda de alguien cercano. Pues esas cosas sí me apenaban. Pero no se me ocurría no ir a la gira. Y a la vez tenía la suerte de estar en Japón. Son cosas que te da la vida. Yo iba de acá para allá, los grandes teatros, eso me llenaba a mí. Entonces, ¿qué dejé o qué he sacado de beneficios?
Noticias: ¿Pudo formar familia? ¿Se casó?
Guzmán: No tengo hijos, por eso he podido moverme libremente. Yo llevo una vida de maletas. Tampoco me he casado. Sí he tenido mis parejas, mis relaciones.
Noticias: En algunas películas se ha pintado al mundo de la danza como un lugar de envidia, celos, competencia. ¿Cuánto hay de cierto en eso?
Guzmán: Me pongo mala con eso. Sacan una imagen horrible de la danza con todo lo bonito que hay. A veces, salen unas cosas retorcidas que digo en qué realidad vive esta gente. Que hay rivalidad, que hay celos, por supuesto, eso existe, como en cualquier profesión. Ahora, esa maldad, esos niveles, es horroroso. Me da tanta rabia. Cuando vi “El Cisne Negro” salí del cine enfadadísima. ¿Qué es eso?
Noticias: Usted tiene su propio proyecto. ¿Qué es exactamente el África Guzmán Dance Project?
Guzmán: Es puente entre lo académico y lo profesional. Un programa de formación donde los alumnos tienen una atención personalizada, trabajan con maestros y coreógrafos de nivel, las clases son más activas, los ensayos, la experiencia escénica. Si estás ahí un par de años, con esa experiencia que te estás llevando, es lo mismo que si hubieses estado en una compañía profesional.
Noticias: ¿Qué sintió cuando Julio Bocca, Director Artístico del Ballet Estable del Teatro Colón, la convocó para ser la directora de ballet?
Guzmán: Pues, imagínate. Mi vida estructurada, me iba de maravillas, feliz, y de repente esta bomba. Julio Bocca y el Colón, no podía decir que no. Me llamó una noche a España un año antes y me dijo que me lo pensara. Me desconcertó, pero me pareció una maravilla. El cóctel era una explosión, algo que podía funcionar muy bien, yo estaba segura, una mezcla maravillosa.
Noticias: ¿Con qué realidad se encontró y cómo está siendo la experiencia?
Guzmán: Lo estoy pasando muy bien. En la compañía hubo momentos más difíciles o mejores, pero ahora mismo está súper comprometida y creo que estamos llegando a puntos de entendimiento. Creo que la compañía tiene mucha historia que le pesa, para cosas buenas, para cosas malas, entonces siempre tiene un poco de recelo. Esa fue la primera impresión. No fue tan fácil, pero creo que el avance que se ha hecho, con el esfuerzo de ellos también, de haber entendido que nadie quería ir en contra de nada sino al revés, valorando la institución que es. Es una maravilla este teatro, todo lo que tiene. Se ha hecho una primera temporada fenomenal y esta temporada tenemos seis programas. El avance de la compañía, la gente lo dice, se ve en el trabajo del día a día.
Noticias: ¿Cuál es su trabajo concreto?
Guzmán: Un poco de todo. Dar clase, estar en los ensayos, apoyar a Julio, gestionar con él el día a día, el año, la temporada, y quedarme a cargo cuando él no está. Creo que se están haciendo grandes pasos hacia adelante.
Noticias: ¿Cómo es trabajar con Bocca?
Guzmán: Es una experiencia muy buena. Lo conocí cuando bailábamos, y luego con los años, siendo los dos maestros, coincidimos como jurados en algunos concursos. También me convocó varias veces para dar clases como maestra invitada cuando él estaba a cargo del ballet del SODRE, en Montevideo. Ahí vimos que teníamos una misma manera de entender la danza, de trabajar. Ahora, he descubierto otro Julio en el día a día, que tiene una parte humana enorme. A mí me da un cuidado que me hace estar muy cerca de él. Mi apuesta ha sido gigante y él se preocupa tanto dentro del trabajo como afuera. Me pregunta si llegué a mi casa, vamos al supermercado. Quiere que esté bien, pero a la vez demanda muchísimo. Me encanta esa precisión con la que quiere hacer todo, que todo esté engranado perfectamente en todas las áreas. Yo le calmo en algunas cosas y él se apoya en mí en otras.
Noticias: ¿Cómo es su vida en Buenos Aires?
Guzmán: Te digo la verdad, mucha vida no tengo. De mi casa al Colón y del Colón a mi casa, porque esto demanda mucho. Es una ciudad donde me encuentro bien, por el argentino también. Es muy parecida a Madrid, la gente es encantadora, somos muy parecidos, esa apertura de recibimiento. Tengo gente que la noto como si fuera familia, y gracias a ellos se me hace la estancia mucho más agradable. Siempre hay alguien que te quiere ayudar. Todo el mundo está abierto a darte una mano.
Noticias: ¿Está contenta con la persona que es y con la vida que construyó?
Guzmán: Sí, la vida me ha puesto en un carril y creo que he tenido la suerte de desempeñarlo satisfactoriamente, y me ha dado oportunidades muy bonitas, como la de estar hoy aquí.
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