Cristina de Middel (Gentileza ArtexArte)

Cristina de Middel, presidenta de Magnum, y su primera muestra en Argentina

Es una de las fotógrafas españolas más destacadas y exhibe dos proyectos muy importantes en su carrera: Afronautas y Gentleman's Club, sobre los clientes de la prostitución.

“Hay que invitar a la gente a que cuestione lo que ve, a que no se trague las fotos sin masticar, a entender cuál ha sido el mecanismo por el cual esa imagen apareció justo delante de sus ojos” propone la fotógrafa Cristina de Middel frente a uno de los trabajos exhibidos en “Sueños y culpas”, su primera exposición en Buenos Aires. El encuentro tiene lugar en la galería ArtexArte. De Middel acaba de aterrizar en nuestro país para estar presente en la inauguración.

La exhibición, curada por el español Rafael Doctor Roncero, cuenta con el apoyo de CCEBA (Centro Cultural de España en Buenos Aires). Y no solo recorre sus principales proyectos y fotolibros, además, expone en toda su amplitud dos de sus trabajos más importantes: “Afronautas” (2012), la serie que cambió su carrera y le dio notoriedad dentro y fuera de España y “Gentleman's Club”, una investigación presentada en 2023, con la que recorrió varias ciudades del mundo indagando sobre las prácticas alrededor de la prostitución femenina.

Nacida en Alicante, Valencia, en 1975; Cristina de Middel comenzó su vida profesional estudiando fotografía y Bellas Artes. Luego, durante una década, trabajó en medios de comunicación como fotoperiodista. En 2012, su proyecto “Afronautas” significó un enorme impulso a su carrera y le dio trascendencia internacional a su trabajo. En 2017 ganó el Premio Nacional de Fotografía. Y en 2022, fue elegida presidenta de la célebre Agencia Magnum, la institución que fundaron en 1947, al terminar la Segunda Guerra, los fotógrafos Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, David Seymour y George Rodger. Hasta hoy, Magnum es la más importante cooperativa artística en el mundo.

En la presentación de De Middel que la agencia consigna en su página web, se la describe en estos términos: “De Middel investiga la ambigua relación de la fotografía con la verdad. Combinando prácticas fotográficas documentales y conceptuales, juega con reconstrucciones y arquetipos para llegar a una comprensión más analítica de los temas que aborda. Partiendo de la premisa de que los medios de comunicación de masas están reduciendo nuestra comprensión real del mundo en que vivimos, De Middel responde a la urgencia de reimaginar tropos estéticos agotados y a la inserción de la opinión en lugar de los hechos”.

La fotógrafa, que actualmente vive entre Brasil, México y España, recorre el mundo con regularidad para llevar adelante sus proyectos.

Las imágenes

El fotolibro es el objeto final de las investigaciones de De Middel, una meta que exige largos tiempos de trabajo. “Yo nací en el fotoperiodismo, pero la prensa entró en crisis -explicó en la presentación de la muestra-. Antes había 40 periódicos, ahora hay cuatro. Ha disminuido la cantidad de papel disponible para poner cosas dentro. Por eso ahora hacemos fotolibros y al hacerlos nos volvemos responsables de cómo comunicamos. Tenemos muchas más cosas que decidir a la hora de presentar ese trabajo”.

Y sus libros recorren multitud de temas y situaciones: la migración, la prostitución, la cultura. Ha trabajado con archivos de periodismo amarillo en México y, en Río de Janeiro, ha intentado desentrañar el modo en que se organizan las favelas. Ha recreado una expedición al Polo Norte en una isla de Escocia y ha editado una revista de “lifestyle” para entender cómo es el Afganistán oculto, el que desconocemos en Occidente.

Su mirada es siempre “otra”. Una forma de entrar a los temas por el lugar menos pensado. O de contar largas historias en la instantánea brevedad de una imagen. O de apelar al humor para no desgarrarse con las asperezas del dolor humano.

