Mariano Loiacono (José Tolomei)
Mariano Loiacono: “El jazz es un estilo de vida”
Reconocido trompetista de jazz y hombre de pueblo, habla sobre cómo es trabajar y grabar en Nueva York y ser músico en Argentina.
Dicen los que saben que el protagonista de esta historia es el trompetista argentino más respetado por los músicos de jazz de Nueva York. Cualquiera que lo haya escuchado en esos solos imposibles entendería el porqué de semejante distinción, y más de uno caería en el embeleso.
Mariano Loiacono nació en Cruz Alta, Córdoba. En su casa la música era inevitable, sus padres tocaban la guitarra por placer, y las reuniones, donde solía juntarse mucha gente, terminaban siempre con las infaltables guitarreadas. “Yo tenía cinco o seis años y ya tocaba un poco la guitarra y me la pasaba cantando Mercedes Sosa. Tenía un casete de ella y lo cantaba de punta a punta. En la pileta del pueblo me pagaban con helado para que cantara. Me paraban arriba de la mesa y yo cantaba sin ningún problema. También escuchaba a Serrat, Zitarrosa, Atahualpa, Eduardo Falú”, recuerda.
A los ocho años comenzó a tomar clases de piano con una maestra del pueblo, Edith, una vasca. Tenía facilidad, pero no le gustaba mucho. Hasta que descubrió el sonido de la trompeta. “De chico mi viejo tocaba la trompeta en la banda municipal del pueblo, pero había dejado de tocar y la trompeta había quedado guardada. Yo nunca la había visto y un día mi mamá limpiando la encontró. Mi papá se puso a tocar y yo quise probar y me salió enseguida”, cuenta. Le faltaba una semana para cumplir los 12. Entonces, lo mandaron a estudiar trompeta a la Escuela de Música Silvio Agostini, de Cruz Alta. Ahí sí le encontró el gusto, sobre todo cuando pudo integrar la banda de la escuela. A los 14 ya viajaba solo a Rosario para tomar clases con el solista de la Sinfónica de Rosario. Y, más tarde, en Buenos Aires, se perfeccionó con Fernando Ciancio, solista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
Fue Primera Trompeta de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Nacional de Rosario e integró la Orquesta de la Ópera de Rosario. Egresó de la EMC (Escuela de Música Contemporánea, Berklee International Network) y tomó clases privadas con importantes músicos de jazz de Nueva York.
Tocó con figuras internacionales del jazz, como el baterista Willie Jones III, y en ciudades como Nueva York, Boston, Madrid, París, Barcelona, Roma, Venecia y San Pablo, entre otras. Grabó siete discos, es compositor y arreglador y profesor en el Conservatorio Manuel de Falla. Tiene su propio quinteto y dirige una Big Band todos los lunes en Bebop, el reconocido club de jazz de Palermo. Además, compuso la música original para la película “El último viaje a China”, que se estrenó recientemente. Nunca decidió ser músico profesional. Todo se fue enhebrando de manera natural.
“Además de ser músico, soy un hombre de pueblo, de un lugar chico, como Cruz Alta. Eso es lo que más me identifica”, asegura.
Noticias: ¿Qué significa ser un hombre de pueblo?
Loiacono: Tener cercanía en las relaciones humanas. Me gusta trabajar en grupo y armar equipos. Me gusta todo lo que tiene que ver con la simpleza que da vivir en un pueblo chiquito, el conocerse con mucha gente. Yo entro a los lugares, incluso acá en Buenos Aires, y tengo la costumbre de saludar a todo el mundo. Creo que soy eso, soy alguien de ese lugar, de ahí vengo.
Noticias: ¿Cómo es tocar la trompeta? ¿Cómo hace para llegar con el aire?
Loiacono: Es un instrumento muy físico, demanda bastante, es cierto. Requiere mucho entrenamiento, ejercicios de respiración, ejercicios de notas largas para mantener el sonido, hay que estarle encima. Wynton (Marsalis) dijo: “Cuando no tocás un día, vos ya te das cuenta. Cuando no tocás dos, ya se dan cuenta tus compañeros. Y cuando no tocás tres, ya se da cuenta el público también”.
Noticias: ¿Usted hizo una clínica con él?
Loiacono: No estudié con él, sí estuve un par de veces en ensayos de sus grupos en el Lincoln Center. Lo vi trabajar muy de cerca, tremendo, sobre todo por el orden y la disciplina con la que trabajaban.
Noticias: La disciplina es fundamental, ¿no? Se puede tener talento, pero sin disciplina no funciona.
Loiacono: No funciona. Es mucho más probable que funcione la disciplina sin el talento que al revés. El mismo Charly Parker, que era alguien con un talento superior, estudiaba ocho horas por día, y dicen que Coltrane estudiaba catorce horas por día.
Noticias: ¿Y usted cuántas horas practica?
