En la política, los tiempos se aceleran al ritmo de las encuestas y los escándalos. Lo que hace semanas parecía un camino allanado para que Manuel Adorni fuera el abanderado de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires, hoy es un escenario de descarte. Karina Milei, la estratega implacable detrás del armado libertario, ya tomó una decisión: el Jefe de Gabinete está fuera de la carrera porteña y el nombre que hoy copa su mesa de arena es el de Patricia Bullrich.
El giro táctico quedó sellado en un desayuno reciente donde Karina convocó a la cúpula libertaria de la Ciudad. La ausencia de Adorni en el encuentro no fue una omisión, sino un mensaje político. El vocero devenido en ministro atraviesa su momento de mayor debilidad tras las revelaciones sobre vínculos comerciales previos a su gestión y las críticas internas que lo señalan como una figura "gastada" por la exposición diaria. Para "El Jefe", Adorni ya no garantiza el triunfo en el bastión que el oficialismo pretende arrebatarle al macrismo.

Ruptura con Jorge Macri
La otra gran definición de Karina Milei fue el portazo definitivo a Jorge Macri. En el cónclave, la hermana presidencial fue tajante: no habrá acuerdo electoral con el PRO en territorio porteño. La intención de la Rosada es ir con una lista puramente libertaria (o "libertaria-bullrichista") para medir fuerzas reales contra el actual Jefe de Gobierno y terminar de fagocitar la base electoral de Juntos por el Cambio.
La opción Bullrich
En este esquema, Patricia Bullrich emerge como la figura de consenso y potencia. La Ministra de Seguridad, que ya juega plenamente integrada al ecosistema de Milei, representa el perfil de "halcón" que Karina busca para confrontar con el "centrismo" de los Macri. Su postulación no solo le daría peso pesado a la boleta, sino que obligaría al PRO a una interna a cielo abierto en su propia casa.
Con la mira puesta en las legislativas de 2025, Karina Milei demuestra una vez más que no tiene apegos personales a la hora de podar el árbol oficialista. Si Adorni era la cara de la "batalla cultural", Bullrich es la carta para la batalla territorial. El tablero de la Ciudad ya empezó a moverse, y el primer sacrificado fue el hombre que, hasta hace poco, parecía intocable detrás del atril.














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