La ex mansión de Yabrán, en San Isidro (Sergio Piemonte)

La casa "maldita" de Yabrán: el polémico desarrollo inmobiliario

En la barranca de San Isidro, donde vivía el oscuro empresario, planean construir 40 departamentos. La resistencia de los vecinos.

Melina Yabrán siempre fue la debilidad de su padre. Por eso es que cuando cumplió 15 años Alfredo decidió organizarle una lujosa fiesta. La mansión que tenía sobre la calle Alvear, en la localidad de San Isidro, se vistió de gala. El video se puede ver en Youtube: la menor de los tres hermanos va prendiendo las velas de la torta, una por cada año de vida, y deja la última para su héroe. “Esta es para vos, papá”, dice Melina, y el temible empresario se quiebra. Hasta un Yabrán puede llorar.
Eso sucedió en 1991. Al tenebroso hombre que mandaría a asesinar a José Luis Cabezas aún no se le conocía el rostro -faltaban cinco años para la famosa foto- y estaba en la cima de su poder. Y también de su impunidad: tan solo un mes antes de que lagrimeara en el homenaje de su hija, dos periodistas de NOTICIAS habían averiguado donde vivía, sobre la calle Pueyrredón, y le habían ido a tocar el timbre. La única respuesta que obtuvieron en aquella gigantesca mansión, a solo cuatro cuadras de donde Melina festejó su cumpleaños, fueron disparos de parte de los custodios del empresario. Una oscura advertencia.
Pasaron más de treinta años de aquel festejo, pero recién ahora parecería que el fantasma de Yabrán se está por ir de San Isidro, donde supo ser amo y señor. Es que la fortaleza de Pueyrredón en la que vivió ya es historia, mientras que la que tenía para reuniones sociales y fiestas está en el centro de una enorme polémica por el proyecto de un desarrollo inmobiliario.
Controversia. En 2013 Federico Álvarez Castillo, dueño de Etiqueta Negra -y también famoso por aquel video del chancho que tiraron desde un helicóptero a su casa en Punta del Este- compró, junto a Daniel Sielecki -socio del laboratorio Elea, tío del embajador de Francia, y uno de los hombres más ricos del país-, la mansión de Álvear a la familia Yabrán. Ninguna de las partes reveló jamás el monto, pero el terreno de más de 21 mil metros cuadrados estaba valuado en unos US$ 50 millones. El precio tiene algún sentido: ubicado sobre la barranca y directamente frente al río, es uno de los lugares más exclusivos del país.
Sin embargo, desde entonces jamás pudieron construir nada, casi como si el fantasma de Yabrán se negara a abandonar del todo su barrio. Tanto en 2018 como en 2019 dos proyectos inmobiliarios (el primero de 40 unidades y el segundo de 31) fueron rechazados por la municipalidad, luego de una enérgica queja de vecinos. La Dirección General de Ordenamiento Urbano concluyó, en aquel momento, que esa construcción impactaría negativamente sobre el lugar y su entorno desde el punto de vista técnico y ambiental. Pero desde entonces pasaron cosas.
Una fue que cambió el color político de la intendencia, del largo reinado del radical Gustavo Posse al del macrista y luego libertario Ramón Lanus. La otra es que Sielecki se hizo cargo de empujar el proyecto, e incluso uno más ambicioso que los anteriores. El desarrollo que busca hacer es 30 departamentos, con una altura máxima de 8.50 m, más 103 cocheras, donde podrían vivir hasta 120 habitantes. Sin embargo, esta propuesta tiene a gran parte del vecindario en pie de guerra.
Los vecinos, que juntaron más de mil firmas en rechazo, tienen una larga serie de críticas para hacer. Dicen que el lugar no está preparado ni para semejante construcción ni para tanta gente, desde el tamaño de las calles a la capacidad de los servicios, y también que afectaría seriamente al medioambiente. Hay dos puntos en los que se paran: uno es que hace poco más de un mes el municipio cambió el Código de Planeamiento Urbano donde se comprometieron a cuidar la barranca y otro es que los técnicos de la empresa que hizo el estudio de impacto ambiental, Soil Keeper S.A, no tienen idoneidad para ese análisis y ni siquiera están registrados como tales en el Registro Único de Profesionales Ambientales y Administradores de Relaciones de Buenos Aires, un requisito obligatorio en esta provincia. “Van a reventar la barranca con este proyecto y van a sentar un precedente para que suceda lo mismo en otras partes”, dice Alex Deustch, uno de los vecinos.
El municipio, en cambio, asegura que el proyecto no afecta al medio ambiente, que van a ceder más de tres mil metros cuadrados para hacer una plaza pública y que van a ensanchar la vereda de Alvear. En los primeros días de agosto el municipio sacará su dictamen final, pero parecería que lo va a aprobar. Yabrán ya no está pero la polémica sigue en lo que era su casa.

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