Santiago Posteguillo (José Tolomei)
Santiago Posteguillo: “Me dijeron que no en 17 editoriales”
Con más de cinco millones de lectores, el español cuenta cómo se convirtió en uno de los referentes de la novela histórica.
Creador de una trilogía sobre Escipión el Africano, de una trilogía sobre Trajano, de una bilogía sobre la emperatriz Julia Domna (el primero de esos títulos, Premio Planeta) y de una trilogía sobre Julio César, el valenciano Santiago Posteguillo lleva escritos 11 mil páginas sobre la antigua Roma y es el autor más vendido de novela histórica en lengua española, con más de cinco millones de lectores.
Filológo, lingüista y doctor europeo por la Universidad de Valencia, Posteguillo pasó por Buenos Aires para la última Feria del Libro, ocasión en la que conversó con NOTICIAS sobre sus inicios, su fervor por la antigua Roma y el protagonista de sus tres últimos títulos —“Roma soy yo”, “Maldita Roma” y “Los tres mundos”— , al que también tiene reservado los próximos tres.
Noticias: Leí que su pasión por la antigua Roma nació al conocer de niño el Coliseo durante un viaje familiar a Italia y también leyendo los cómics de Astérix y Obélix.
Santiago Posteguillo: Yo relativizaría un poco esa afirmación. Esos son momentos de mi infancia a los que me he referido porque fueron mis primeros cruzamientos con el tema, pero no es que a los seis años me arrodillé en la arena del Coliseo y me perjuré diciendo: “¡Aquí os pongo por testigo que escribiré once novelas históricas sobre Roma”! (risas) ¿Vale?
Noticias: ¿Cómo fue entonces el asunto?
Posteguillo: Ya en la adolescencia, cuando mi padre aparecía con los nuevos libros de texto, noté que me interesaban los libros de literatura y de historia. Mirar los mapas y cautivarme con esas civilizaciones que se extendían por el Mediterráneo. Eso se fue combinando con mis lecturas de cómics y, seguramente, todo junto fue forjando primero mi pasión por la lectura y por contar historias; y luego mi decisión a escribir sobre Roma. Pero no inicialmente.
Noticias: Claro, porque su primera novela sobre Escipión el Africano salió a mediados de los 2000. ¿Qué pasó en el medio?
Posteguillo: Aunque mi inclinación ya estaba bastante clara, primero tuve que decidir si iba a estudiar ciencia o letras. Porque muchas veces se considera más importante lo científico-tecnológico que lo humanístico-social. Es indiscutible que necesitamos la medicina, pero yo necesito que los médicos sepan historia, filosofía, que cuando estudian genética al límite de todo, sepan si sus decisiones son éticas o no. No hay que perder el norte de eso, porque si no seguiremos repitiendo errores. Afortunadamente, mis padres siempre me dijeron que estudiara lo que quisiera, lo único que me pedían era que sacara buenas notas, que lo aprovechara.
Noticias: ¿A qué se dedicaban ellos?
Posteguillo: Mi padre fue maestro, pero como no había mucho dinero en eso, luego se hizo comerciante de productos de papelería, con lo que recorrió toda España. Mi madre también era maestra y lo fue hasta que se casó. En los años ’50, una mujer casada dejaba todo para tener hijos y dedicarse al hogar. Aunque el amor por la lectura ella nunca lo perdió. Yo me crié en ese contexto.
Noticias: Y en el ámbito de las letras, eligió la filología.
Posteguillo: Sí, y cuando llevaba varios años de filología, para poder escribir, le dije a mi padre que quería estudiar literatura creativa, que en los ’80 sólo existía en Estados Unidos y otros pocos sitios. Y como yo ya había estudiado mucho inglés —fui por primera vez a Londres con 14 años— y ya estaba buscando becas, mi padre sacó cuentas y me dijo que me podía pagar el 25% de lo que costaba la matrícula en un colegio privado de Ohio, donde me aceptaron a cambio de dar clases de conversación en el departamento español. Eso me permitió estudiar literatura estadounidense contemporánea, a Faulkner, a Hemingway y hacer cursos específicos de literatura creativa.
Noticias: ¿Cuánto estuvo en Estados Unidos?
Posteguillo: Un año.
Noticias: ¿Sólo uno?
Posteguillo: Sí, porque me ofrecieron una beca para doctorarme en literatura comparada en otra universidad y me dio vértigo.
Noticias: ¿Por qué?
Posteguillo: Porque entendí que eso era quedarme en Estados Unidos. Entonces, me regresé a España, acabé filología y me doctoré en lingüística en la Universidad de Valencia.
Noticias: ¿Y cuándo apareció Africanus en su vida?
Posteguillo: Primero, durante el final de mis estudios universitarios, intenté dos novelas: un thriller y una erótica, pero no conseguí que se publicaran. Hoy, a la distancia, veo que no estaban lo suficientemente bien.
