Friday 21 de June, 2024

TEATRO | 25-04-2024 21:05

Demoledora catarata de reproches

“Quieto” de Florencia Naftulewicz. Con Miguel Ángel Rodríguez y F. Naftulewicz. Dirección: Francisco Lumerman. Nun Teatro Bar, Juan Ramírez de Velazco 419.

(TRES ESTRELLAS)

Cuando somos pequeños, no tenemos ni voz ni voto en las decisiones. Como responsables, árbitros y guías de nuestra vida, los padres las toman por nosotros. Ellos eligen desde qué comemos, hasta la ropa que usamos o a que escuela concurrimos. Con el tiempo, también limitan a dónde vamos, con quien salimos y la hora del regreso. Todo esto es lógico porque necesitamos protección y apoyo, pero cuando crecemos y comenzamos a atravesar la adolescencia, empezamos a formar una identidad con opiniones e ideas propias, que nos preparan para la vida adulta. En esta etapa, difícil, por cierto, a algunos progenitores les cuesta adaptarse y surgen discusiones estériles en las que ambos contendientes quieren tener la razón. Es en esos momentos cuando pueden surgir diferencias insalvables que nos llevan a tener
resentimientos que un día estallan.

Esto es un poco lo que le sucede a Julieta (Florencia Naftulewicz), la hija casada, madre de dos hijos y nuevamente embarazada, cuando visita a Renzo (Miguel Ángel Rodríguez), su padre, en la desvencijada casa familiar. Hace dos
años que él quedó viudo tras varias décadas de matrimonio y no encuentra motivos para salir del living en el que pasa sus días sentado, viendo capítulos de “El zorro”, en su celular. Ella está preocupada por el ostracismo, la falta de una buena alimentación y de una adecuada limpieza dentro del hogar. Decide entonces pasar un fin de semana junto a él para tratar de intentar alejar el fantasma de la depresión. Pero la tarea se complica porque existen muchas cosas no dichas y bastante bronca acumulada. El encuentro, que debería ser un espacio para la reflexión conjunta, se transforma en una extensa catarata de reproches y la situación se tensa más de una vez.

Tal vez a esta mujer, como a casi todos, le cuesta acompañar la vejez y el deterioro porque reconoce que aquellos brazos fuertes que la acunaban hoy son débiles. La seguridad que él le brindaba se transformó en desamparo. La curva de la vida, inexorablemente, llega a su fin y la muchacha se entristece y enoja por la angustia.

La obra, aunque interesante por la temática, es una sola situación estirada hasta el cansancio, que abusa de la crispación verbal y el tono didáctico. Movida con oficio por el director, funciona por la carismática presencia de Rodríguez, un sólido actor que demuestra sus kilates como intérprete de comedia y drama. En contrapartida, Naftulewicz se maneja en una sola cuerda
que, lamentablemente, roza lo monocorde. Una poda de diez minutos al espectáculo, no le vendría mal.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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