Apertura (CEDOC)
El 88% de los argentinos verá el Mundial en casa: el negocio detrás de la mesa mundialista
Pizza, snacks, cerveza y postres: cómo el fútbol transforma los hábitos de compra y dispara las campañas de las marcas en cada Copa del Mundo.
Cuando Argentina debuta en el Mundial, millones de personas no estarán en estadios ni en bares. Estarán en sus casas, con amigos, con familia, con vecinos que aparecen con sillas plegables y algo para picar. Ese ritual doméstico, tan argentino como el "dale que va", no es solo una costumbre social: es también un fenómeno de consumo que las marcas llevan años estudiando y que este año, con la Copa del Mundo celebrándose en Estados Unidos, México y Canadá, vuelve a ocupar el centro de las estrategias comerciales del país.
Los datos confirman lo que cualquier argentino ya sabe de manera intuitiva. Un estudio de Worldpanel by Numerator realizado sobre más de 5.000 entrevistados en seis países de la región muestra que el 88% de los argentinos planea ver los partidos en casa, superando ampliamente el promedio regional. Solo el 4% declara que no verá ningún partido, el nivel más bajo entre todos los mercados analizados. El hogar no es el plan B: es el escenario elegido.
Y alrededor de ese televisor se arma una mesa. Según el mismo relevamiento, los productos más elegidos para acompañar los partidos son la pizza (45%), las picadas (38%), los snacks (34%) y las empanadas (28%). El perfil es claro: comida para compartir, para agarrar sin cubiertos, para que nadie tenga que levantarse en el momento del gol. La cocina se convierte en logística.
Esa lógica es la que están leyendo las marcas. Desde las más grandes hasta las de nicho, prácticamente ninguna quiere quedar afuera de la conversación mundialista. Según especialistas del sector, el mercado publicitario argentino podría acercarse a los 3.800 millones de dólares en 2026, impulsado en parte por el Mundial. Las inversiones exclusivamente en creatividad y producción de campañas mundialistas arrancan desde los 200.000 dólares, según fuentes del sector.
El caso más visible es el de Quilmes, cerveza que históricamente construyó su identidad sobre el fútbol y que esta vez lanzó la campaña "Co-Razones para creer" con latas de edición limitada, diseños que evocan los mundiales ganados y una promoción con premios que incluyen viajes a la Copa. La lógica es que el consumidor no solo compre una cerveza sino que sienta que forma parte del evento. A nivel global, Lay's también apuesta al mismo territorio con su campaña "No Lay's, No Game", protagonizada por Messi, Beckham y otros íconos del fútbol, donde las papas fritas se presentan como un elemento tan indispensable para ver un partido como el televisor mismo.
Lo interesante no es que las marcas de cerveza o snacks se suban al Mundial —eso es esperable y tiene décadas de historia— sino que el fenómeno está arrastrando a categorías que habitualmente no participan de este juego. McDonald's lanzó "Las Mundialistas", una línea de productos temáticos que forma parte de su campaña como patrocinador oficial del torneo. Y en el universo de la pastelería hogareña, Ledevit —empresa argentina con 57 años de trayectoria orientada históricamente al canal profesional— lanzó por primera vez una promoción dirigida al consumidor final, con premios, contenidos en redes y recetas pensadas para acompañar cada partido desde la cocina de casa.
El movimiento de Ledevit ilustra algo más amplio: el Mundial actúa como un acelerador de transformaciones que ya estaban en curso. Una empresa que durante décadas le vendió a pastelerías y restaurantes decide, justamente ahora, salir a buscar al consumidor doméstico. La razón es la misma que empuja a todas las demás: durante los partidos, la gente cocina más, busca recetas más rendidoras, quiere preparaciones que no la obliguen a estar de espaldas al televisor mientras cae un gol.
La propuesta de Ledevit estará vigente del 1 de junio al 19 de julio y combina premios instantáneos diarios con sorteos finales. La mecánica es simple: se compra cualquier producto de la línea hogar, se escanea un código QR y se accede a una raspadita digital. Entre los premios aparecen camisetas y pelotas oficiales de la Selección, mates y vasos Stanley edición Messi y electrodomésticos.
El contexto económico le agrega una capa. Según datos de Worldpanel by Numerator, el comportamiento del consumo en 2025 estuvo marcado por canastas más pequeñas, menor frecuencia de visitas al supermercado y una migración hacia marcas más económicas. El Mundial llega, entonces, no en un momento de euforia consumidora sino en uno de cautela. Lo que las marcas están apostando es que el fútbol tiene la capacidad de suspender esa lógica de contención, aunque sea por 90 minutos. Que cuando Argentina juega, la gente compra la cerveza, arma la picada y acepta el gasto como parte del ritual.
Como resumió la directora creativa de Ogilvy Latina Sur: en Argentina el Mundial excede lo marketinero. La gente espera las campañas de ciertas marcas como parte de la experiencia previa al torneo. El fútbol no solo llena estadios ni mueve apuestas. También vacía góndolas, llena carritos y convierte cada partido en una ocasión de consumo con menú propio.
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