Cristian Tapia Marchiori (Néstor Grassi)

Cristian Tapia Marchiori: “Hoy alguien como yo difícilmente podría convertirse en director de cine”

Tras el éxito de “Gatillero”, el director habla de sus comienzos, el esfuerzo para llegar al cine y un futuro que exige resistir.

El director cinematográfico Cristian Tapia Marchiori nació en Alta Gracia, Córdoba, pero fue Pergamino la ciudad que lo adoptó. Allí, en un barrio de la periferia pegado al campo, comenzó a filmar con amigos y aprendió, mucho antes de ingresar profesionalmente a la industria, que para hacer una película también había que encontrar la manera de resolver lo imposible. 

El salto profesional llegó después de viajar a Buenos Aires para estudiar guion. Fueron años difíciles, de caminar largas distancias para ahorrar dinero y, en ocasiones, de no tener dónde dormir. Después vendrían trabajos como asistente de dirección y director de segunda unidad, participaciones en producciones de Argentina, Colombia y Uruguay y, en 2017, "La noche más fría", con Juan Palomino, su ópera prima.

Pero fue "Gatillero", disponible en HBO Max, la película que modificó su lugar dentro del cine argentino. Filmada en la Isla Maciel con un presupuesto acotado y en un único plano secuencia, el rodaje transformó las limitaciones en una herramienta expresiva. La historia de El Galgo, un ex sicario que vuelve al barrio después de salir de prisión, recupera elementos del cine negro argentino y los lleva hacia un territorio donde conviven el policial, el western urbano y la acción. El recorrido internacional, su paso por festivales y, especialmente, los cinco Premios Sur recibidos, terminaron de instalarla como una producción independiente capaz de dialogar con un público amplio.

Tras el reconocimiento llegaron numerosas propuestas del exterior. El futuro, sin embargo, no aparece desligado de las dificultades del presente. Para él, hacer cine sigue siendo una forma de resistencia y también una manera de defender la posibilidad de que nuevas voces lleguen a la pantalla.

La charla con NOTICIAS transcurre en su hogar, un departamento en el barrio de Belgrano, donde vive con su pareja, Wanda, su gato Natalio y su perrita Helena.

Noticias: ¿Qué significó la repercusión de "Gatillero" después de tantos años de trabajo?

Cristian Tapia Marchiori: Fue una sorpresa. Realmente no esperaba ser premiado por guion y dirección. "Gatillero" nos dio un montón de premios y me tocaba recibirlos. La película lo merecía y es un sueño, pero todas las otras películas también tenían sus méritos. Siento que al agradecer hablé bastante mal porque no lo esperaba y seguramente no dije cosas que eran pertinentes. Está bueno celebrar y, al mismo tiempo, mantenerse tranquilo. Trato de mantener siempre los pies en la tierra. Como decía Confucio, hay que sostenerse en la mitad de los opuestos: no estar eufórico cuando ganás ni deprimido cuando perdés.

Noticias: ¿Siente que consiguió romper algunos moldes del cine argentino?

Tapia Marchiori: Tengo un espíritu bastante punk, muy de Ricky Espinosa y de su banda Flema. En el resultado siento que confluyeron la industria con el rock and roll independiente, lo guerrilla y lo punk. Es una película que antes de nacer fue rechazada. Después, ese espíritu irreverente pero potente hizo que la vinieran a buscar. Algo parecido ocurrió con el festival de Rotterdam. Como no la habían visto, no la consideraron; después la vieron y quisieron tenerla y que yo la acompañara.

Noticias: La película nació de una decisión formal muy exigente al contar una historia de acción sin montaje. ¿De dónde surgió esa necesidad?

Tapia Marchiori: El germen apareció justamente con ese desafío. Normalmente son los cortes, los cambios de encuadre y los ángulos de cámara los que generan variedad y vértigo. Entonces me pregunté qué ocurriría si ese montaje no estaba y cómo podía generar ese vértigo con una sola cámara siguiendo a un personaje. 

Noticias: ¿Qué importancia tuvo la Isla Maciel en la construcción de la historia?

Tapia Marchiori: Fue fundamental. Después de escribir el guion fuimos durante dos meses al barrio para descubrir los espacios. A partir de ahí volvimos a trabajar y reescribir pensando en los ensayos con los actores. Cuando regresamos ya teníamos las coreografías de rodaje. Había que coordinar el movimiento del protagonista, de la cámara, de las luces y del sonido. Como los sets eran de 360 grados, había que correr objetos, esconder autos, hacer que el equipo entrara y saliera de los vehículos. Existía una coreografía delante de cámara y otra detrás.

Noticias: ¿Qué recorrido tuvo desde el estreno en el extranjero hasta llegar al público argentino?

Tapia Marchiori: Se estrenó en el Festival de Cine y Creatividad Cinequest, en Silicon Valley, y después pasó por Brasil y Europa. Recibimos premios y todavía sigue siendo invitada a festivales. Cuando llegó a Argentina, la prensa y los espectadores la abrazaron. Me dio un montón.

