Tini (CEDOC)
Ces't Tini: el efecto Tini Stoessel y la caída del capítulo que modificaba la Ley de Tierras
Sin los votos en el Senado y con la opinión pública en contra, el Gobierno entendió que la batalla estaba perdida. Los errores en la comunicación y las celebridades que se opusieron.
La ley de tierras naufragó antes de llegar al recinto, y lo hizo, sobre todo, como una derrota comunicacional. El Gobierno tiene aun la convicción de que buena parte de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, si se explica bien, debe generar adhesión en la sociedad. Pero eso no pasó, y el capítulo más sensible del proyecto, el que modificaba el límite a la extranjerización de tierras, terminó cayéndose horas antes de la sesión de este jueves en el Senado.
Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, advirtió que no tenían los votos. El proyecto llevaba dieciséis versiones de texto, cuatro postergaciones previas y un cuarto intermedio arrastrado desde julio, todo para terminar en lo mismo: sin acuerdo. Convocó entonces a una reunión de urgencia con los aliados del llamado "grupo de los 44" y resolvió eliminar por completo el capítulo III, el que subía del 15% al 25% el tope de tierras rurales en manos extranjeras, para poder salvar el resto de la ley y girarla idealmente con media sanción a Diputados. Trascendió, incluso, que el propio ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, autor intelectual del proyecto, se enteró de la baja del capítulo por la prensa: buena parte del arco libertario responsabiliza al ministro por la derrota.
Detrás de esa foto de último momento hubo un goteo de bajas que empezó mucho antes. El primero en marcar distancia fue el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, uno de los aliados más cercanos al oficialismo, que adelantó que las dos senadoras de su bloque, Beatriz Ávila y Sandra Mendoza, votarían en contra. "De ninguna manera tenemos que entregar un metro cuadrado de tierra argentina a los extranjeros. Que vengan a invertir, que vengan a producir, pero la tierra es y será de los argentinos", dijo Jaldo. Detrás llegaron Gustavo Sáenz en Salta, Rolando Figueroa en Neuquén y Hugo Passalacqua en Misiones, con mensajes similares en sus redes. Cuando el oficialismo hizo el poroteo definitivo, ya no le alcanzaban los votos, y hasta el quórum quedó en duda.
Pero el dato central de este análisis no es el número, sino la batalla comunicacional que el Gobierno dio por perdida. Casi ningún senador libertario salió al ruedo a defender públicamente el capítulo con argumentos propios; la ausencia de vocería especializada dejó el terreno discursivo servido para sus opositores. Un informe de monitoreo digital mostró que la extranjerización se convirtió en el concepto que ordenó toda la conversación en redes, y que "soberanía" fue el único término con valoración positiva en todo el debate. Esa correlación entre calle y redes tuvo respaldo en las encuestas: según Zuban Córdoba, un 77% de la sociedad estaba a favor de mantener los límites vigentes, contra apenas un 16,7% que se mostraba en desacuerdo.
El quiebre definitivo, vino de la cultura pop. El Gobierno daba por descontado que figuras como Dolores Fonzi o Lali Espósito iban a pararse en la vereda de enfrente: son parte de una batalla dialéctica que la Casa Rosada libra y sabe incluso capitalizar, apelando a que están alineadas con un peronismo que "se opone a todo". Esa batalle en redes estaba contemplada en el cálculo oficial, e incluso resultaba funcional para reforzar el relato de la grieta.
Lo que no estaba contemplado fue Tini Stoessel. La cantante, históricamente asociada al humor antikirchnerista, compartió en sus historias de Instagram una bandera argentina con el texto "la patria no se vende", dirigido a sus más de 22 millones de seguidores. Y no fue la única, Emilia Mernes, pareja del rapero Duki y asociada también al ecosistema libertario en las redes, replicó un video de Amnistía Internacional que sostenía que "defender la tierra es defender los derechos humanos".
A ellas se sumaron Ca7riel, Dillom, Lisandro Martínez y una decena de figuras, todas convocando a la movilización frente al Congreso. Nicki Nicole llamó a sus fanáticos a marchar este 6 de agosto contra la extranjerización de tierras: "La Argentina es de ustedes y la están vendiendo, están vendiendo su país". Y L-Gante posteó: "Presten atención a las nuevas leyes que están queriendo imponer para nuestro país". Y agregó: "no se dejen engañar".
Ese fue, para el oficialismo, el verdadero punto de quiebre. Cuando la oposición al proyecto empezó a salir de un público que el Gobierno identifica como propio, cuando dejó de ser una discusión entre "el kirchnerismo de siempre" y "los libertarios", la estrategia de deslegitimar al que habla desde dónde habla dejó de funcionar. A Fonzi o a Lali se las podía cuestionar con la vieja fórmula del "hablan porque son kirchneristas". A Tini y a Emilia, no. Y cuando eso ocurrió, en los despachos libertarios entendieron que la pulseada estaba perdida.
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