Arte / 30 de Marzo de 2016

La convivencia

“FAMILIA. Modelo para desarmar”. Experiencia familiar. En ArtexArte-Fundación Alfonso y Luz Castillo. Martes a viernes de 13.30 a 20. Sábados 13.30 a 16. Lavalleja 1062, gratis.

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La exposición “FAMILIA. Modelo para desarmar” propone distintas aproximaciones visuales a la experiencia familiar y despliega fotografías de 25 artistas de ocho países (Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, México, Venezuela, Francia y España), en Fundación Alfonso y Luz Castillo-ArtexArte. Se trata de una coherente y reflexiva narración colectiva, mayormente autobiográfica, curada por Sub Cooperativa de Fotógrafos. Los miembros comparten ideas y trabajan en colaboración. La curaduría de Sub –cooperativa de fotógrafos nacida en Buenos Aires en 2004– refleja su práctica artística e investigativa, en la que el contexto social y político es referencia necesaria.
Artistas consagrados y novísimos indagan sobre formas de “ser familia” hoy, ya que no existe una definición universal de familia. La mayoría de las obras reflejan mundos íntimos como en la cotidianidad observada en fotos de Verónica Mastrosimone, Cecilia Reynoso, Gaby Messina, en la animación del colectivo brasileño Cia de foto.
La investigación de Oriana Eliçabe sobre relaciones entre cinco parejas de mujeres, de varios países, muestra una serie de fotos pequeñas, de hace 10 años, que rodean a un retrato actual y más grande de la misma familia. Comparadas, se observan las mutaciones; los chicos crecieron, algunas mujeres se mantuvieron juntas (como las de la foto), se divorciaron, formaron relaciones con una pareja transexual, con un hombre.
Mientras Marcos López construye su autorretrato a partir de objetos y presencias de su casa natal, Beto Gutiérrez lo hace negando imágenes representadas en portarretratos familiares; fotografia la parte de atrás. Lo que no se ve es lo que no se dice. El artista venezolano comenzó el proyecto en su país natal, sin saber que luego viajaría, trayendo consigo sus búsquedas. Historias de desarraigo en piezas de Jorge Saenz y Nicolas Pousthoumis; este francés radicado en la Argentina muestra indicios, señales de los lazos que anudó aquí y que acortan distancias de los que dejó.
Algunos artistas abordan la ausencia forzada, memoria y pérdida. Lucila Quieto y Gerardo dell Oro trabajan sobre imágenes de su padre y hermana, respectivamente, desaparecidos durante la última dictadura militar. La obra de Cecilia Estalles y Alejandro Kirchuk convoca a sus mayores, con sus fortalezas simbólicas y sus disminuciones. RES y Martín Weber trabajan el vínculo, emoción y muerte de sus padres.
La experiencia de la maternidad está en el trabajo de Valeria Bellusci y de Ana Casas Broda, quien pone su cuerpo en primer plano incluso como territorio de juegos de sus hijos. Alain Laboile dibuja una familia en el margen, con su esposa y seis hijos. Este escultor francés autodidacta en fotografía presenta sorprendentes fotos en blanco y negro de su paradójica tribu. Los chicos son escolarizados en casa, juegan al aire libre y no tiene TV ni playstation, Pero, las fotos de Laboile circularon primero por Internet y llevaron al autor a un gran reconocimiento.
En blanco y negro, Martín Estol documenta las gracias y primeros años de su hija, la llegada de un hermano. Héctor Río muestra “Los martes con Carlitos”, el hijo de su madrina que tiene Síndrome de Down. Gabriela Muzzio captura “abrazos”, Inés Tanoira y Liliana Contrera retratan a sus padres, y más también en imágenes de Franco Verdoia, Florencia Lo Re.

 

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