Tuesday 23 de July, 2024

TEATRO | 25-04-2024 22:29

Lograda comedia argentina

“Antígona en el baño” Facundo Zilberberg y Verónica Llinás. Con V. Llinás, Esteban Lamothe y Héctor Díaz. Dirección: Laura Paredes y V. Llinás. En gira por el interior del país.

CUATRO ESTRELLAS

 

De un tiempo a esta parte, en la escena comercial porteña, reconocidos interpretes como Julio Chávez en “Un rato con él” y “Después de nosotros” o Mauricio Dayub en “El equilibrista”, incursionaron en la dramaturgia, aunque con la autoría compartida, en obras cuyos elencos encabezaron. El año pasado fue el turno de Verónica Llinás quien, además, sumó el rubro de la dirección en esta exitosa comedia que, días atrás, terminó su segunda temporada en Buenos Aires, para iniciar una extensa gira por el interior del país.

La popular actriz asumió el doble desafío con un texto muy singular que parte de la “Antígona” de Sófocles, una de las tragedias griegas más destacadas del teatro universal. Nada menos. Pero cuando lo previsible hubiera sido que se la tomara en solfa, resulta apenas el puntapié para indagar en el mismo oficio de actuar y, fundamentalmente, sustentar un novedoso giro argumental que no conviene revelar.

En la trama, Ignacia (Llinás) es una añosa diva televisiva entrada en carnes, exuberante, quejosa, demandante, egocéntrica, frívola y altanera que decidió volver a las tablas. Tras una sola experiencia previa en su lejana juventud, quiere encarnar ese emblemático personaje, en un desesperado intento por ganar prestigio, en una puesta transgresora que no entiende y la perturba. 

Encerrada en su atiborrado baño, repasa el texto de forma aplicada mientras lucha con la pronunciación de los múltiples y difíciles nombres helénicos. Son las horas previas a la noche del estreno que, anteriormente, la aterrada y vulnerable estrella canceló dos veces, y su manager (Esteban Lamothe), hijo de su representante de siempre, le recuerda la imposibilidad de una nueva cancelación a la par que soporta sus continuos desaires. Por eso, este último decide convocar a un estrafalario “coach ontológico” (Héctor Díaz) que tratará de calmarla e indagar en las razones intimas para semejante bloqueo.

La acción avanza en ese único espacio (un logrado marco escenográfico diseñado por Julieta Ascar), de forma desopilante y creativa. Obviamente, el logrado texto de Facundo Zilberberg y Llinás abreva en las inseguridades, las mañas y los vericuetos del quehacer interpretativo, pero sin condescendencia y con mucho conocimiento.

Pero semejante andamiaje no se podría sostener sin la aceitada dirección de Laura Paredes y Llinás que le imprime ritmo y verdad en dosis parejas. Finalmente, las actuaciones son un verdadero deleite: gran comediante, Llinas expone mil matices expresivos y vocales, Lamothe acierta en el tono y Diaz aporta el registro desopilante.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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