Noticias: ¿En su cine, el cuerpo tiene un peso muy particular? ¿Tiene relación con su propia historia?

Tapia Marchiori: Totalmente. Siempre disfruté del trabajo físico. Fui peón de albañil, trabajé en una panadería con horno a leña y viví las cosas con mucha intensidad. También me gustaban el ajedrez y las matemáticas. Pero conocí muy de cerca la violencia. Tuve amigos que murieron o pasaron gran parte de su vida presos. Yo también conviví con ese mundo. Sé lo que significa tener el peso de una pistola en la mano a los 16 años. No me enorgullece decirlo, pero forma parte de mi historia. Lo que me salvó fue encontrar una vocación.

Noticias: ¿Cuándo sintió que podía convertir esa vocación en una profesión?

Tapia Marchiori: Fue un proceso durísimo. Vivía en Pergamino y viajaba a Buenos Aires para hacer un taller de guion con Sabrina Farji y Ramiro San Honorio. Llegaba primero y me iba último porque quería aprovechar cada minuto. Después caminaba desde Once hasta Liniers para no gastar en el colectivo. Llegaba a casa de madrugada, pero era feliz. Ese taller me cambió la vida.

Noticias: También hubo momentos en los que literalmente tuvo que caminar para poder llegar a trabajar.

Tapia Marchiori: Sí. Una vez me vine caminando desde Pergamino porque había un paro del campo y solamente salía un colectivo. Caminé 200 kilómetros, se hizo de noche y me acosté a dormir. Al otro día tenía que caminar unos 30 kilómetros más. Pero recuerdo esa época con mucha felicidad porque estaba haciendo lo que amaba. Me iba a dormir pensando que no había nadie en el planeta más feliz que yo porque al día siguiente iba a filmar.

Noticias: ¿El reconocimiento modificó concretamente su situación profesional?

Tapia Marchiori: Tengo ofertas interesantes de trabajo en Estados Unidos, México y Europa. Pero me quedé con una propuesta de Argentina. La pelota va a correr para el lado de las series. También estoy escribiendo una ficción para una plataforma, preparando un nuevo proyecto como director de series y desarrollando una película internacional que está pensada para filmarse en varios países.

Noticias: ¿Cómo imagina su futuro después de este logro?

Tapia Marchiori: Tengo una situación que me acompaña desde siempre y que puede ser un ancla o un peso, pero para mí es combustible. No pertenezco a una clase social que pueda darse el lujo de no trabajar. Tengo que hacerlo para pagar mis gastos y mi alquiler. Eso no cambió. Pero el éxito abrió puertas y estoy muy agradecido con quienes confiaron en mí ayer, con quienes confían hoy y con quienes confíen mañana.

Noticias: ¿Y cómo ve el futuro del cine argentino?

Tapia Marchiori: Se están dando pasos hacia atrás y después puede ser muy difícil recuperar lo perdido. Ojalá aprendamos de nuestras equivocaciones. Me genera temor y ansiedad pensar cómo va a quedar todo cuando esto termine y qué vamos a tener que reconstruir. Yo empecé a trabajar en una época en la que existía una industria cinematográfica que el país respetaba y que el Estado fortalecía. Durante muchos años Argentina produjo cerca de 200 películas por año y eso permitió que aparecieran nuevas voces. Ese contexto hizo posible mi carrera.

Noticias: ¿Cree que alguien con su historia podría comenzar hoy de la misma manera?

Tapia Marchiori: Sinceramente, no. Hoy alguien como yo, sin dinero, sin contactos y viniendo del interior, difícilmente podría convertirse en director de cine porque prácticamente no se filma. Las oportunidades desaparecieron y eso golpea sobre todo a quienes vienen de los sectores más populares. Por eso el mensaje sigue siendo el mismo: resistir.

Noticias: ¿Qué le gustaría que encontraran los jóvenes que hoy quieren hacer cine?

Tapia Marchiori: Ojalá encuentren un camino un poco menos difícil que el nuestro. Nosotros tuvimos gente que nos abrió puertas y ahora nos toca hacer lo mismo. El cine necesita nuevas voces, historias distintas y que nadie tenga que abandonar un sueño porque nació lejos, porque no tiene plata o porque no conoce a nadie.

Noticias: Después de todo lo que atravesó, ¿qué significa para usted seguir haciendo películas?

Tapia Marchiori: Hay algo que no cambió y es el entusiasmo por lo que hago. Me voy a dormir, miro mi agenda y pienso que al día siguiente tengo una reunión con la productora, un casting o una reunión con mi codirector. Y pienso que no creo que haya alguien más feliz que yo. Al final soy responsable de que pueda dormir en paz. Y eso se construye básicamente con lo que uno hace durante el día.

En esta Nota