Afronautas”, su trabajo más famoso, convertido en un hito en la historia de los fotolibros, tiene mucho de todo esto. Pensado a partir de una noticia insólita: el propósito de Zambia de intervenir en la carrera espacial en los '60, le permitió a De Middel imaginar protagonistas, tecnologías, escenarios y paisajes para esa historia. “Empecé a documentar cómo yo me imaginaba un programa espacial africano. Y a partir de ahí surgieron un montón de elementos, como el traje de astronauta que está hecho con telas africanas. No tenía nada de presupuesto. Entonces lo hice todo de manera muy local. Por ejemplo, en las afueras de Alicante. O con imágenes retocadas de África y de la NASA”, explica la fotógrafa.

El proyecto original contemplaba que viajaran al espacio una chica con 10 gatos, un dato que agregaba razones para reíse. “Me preguntaba por qué era gracioso. Si hubiese sido un programa espacial yugoslavo, no hubiese dado tanta risa. Y los yugoslavos tenían exactamente las mismas posibilidades que Zambia de ir a la Luna”, dice De Middel.

Guiños, trucos e imaginación para inventar escenas imposibles compusieron una obra que sorprendió y causó un gran impacto en España. “La imagen final es lo que menos me interesa. Lo que me interesa es el proceso, más que el resultado”, define la fotógrafa en relación a su modo de trabajo. “La fotografía, para mí, es la excusa perfecta”, sintetiza en la frase que la presenta en Magnum.

La oscuridad

El otro trabajo que se exhibe en Buenos Aires se llama “Gentleman's Club” y su tema es la prostitución. El título alude a la manera en que los burdeles son denominados en el mundo anglosajón.

De Middel ya había realizado una investigación sobre esta temática, alrededor de la figura de una mujer. Pero cuando comenzó este nuevo proyecto quiso ir por más. En principio, su intención era romper con la romantización de las prostitutas. Salir de la visión estetizante que las tenía como protagonistas, en imágenes típicas de sordidez o de seducción. Su idea fue invertir la mirada y posarla sobre el otro componente de la ecuación: los clientes. Quiénes eran, qué querían, por qué elegían tener sexo en estas condiciones.

La realización comenzó en Río de Janeiro. De Middel publicó avisos que convocaban a varones, clientes habituales de prostitutas, para participar de un proyecto artístico. Por su testimonio y su fotografía recibían un pago. “Yo entrevistaba a estas personas. Les explicaba primero para qué los iba a fotografiar y les advertía que me estaban dando sus derechos de imagen para hacer un libro, exposiciones y publicar en la prensa. Marcábamos un valor y yo les pagaba. Con esto iba contra las leyes básicas del periodismo, en el que no puedes pagar a las personas a las que entrevistas. Lo que me interesaba también era invertir la escena: yo te voy a pagar a ti para que me des algo privado, valioso, vergonzoso porque necesito esa información”, dice De Middel.

Esta información tan accesible a los hombres estuvo siempre vedada para las mujeres. Por eso, su investigación permitía crear un archivo que ofrecía una herramienta para debatir con conocimiento sobre la cuestión. “Sería un archivo neutral, porque yo no juzgo a estas personas. De hecho, si entré con alguna opinión al proyecto, salí mucho más confusa”, explica.

El plan era entrevistar y fotografiar a 100 hombres en diferentes ciudades del mundo. Pero cada lugar presentó distintos desafíos. En algunos sitios los hombres no podían mostrar sus rostros porque el consumo de prostitución era delito. En otros, la situación era inconfesable a riesgo de ser juzgados por falta de virilidad. Cuba, Bangkok, Ciudad de México, Kabul, Los Ángeles y Amsterdam fueron algunas de las ciudades que visitó el proyecto. Al final, 99 hombres y una sola mujer resultaron parte de la experiencia.

Exhibidas como fichas de un archivo, cada fotografía está presentada junto a un texto que revela la situación del cliente registrado. Juntas, son un mapa abrumador de soledad y vacío. Un particular compendio donde la marginalidad y los tabúes se mezclan y confunden.

Con sus proyectos, Cristina de Middel enriqueció los modos de hacer arte y fotografía, creando un lenguaje propio para tratar de entender el mundo.

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