Juan Doe (CEDOC)

Archivo letal: cuando el responsable de las redes de Milei reivindicó el nombre Falklands

Juan Doe, ahora a cargo de la comunicación digital oficial, defendía la conquista de las islas. Su pasado con Cerimedo y el reciente choque con China.

El archivo también incomoda a quienes se dedican a responderles a los demás. Juan Pablo Carreira, conocido como Juan Doe, defendió el uso del nombre británico de las Malvinas antes de convertirse en funcionario de Javier Milei. “A ver si entienden que son Falklands. El que las conquista les pone el nombre que quiera”, escribió en diciembre de 2020, según registró Diagonales.

El medio reprodujo el mensaje el 24 de octubre de 2024 e informó que había sido eliminado junto con otras publicaciones. La controversia coincidió con la aparición de la denominación británica en un documento oficial vinculado al área de Defensa. El antecedente permite rastrear la frase más allá de las capturas que circulan en redes.

No era una intervención aislada. La misma crónica recuperó posteos de septiembre de 2018 en los que Carreira consideraba a las islas territorio inglés y sostenía que la tierra pertenecía a quien pudiera conquistarla y conservarla. Su argumento hacía de la fuerza una justificación de la soberanía.

Hoy ocupa la Dirección de Comunicación Digital y encabeza la Oficina de Respuesta Oficial, creada para refutar informaciones que el Gobierno considera falsas. Antes de llegar al Estado había trabajado en La Derecha Diario junto a Fernando Cerimedo. Su recorrido une la militancia en redes con la comunicación desde la Casa Rosada.

El contraste con la posición que difunde la Presidencia es explícito. El 4 de septiembre, un comunicado oficial reafirmó que las Malvinas son argentinas por historia y por derecho, independientemente de quién las ocupe. El criterio es opuesto al que Carreira defendía en sus propios viejos mensajes.

Además, su actividad personal en X acaba de provocar un cruce con China. El funcionario atribuyó la tragedia en la frontera con Nepal a una obra hidroeléctrica de una empresa estatal china y la vinculó con fallas del modelo comunista. La relación causal que planteó no estaba respaldada por la información disponible.

La embajada china rechazó sus afirmaciones y le reclamó que abandonara las especulaciones sin fundamento. También advirtió sobre posibles daños a la relación bilateral. Aunque escribió desde su cuenta personal, la respuesta llegó por un canal diplomático oficial.

Entre el archivo sobre Malvinas y la disputa con Beijing aparece una tensión que el cargo vuelve inevitable: el polemista conserva su cuenta, pero sus palabras ya tienen el peso de una función pública. El encargado de desmentir a otros también tiene un pasado que explicar.

En esta Nota