Loiacono: En una época lo tenía estructurado, ahora no tanto porque estoy bastante tiempo en el conservatorio y, además, tengo los conciertos. Estudio todo lo que puedo, un mínimo de dos o tres horas por día, y cada tanto vuelvo a tomar clases con Fernando Ciancio.
Noticias: ¿Qué le pasa emocionalmente cuando toca?
Loiacono: Yo intento no pensar, intento sentir lo que toco. Para eso hace falta tener un recorrido. Cuando toco, trato de no estar pendiente de la técnica, eso debería estar incorporado. Es solo lo que escucho y lo que siento. Esa es mi idea. Cuando la música está bien y siento que la cosa va bien, la verdad, es un estado de plenitud total. Y no depende sólo de mí, depende de los demás que están tocando conmigo y de la gente. El público es el eslabón final que cierra el círculo perfecto. Que la gente reciba bien lo que estoy tocando y tener la energía, la sensación de que están pasando un buen momento. Es importante para mí.
Noticias: ¿Por qué eligió el jazz?
Loiacono: Empecé con el jazz como curiosidad por el tema de la improvisación y terminó siendo un estilo de vida. Yo tocaba música clásica y no podía tocar nada o muy poco si no tenía la partitura. En un festival de jazz en el pueblo vi que improvisaban y que tocaban sin partitura durante una hora. Entonces, fui a estudiar improvisación y armonía a Rosario. Primero me cautivó lo estético de la música de jazz y después de escuchar e investigar me terminé de enganchar cien por cien.
Noticias: ¿Por qué es un estilo de vida?
Loiacono: Para ser músico de jazz hay que pensar la vida como alguien que va a tocar jazz. Es mucho más que un estilo de música, es tal vez el movimiento popular artístico más importante de la historia. Sin dudas, el más longevo y el que más se ha desparramado. Una música creada por los negros africanos y afroamericanos que fue incorporando otras culturas. El compendio de toda la sociedad estadounidense. Los que sufren, los que pelean por la libertad, los que pelean por más igualdad, los que oprimen, todo está ahí adentro en la historia del jazz.
Noticias: Usted estudió en Estados Unidos
Loiacono: Sí, tomé muchas clases. El primero que me llevó a Estados Unidos fue George Garzone, que es saxofonista y maestro de saxo y de ensambles en Berklee desde el ’76. Él me escuchó en Buenos Aires y me dijo que quería darme una clase. Me la dio, no me cobró y me dijo que fuera a Boston a estudiar con él. Me invitó a quedarme un mes en su casa y así pude estudiar todos los días con él. Después tomé clases con otros maestros en Nueva York.
Noticias: Alguien me contó que usted es el único trompetista argentino respetado por los músicos de jazz de Nueva York.
Loiacono: No sé, no puedo decirlo yo. Pero mi último disco lo grabé en Nueva York por el sello WJ3. Me llamó el dueño y productor, Willie Jones, y me propuso grabarlo. Willie es uno de los mejores bateristas del mundo y también toca en el disco. Nos conocíamos porque yo ya había tocado con él algunas veces. Eso es algo impensado para un músico argentino.
Noticias: ¿Cómo es ser músico de jazz en Argentina?
Loiacono: Ser músico de jazz es una situación compleja en cualquier lado, mismo en Nueva York, excepto que seas Wynton, Brandford (Marsalis) Herbie Hancock o Keith Jarret. Para el resto es una remada, pero allá hay muchos lugares para tocar y hay mucho público. Acá es una apuesta grande ser músico de jazz todo el tiempo. La mayoría viven de tocar otros géneros. En mi caso, yo toco solamente jazz y doy clases en el Conservatorio Manuel de Fallas, donde tengo la cátedra de trompeta, la de arreglos y cuatro módulos de ensambles. Además, dirijo la Big Band del conservatorio. Por otro lado, estoy todos los lunes con una Big Band en Bebop y tengo mi quinteto, donde también toca mi hermano Sebastián. El quinteto es la formación que más representa mi música. El estilo que más me gusta es el hard bop de los años ’50, ’60.
Noticias: ¿Pensó en vivir en Nueva York?
Loiacono: Muchas veces, pero me cuesta un poco vivir lejos de los afectos. Yo voy un mes a Nueva York y al día veinte ya me quiero pegar la vuelta.
Noticias: ¿Va a su pueblo?
Loiacono: Sí, todo lo que puedo. Allí están mis padres y dos de mis hermanas. Hace un tiempo me nombraron Ciudadano Destacado y también en Rosario hace poco, Visitante Ilustre. Viví siete años en Rosario, di clases, toqué en la Orquesta Sinfónica Juvenil y en la Orquesta de la Ópera. Y hace poco estuve con el Quinteto de Nueva York.
Noticias: ¿Algún pendiente importante?
Loiacono: Tocar en el Village Vanguard de Nueva York. Es un club de principios de los años treinta, donde se grabaron discos emblemáticos. Cuando bajás escalera y sentís la energía del lugar y ves todas esas fotos, decís: “Guau”. Alguna vez me gustaría tocar ahí. Ojalá.
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