TEATRO | 09-02-2024 14:23

Entretenimiento para todas las edades

“La caja mágica”, guionista, dirección, diseño de escenografía: Thaddeus Mcwhinne Phillips. Co-dirección, coreografía: Lynne Kurdziel Formato. Director musical, arreglista, orquestador: Isaac Saúl. Con Luján Blaksley, Lala Livschitz y elenco. Teatro Ópera, Av. Corrientes 860.

(CUATRO ESTRELLAS)

Todo lo que surge de la factoría de entretenimiento Disney es un cheque al portador y este espectáculo, realizado exclusivamente para Latinoamérica, de reciente estreno en la cartelera porteña, reafirma esta opinión.

Una vez más, la magia se impone sobre la realidad en esta propuesta de teatro musical en la que durante 75 minutos se resume sobre el escenario la historia de la empresa, a través de 80 canciones. Algunas tan emblemáticas como “Un mundo ideal”, de “Aladdin”, “Cuán lejos voy”, de “Moana”, “No se habla de Bruno”, de “Encanto”, “Ciclo sin fin” de “El rey león”, y “Libre soy”, de “Frozen”.

Comienza cuando Mara (Luján Blaksley), el personaje conductor de la velada abre la caja del título y une los diferentes segmentos de la propuesta, en varios momentos con la ayuda de las emblemáticas figuras de Mickey, Minnie, Donald, Pluto y Goofy, diseñados por Michael Curry y manejados por diestros titiriteros.

Así, el viaje de la protagonista se inicia cuando el elemento escenográfico se abre, como si se tratara de los libros de cuentos desplegables de nuestra infancia, y aparecen dibujantes y guionistas en plena faena. Lo que aparenta ser un camino a los inicios se transforma, con rapidez, en un cúmulo de sorpresas en el que diferentes épocas se mixturan para alterar un recorrido no cronológico.

Valen dos aclaraciones. Por un lado, no hay aquí una historia lineal, con principio, desarrollo y final, sino un leve hilo conductor que celebra el proceso
transformador del artista. Son cien años de ilusión ininterrumpida que se plasman en escena de la mano de un elenco de jóvenes y talentosos
intérpretes locales, a los que se suman una venezolana y un uruguayo. Por otro, es más una fiesta visual y auditiva para el niño que todos llevamos dentro que para los más pequeños. Esto es porque mucho de lo que se ve y escucha nos remite a lejanas producciones históricas de la factoría como
“Blancanieves”, “Pinocho”, “Bambi”, “Cenicienta”, “La dama y el vagabundo” o “Mary Poppins”.

Los rubros creativos, aunados por la deslumbrante producción de Fever, Disney Theatrical Group y RGB, son las columnas principales sobre las que se asienta toda la estructura. El diseño de vestuario de Nthabiseng Malaka y Sofía Di Nunzio, el de iluminación de David Seldes y la escenografía de Thaddeus McWhinnie Phillips brindan el marco ideal para que la ilusión se corporice.

También se destacan la sólida dirección musical de Gaspar Scabuzzo y las imaginativas coreografías de Alejandro Ibarra.

Galería de imágenes

Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

Comentarios