Reynaldo Sietecase. (Alejandra López)
Reynaldo Sietecase: “Soy poeta, si me echan de mis laburos sigo siendo poeta”
En su último libro, "Cabrón", el escritor rescata la memoria de su origen familiar. Carrera periodística, vocación literaria y mandatos paternos.
En primer lugar, Reynaldo Sietecase se define como poeta. “Poeta, narrador y periodista” describe la primera frase del texto que aparece en la solapa de sus libros. Porque aunque el periodismo sea la profesión por la que todos lo reconocen, la literatura es su amor primero. La que lo acercó al oficio de escribir y lo mantuvo para siempre aferrado a las palabras.
La larga lista de sus novelas publicadas -“Un crimen argentino”, “A cuántos hay que matar”, “No pidas nada” y la “La Rey”, entre otros textos- son prueba de esto. Una obra extensa que habla de un oficio sostenido con pasión, durante muchos años.
Pero, aunque el policial es su género preferido, en su último libro, el que acaba de llegar a las librerías, da un giro total a su estilo literiario. “Cabrón” es el título y su clasificación es incierta. ¿Autobiografía, relatos, memoria? El volumen está dedicado a su padre (Reynaldo Sietecase, como él) y de un modo lateral, a su propia infancia y adolescencia en Rosario.
“Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo”, explica en una página de este texto, que surgió en fragmentos de recuerdos y fue sumando páginas hasta abarcar toda una vida de afectos.
Sobre “Cabrón” y su escritura, Reynaldo Sietecase charló con NOTICIAS.
Noticias: Una pregunta por curiosidad: ¿cómo compatibiliza la cantidad de horas que exige el periodismo y la literatura?
Reynaldo Sietecase: Creo que tengo una ventaja que poca gente conoce: yo vengo de la literatura, no del periodismo. Dirigía a revistas literarias cuando ni siquiera soñaba con ser periodista. Suelo decir que el periodismo me salvó la vida, porque yo había trabajado en un banco, en una imprenta, en lugares que -para mi modo de ver- eran más hostiles que la redacción de un diario. Hice una beca en Clarín en el año '89 y cuando vi que la gente escribía una nota y se iba a la casa pensé: "Esto lo mismo mío, tengo que tratar de hacer esto”. Y los caminos que se abrieron fueron para el lado de la política. Además, escribo poesía desde los 17 y novelas, desde hace 23 años. En los últimos tiempos pude ir desescalando en la tarea periodística. No agarro laburos en la televisión. Me quedé solo con un programa de radio. Ya tengo una casita, un PH, y no necesito más. Si uno quiere hacer las cosas que le gustan, tiene que resignar otras. Me fui acomodando a que el periodismo fuera “50 y 50”. Antes era 80 de periodismo y 20 de literatura.
Noticias: Además el periodismo, en los últimos años, se ha transformado en un trabajo “full time” en el que siempre hay que estar atento.
Sietecase: Y la precarización hace que la mayoría tengamos dos o tres laburos (los que tenemos la suerte de tener dos o tres laburos). En la época en que comencé un solo trabajo te daba para vivir. Es parte del proceso de cambio de nuestra profesión, que no es solo tecnológico.
Noticias: Yendo a su último libro, usted dice que escribió “Cabrón”, “para iluminar un vacío”. ¿Por qué?
Sietecase: Empecé a escribir este texto en la Maestría de Escritura Creativa de la Untref. Comencé a hablar de la guitarra de mi padre y me di cuenta de que me acordaba perfecto de la guitarra, pero no de la voz. Y fui a buscar una filmación. La encontré junto con un montón de objetos que tenía de él. De hecho, el libro abre con un texto sobre los anteojos. Era como si los objetos, de pronto, empezaran a hablarme. Y se me hizo imparable.
Noticias: Sus descripciones son de una gran sencillez. Sobre esa sencillez se destaca la figura de su padre.
Sietecase: Yo quería que el estilo fuera lo más seco posible. La emotividad tenía que venir por otro lado, no por la escritura. Y el libro tiene partes que emocionan. Me pasó el otro día con (Mario) Pergolini. Hicimos una nota en Vorterix. Cuando estábamos terminando me dijo: "¿Me lees un fragmento?". Y leí el comienzo. Cuando terminé él estaba lagrimeando. Me pasó algo parecido con Sebastián Wainraich.
Noticias: Usted habla también de algo que es generacional, que es la pelea con los padres por la vocación.
Sietecase: Había que hacer plata, había que tratar de evitar pasar hambre. Es un milagro que mi padre, habiendo sido un chico abandonado, haya podido devolver cariño y sostener una familia. Justamente, mi pregunta, al principio, era si podía interesarle a alguien la historia de un tipo común. También me gustó hacer una especie de biografía familiar sobre los inmigrantes que vinieron y lo que eso significó para gran parte de la Argentina. Ser nietos o bisnietos de gente que vino a la aventura, que en muchos casos perdió todo, que se reconstituyó, que rompieron con su país, con su familia, con su lengua. Esa es toda una historia muy impregnada en el argentino.
Noticias: En cuanto a su madre, a quien usted perdió muy joven, el libro no ahonda demasiado.
Sietecase: Hay un pequeño capítulo en el que escribo 10 recuerdos con mi madre. Y estuve tres o cuatro días para poder escribir esos 10 recuerdos. La tengo borrada. No logro recuperarla. No la sueño nunca. Hice un esfuerzo para ponerla en este libro. Porque es algo que me pesa de toda la vida. En este libro escribo sobre el momento de su muerte. Pero mi hermana dice que no fue exactamente así. Esa es otra cosa que me fui dando cuenta en las charlas con mi hermana. Ella tuvo una relación muy difícil con mi padre, porque la controlaba hasta la asfixia.
Noticias: Pese a no haberlo apoyado, ¿su padre estaba contento con el lugar al que usted había llegado en la profesión?
Sietecase: Se empezó a amigar cuando vió que laburaba, ganaba plata y vivía de eso. Le preocupaba cómo iba a sostenerme. Y la verdad es que tuve años difíciles. Encima cuando me peleé con él no le agarraba plata, no le recibía ayuda. Como nos llamábamos igual, mi secreta venganza fue que alguien confundiera que había escrito algo con lo que él no estaba de acuerdo.
Noticias: ¿Cómo es su relación con la poesía?
Sietecase: Para mí es el género más importante. Sé que soy poeta. Si me echan de mis laburos, sigo siendo poeta. Si no escribo más narrativa, sigo siendo poeta. Te cuento una anécdota con Jorge Lanata. Apenas llego a Buenos Aires, en la RevistaVeintiuno, a fines del 98; Lanata me presenta a alguien y yo le digo: "Soy periodista, de Rosario”. “No, sos escritor también”, me dice él. “Sos poeta. ¿Por qué no lo decís? A mí me da mucha envidia”. Fue una buena enseñanza. Siempre digo que Lanata me enseñó muchas cosas, las buenas y las malas. Al decirme eso me estaba poniendo en valor.
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