Un episodio inusual y de alto impacto se registró en las aguas de Bahía Rosas, en el Golfo San Matías, donde una orca macho se aproximó a escasa distancia de una persona que navegaba en kayak, en un comportamiento que especialistas atribuyen a una posible confusión auditiva con una presa. El hecho, que quedó registrado en imágenes tomadas por otros navegantes, reavivó la polémica por la interacción entre fauna marina y actividades recreativas en la región patagónica.
Según reconstruyeron testigos y guías locales, el episodio ocurrió en horas de la mañana, cuando las condiciones del mar eran calmas y varios kayaks se encontraban realizando travesías en la zona costera. En ese contexto, uno de los remeros comenzó a notar la presencia de un ejemplar adulto de orca que emergía y se sumergía a pocos metros de su embarcación. Lejos de tratarse de un ataque, el comportamiento del cetáceo fue interpretado como exploratorio, aunque generó momentos de tensión por la cercanía y el tamaño del animal.
Especialistas en fauna marina explicaron que las orcas utilizan un sistema de ecolocalización altamente desarrollado, mediante el cual emiten sonidos y perciben su eco para identificar objetos, presas o posibles amenazas. En ese sentido, el ruido repetitivo de los remos golpeando el agua puede haber sido interpretado por el animal como el movimiento de una presa, como lobos marinos o peces grandes, habituales en esa zona del Golfo San Matías.
El ejemplar que aparece en el viral que fue reproducido por cientos de portales informativos, fue identificado preliminarmente como un macho adulto, lo que se deduce tanto por su tamaño como por la altura de su aleta dorsal, característica distintiva en la especie. Las orcas machos pueden superar los ocho metros de longitud y pesar varias toneladas, lo que explica la impresión que causó su proximidad al kayak. Sin embargo, expertos subrayaron que no se trata de una especie que ataque a humanos en estado salvaje de manera sistemática.
Desde el ámbito científico y turístico, se remarcó que este tipo de encuentros, si bien poco frecuentes, no son completamente excepcionales en la Patagonia, donde la presencia de orcas está documentada especialmente en zonas de alimentación. En el Golfo San Matías, estos animales suelen desplazarse en busca de presas y, en ocasiones, pueden acercarse a embarcaciones pequeñas por curiosidad o por estímulos sonoros.

Testigos del episodio relataron que el kayakista mantuvo la calma y evitó realizar movimientos bruscos, lo que habría contribuido a que la interacción no escalara. “La orca se acercó, dio una vuelta y después se alejó”, describió uno de los presentes, en línea con el comportamiento observado en el video que circuló posteriormente en redes sociales. La escena, aunque breve, fue suficiente para generar repercusión tanto a nivel local como nacional.
Autoridades y operadores turísticos recordaron la importancia de respetar las distancias recomendadas y evitar interferir con la fauna marina. En particular, señalaron que los ruidos artificiales pueden alterar el comportamiento de los animales y generar situaciones inesperadas. En ese sentido, insistieron en la necesidad de reforzar las pautas de navegación responsable en áreas donde habitan especies de gran porte.
El caso volvió a poner en agenda el delicado equilibrio entre el desarrollo de actividades recreativas y la conservación de ecosistemas marinos. En regiones como el Golfo San Matías, donde el turismo de naturaleza ha crecido en los últimos años, este tipo de episodios funciona como recordatorio de la presencia activa de grandes depredadores y de la necesidad de convivir con ellos bajo criterios de respeto y precaución.
















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