Cine / 7 de septiembre de 2017

Atómica

(EE.UU., 2017, 115′) Aventuras. Dirección: David Leitch. Con Charlize Theron. AM16.

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★★★★ Un festival de escenas de acción con una trama de espionaje durante la Guerra Fría. Puede que no parezca mucho, pero lo que hace Charlize Theron con su cuerpo y su rostro es un festival, una exhibición virtuosa de cómo una intérprete puede hacer del cine de acción un arte totalmente abstracto y preciso que justifica enfrentarse a la pantalla gigante. Aquí debe hacer equipo con James McAvoy, y de hecho la diferencia física entre ambos (bastante notable) es una especie de gag asordinado que pone en el núcleo de la película su verdadera intención. No se trata de las características psicológicas de los personajes, no se trata de cuestiones políticas. Se trata exclusivamente de una abstracción absoluta: qué es lo que los cuerpos pueden hacer en el cine, de qué manera el movimiento puede crear emociones por sí mismo. El film es responsabilidad de quien dirigió las secuencias de acción –codirector, de hecho– de John Wick, David Leitch, y eso implica que la película puede verse, sí, como una obra narrativa –donde es ingeniosa sin ser demasiado inteligente– o como una demostración de que el factor humano todavía es necesario en la pantalla grande, trucos aparte. La Theron sabe hacer todo bien, y logra trabajar el erotismo con una gracia que suele faltar en el cine. Casi podría asegurarse que esto es un homenaje a la única actriz actual capaz de ser elegante y sexy sin dejar de pegar patadas.

 

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