Noticias: ¿No pensó en mejorarlas para publicarlas?
Posteguillo: ¡Jamás! El thriller lo perdí en un traslado y la erótica la tengo guardada, pero nunca va a salir. Era otra etapa. Cuando eres joven, tienes que sublimar por algún lado (risas). Luego, ya doctorado, me contrataron como profesor en una universidad pequeña de Castellón, donde necesitaban que diera clases de inglés técnico y me alejé de la literatura. Hasta que un amigo al que le había dado a leer un libro mío sobre el lenguaje en internet, me dijo: “Está muy bien, ¿pero cuándo vas a escribir algo que realmente te interese?” Eso me dio en la línea de flotación, pensé en aquellas dos novelas y recordé una frase que dice: “Si has fracasado, vuelve a intentarlo, pero no intentes exactamente lo mismo”.
Noticias: Fue el puntapié para encontrarse con la antigua Roma.
Posteguillo: Ahí me dije: “Si lo que primordialmente te gusta es contar historias y también te apasiona la historia, ¡a la porra la cátedra!”. Entonces, me pongo a buscar historias de personajes de Roma y aparece Africanus, un general que derrota a Aníbal, pero sobre el que no hay novelas. “Habrá tenido una historia aburrida”, pensé, pero sigo indagando y descubro que se queda huérfano a los 17 años, que ahí tiene que hacerse cargo de la familia y que a los 20 y pocos es general y tiene que comandar legiones. ¡Una vida de novela!
Noticias: Así y todo, inicialmente se la rechazaron.
Posteguillo: Me dijeron que no 17 editoriales. La única que no la rechazó fue en la que estoy, Ediciones B, que ahora está en el grupo Penguin. Pero cuando me dijeron que sí, yo ya se la había vendido a una editorial muy pequeña, que luego desapareció. Igual interesé lo suficiente a Ediciones B como para que me dijeran que si hacía otra novela, se las enviara. Entonces, parcelé la historia en tres partes, les envié la segunda, que era legible aunque no hubieras leído la primera, y ahí empezó a funcionar todo.
Noticias: Luego llegaron Trajano, Julia y Julio César. ¿Qué lo atrapó de él?
Posteguillo: Me atrapó porque es alguien que se sale completamente de lo todo lo habitual y porque transformó el mundo. No solo fue un militar sobresaliente —tanto que se lo sigue estudiando en West Point—, sino que políticamente ganó cinco elecciones seguidas. ¿Cómo? Presentando un programa y cumpliéndolo. ¡Increíble! Como con la reforma agraria, y por eso lo mataron. Además, hizo cosas nunca vistas. Por ejemplo, como había un desfasaje entre el calendario de origen lunar y el real, César paró el tiempo, creando un año de 440 y pico de días para reconfigurar el calendario. No se daba nunca un discurso funerario en honor a una mujer y cuando murió Cornelia, su primera esposa, él lo hizo.
Noticias: Fuera de sus dos grandes amores, Cornelia y Cleopatra, Julio César tuvo una agitada vida amorosa. ¿Cómo manejó eso?
Posteguillo: Sin problemas, él era infiel y eso no lo cambié. Alguien me criticó que no hablara de su posible homosexualidad, pero César no era homosexual. Esas fueron habladurías de sus enemigos políticos para degradarlo, porque la homosexualidad pasiva, a diferencia de la activa, sí estaba mal vista. Yo no tengo problema con la homosexualidad. Tanto que en el caso de Trajano hablé de todos sus amantes varones. Pero porque ahora haya nuevas sensibilidades, yo no voy a contarte la historia como tú quieras. De ahí no me bajo.
Noticias: ¿Cómo se equilibran la ficción y los hechos reales en la novela histórica?
Posteguillo: Lo que un novelista histórico no debe hacer es cambiar lo que sabemos que ocurrió. Luego hay tres espacios vacíos para la ficción. Los momentos en los que no sabemos lo que ocurrió. Eso el escritor lo puede rellenar con ficción verosímil, que encaje con lo que sí sabemos que pasó. Otro espacio para la ficción son los diálogos, porque no están grabados. Hay cartas, que me pueden dar una idea de cómo hablaban esas personas, pero los diálogos los he de añadir yo con mi imaginación. Y finalmente, hay un tercer espacio, que es cómo te lo voy a contar, porque esto no es un ensayo, y puedo contártelo cronológicamente o a mitad de la historia, hacer un salto atrás en el tiempo y recuperar toda la narración hasta llegar al momento en que he iniciado.
Noticias: ¿Cuál es su relación con la literatura argentina?
Posteguillo: Mi vínculo sería sobre todo con los grandes relatistas: Borges y Cortázar. Ya sé que vosotros tenéis muy arriba a Borges, pero yo elegiría primero a Cortázar porque me cautiva su surrealismo. Y también sumaría a Girondo, por su poesía surrealista.
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