Javier Milei (CEDOC)

Javier Milei y sus días de furia: el peor momento del Presidente

El mandatario pasa más tiempo en las redes y recibe menos visitas. Entrevistas acotadas y récord de viajes.

Javier Milei viene con un aumento sostenido del uso de su red social preferida, “X”, que maneja él mismo. Casi como si fuera un nene que busca encerrarse en su cuarto para escapar de los problemas que trae la dura realidad, el Presidente pasa cada vez más tiempo del día en su celular. Según la página “Milei.nulo.lol”, que lleva la cuenta de todo lo que es la cuenta presidencial en la ex “Twitter”, hay un crecimiento sostenido desde noviembre del 2025: aquel mes estuvo 2 horas y 19 minutos por día, para febrero eran 2 horas y 20 minutos, en marzo 2 horas y 31 minutos y en abril lleva un promedio de 2 horas y 48 minutos. Casi una adicción en tiempos de crisis.

Pero además el dato esconde otro, mucho más preocupante para el mandatario. Según un reciente informe de la consultora Qmonitor, la presencia de Milei en las redes está en su piso histórico desde que llegó al poder. En diciembre 2023 tuvo un pico de 3.100.000 de “acciones” (tuits, retuits, menciones, comentarios) y en marzo tenía sólo 400.000, lo que representa una caída del 87%. O sea que, a la par de que más tiempo le dedica a la red social en la que él y sus seguidores aseguran que se parió el fenómeno, menos impacto tiene. Parafraseando a Raúl Alfonsín, que decía que “el despoder es apretar el acelerador y que el auto no se mueva”, Milei podría decir que el despoder es tuitear tanto y que las métricas no se muevan.

¿Fin? Los números virtuales son apenas un reflejo del mal momento de Milei. Por un lado su administración atraviesa por el peor tramo de la gestión: 10 meses de inflación en alza, caída del empleo y del consumo, las postales de una economía que está lejos de reactivarse, mientras que los escándalos que involucran al jefe de Gabinete se superponen con los de Libra y los créditos del Banco Nación a funcionarios. O sea, en época de bolsillos flacos el Gobierno no puede ni siquiera mostrar la carta de “pureza” con la que llegaron al poder y que convirtieron en bandera. Esta sucesión de malas noticias está teniendo un impacto no sólo en la administración sino también en el Presidente.

Por un lado, el mandatario está en el peor momento de imagen. Si en marzo las encuestas le daban a Milei una positiva que en el mejor de los casos arañaba el 40%, para abril sus números se sitúan más cerca del 30%. Santiago Caputo podría decir, con razón, que ese es aún un número competitivo, en especial pensando en un ballotage, pero también marca una baja pronunciada. Todo este combo parecería haber afectado personalmente al mandatario.

Al tiempo que pasa en las redes le viene sumando comportamientos erráticos. Ahora sumó a la lista de enemigos a encuestadores varios -como Shila Vilker o Raúl Timerman-, a la par de que empezó a hacer cosas que antes no hacía: contesta con relativa frecuencia a los usuarios que le dicen que está “gorda” (sic) -en general intentando mostrar superación, diciendo que ahora está “más flaco”- y también puso la otra mejilla, algo más que novedoso en el relato libertario. “Sé que muchos argentinos están sufriendo, sé que la economía está dura”, dijo, tanto en su última entrevista con la TV Pública como en las redes. El Milei de otros tiempos era muy distinto, como cuando le contestó a una enviada de la BBC -que cinco veces le repreguntó “que le diría a un jubilado que no llega a fin de mes”- que él “piensa en números, no en emociones”. En estos días también aseguró que, si no lo votaban, “se volvía a la casa y no pasaba nada”.

El círculo de Milei viene cerrándose. El último registro de visitas a Olivos es de fines del año pasado, donde no se registraban personas en la última quincena del 2025. Además está dando cada vez menos entrevistas: dos con Majul, una en la TV Pública, tres para medios internacionales, una en Neura (pero no con Fantino) y otra en Radio Now. Ya ni siquiera habla con los que iban a escuchar ópera. El mandatario está sólo y enojado.

 

En esta Nota