Invasiones I. No Bombardeen Buenos Aires (Gentileza prensa CTBA (Foto: Carlos Furman))
Impacto visual con débil dramaturgia
"Invasiones I. No Bombardeen Buenos Aires". Con Elena Roger y elenco. Narrado a través de las canciones de Charly García. Idea, libro y dirección: Ricardo Hornos. San Martín, Av. Corrientes 1530.
TRES ESTRELLAS
Las Invasiones Inglesas (1806-1807), en el contexto convulsionado de las Guerras Napoleónicas, fueron un intento fallido del Imperio británico por apropiarse del Virreinato del Río de la Plata. La historia se encargó de destacar la capacidad de la población para resistir el atropello ante la fragilidad de las tropas españolas y el hecho de que ahí comenzó a gestarse
el proceso independentista.
Semejantes acontecimientos no podían ser ajenos al teatro y es así como en 1989, Pepe Cibrián Campoy, todo un adelantado y visionario del género musical en Argentina, estrenó “Invasiones inglesas”, con partitura del recordado Luis María Serra, en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín. Ahora, de forma paradójica, en ese mismo espacio, acaba de conocerse “Invasiones I”, una relectura de esos sucesos casi míticos de aquella Buenos Aires colonial, narrada a través de las canciones de Charly García, con idea, libro y dirección de Ricardo Hornos.
En la trama, la sobresaliente Elena Roger lleva adelante el rol de Charly, una farolera que viste ropas masculinas, descubre el complot que se está tramando, lo denuncia ante las autoridades y es enviada a prisión por un juez corrupto. Con posterioridad, tras ser liberada por sus camaradas de oficio, liderará la resistencia del pueblo ante la llegada de las tropas inglesas comandadas por el general William Beresford.
La gran y costosa producción del CTBA, junto a Club Media, Carlos Mentasti y Alephmedia permite el despliegue de la monumental escenografía de Gonzalo Córdoba Estévez, el meticuloso y exacto vestuario de Graciela Galan y la imponente iluminación de Matías Sendon.
Dentro del numeroso y homogéneo elenco, integrado por 30 actores, cantantes y bailarines, se destacan, además de Roger, a quien siempre es placentero verla sobre un escenario, el promisorio virtuosismo de Luis Rodríguez Echeverría (protagonizó “El principito” en 2024), así como Charly Munger, el soldado que con su decisión induce la rendición británica.
Lamentablemente, las más de cincuenta canciones de diferentes épocas creativas, algunas bellísimas como “Fabricante de mentiras”, “Quiero ver, quiero ser, quiero entrar”, “El fantasma de Canterville” o “Cinema Verité”, son interpretadas con pasión, pero suenan forzadas al momento de hilvanar la historia épica que se cuenta.
Además, de este reparo a la dramaturgia, hay un evidente problema de sonido. Algunas letras no se entienden por el volumen excesivo de la banda que lidera Javier López Del Carril, sobre todo por la atronadora batería. El público, tal vez ajeno a estas observaciones, responde con entusiasmo a la propuesta.
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