jueves, noviembre 14, 2019

SALUD | 12-07-2019 17:55

Salud y los peligros de Internet: hipocondría en la web

Es un cuadro de ansiedad con nombre propio: cibercondria. Fomenta el autodiagnóstico. Cómo detectar conductas riesgosas.

La hipocondría carga con una pesada herencia: la de ser tomada como algo menor que no merece mucha atención (todo es parte de tu imaginación) y que aparta a la persona que la sufre de una vida social y laboral que entre dentro de cierta normalidad. Sin embargo, su incidencia no es despreciable. “Aunque no sabemos cuál es la prevalencia en la Argentina, sí se calcula que a nivel mundial afecta a un 6% en la población general, llegando hasta un 20 % en algunos servicios hospitalarios. La prevalencia es igual en mujeres y hombres y puede presentarse en personas de cualquier edad, aunque no es común en niños y es más frecuente en adultos de edad media”, describe el psiquiatra Julián Pessio, coordinador de la Clínica de Ansiedad y de la Clínica de Trastornos del Ánimo del Instituto de Neurología Cognitiva, INECO.

El punto es que ahora la hipocondría tiene otra fuente de alimentación y de amplificación: internet. Tal es así que los especialistas ya bautizaron al trastorno de la hipocondría que toma como camino para canalizar su obsesión a la búsqueda de información médica en la web. Y la llaman cibercondria.

Quienes sufren de cibercondria utilizan las herramientas de búsqueda de internet impulsados por la necesidad de reafirmar miedos vinculados con su salud, y con la intención de autodiagnosticarse de manera constante. Lo que hasta hace un par de décadas eran lecturas en enciclopedias y diccionarios médicos se traduce en la actualidad en un buceo compulsivo de Google y otros buscadores para encontrar síntomas y signos para condiciones que la persona ya se auto adjudicó y que considera graves.

“La cibercondria tiene que ver con la desmedida búsqueda en internet de síntomas, padecimientos físicos y malestares, que lleva a auto diagnosticarse y en algunos casos, automedicarse”, advierte Mariana García, médica psiquiatra de los Centros de Diagnóstico (DIM). Y enfatiza: “El acceso a la información de salud en internet debería introducir a las personas en algún concepto y darles herramientas que los lleven a la consulta con un profesional, sin embargo, trae consecuencias negativas que pueden afectar considerablemente la salud”.

¿Hasta qué punto esta búsqueda puede traer problemas? Todo dependerá de la persona, de qué la motiva a buscar, cómo busca, de cuánto busca, de qué hace con los resultados de la búsqueda. Sin embargo, los especialistas ya detectan varias consecuencias negativas. “Además del elevado riesgo riesgo de auto diagnosticarse o auto medicarse –resume García-, lo cierto es que lo que aparece en internet no es fidedigno y puede llevar al paciente a decidir no querer consultar médicos en busca de un diagnóstico por miedo a tener cierta enfermedad”.

Internet contribuyó al agravamiento de la hipocondría, “porque la persona cree que padece la enfermedad en tiempo presente. Y transforma su búsqueda en internet en algo similar a lo que antes era ir al médico permanentemente tras un diagnóstico que justifique sus síntomas, la creencia de que está enferma”, detalla la especialista. Además, la cibercondria conlleva el riesgo de que los enfermos abandonen tradicionales científicamente comprobados por terapias que no cuentan con ningún basamento científico: como por ejemplo adherirse a dietas que ponen en riesgo la salud.

Cuadros y razones. ¿Por qué alguien busca constantemente información sobre enfermedades a partir de supuestos síntomas autodetectados? Para García, la persona lo hace para disminuir el monto de ansiedad o angustia que le genera alguna duda en relación a su salud que puede ser desencadenada por alguna percepción, dolor o sensación corporal. “Esto último tiene que ver con un registro exagerado de ciertas sensaciones físicas, que muchas veces son normales y que se relacionan con la ansiedad, pero cuya interpretación es errónea. A partir de ahí quien padece de cibercondria comienza a buscar información o respuesta a estos síntomas o temores. Estas búsquedas lejos de aliviar la ansiedad la exacerban, porque van generando un círculo vicioso en el que la persona necesitan consultar cada vez más”.

Es una actividad que se torna compulsiva porque el paciente no logra dejar de ponerla en marcha y, lejos de ser placentera, genera malestar. "No es solo la búsqueda de informaciòn que tiene como objetivo aprender sobre una enfermedad, sino que es una bùsqueda excesiva con el fin de aliviar la ansiedad y que termina ocupando una gran cantidad de tiempo y lleva a un aumento de la preocupaciòn y dudas con respecto a la enfermedad temida", advierte Pessio.

Es muy común en personas hipocondríacas o con otros cuadros de ansiedad, como la ansiedad generalizada o el trastorno por pánico. De acuerdo con Pessio, las personas con desorden de ansiedad generalizada tienen preocupaciones excesivas, persistentes y difíciles de controlar por diversos temas, entre ellos suele estar la salud propia y de seres queridos. La mayoría de estas personas busca en internet y muchos tienen cibercondría.

"Los temores a padecer una enfermedad médica seria ocurren en diferentes cuadros psiquiátricos, por ejemplo, pueden estar en el trastorno de pánico (donde la persona puede creer que está muriendo de un infarto o un ACV), en la ansiedad generalizada (hay otras preocupaciones por diferentes eventos, actividades o situaciones), depresión (miedo o creencia de tener un enfermedad, que puede llegar a ser delirante), trastorno obsesivo compulsivo (miedo a contagiarse, a haberse contagiado)", describe Julián Pessio.

"En la hipocondría, -define-, la persona tiene miedo a padecer o a contraer o está convencida de tener una enfermedad médica grave (no delirante); en general no tiene síntomas o son muy leves; tienen mucha ansiedad relacionada con la salud, se alarman fácilmente (al escuchar que alguien está enfermo o ver una noticia) y habitualmente tienen comportamientos excesivos relacionados con la salud, como pasar mucho tiempo frente al espejo comprobando si tiene signos de la enfermedad temida, pueden llegar a preguntarle a sus allegados si los notan de tal o cual manera, a veces es casi delo único que hablan. Algunas personas se encuentran muy aisladas por temor a que se mencione a la enfermedad temida, porque no se pueden concentrar debido a las preocupaciones o, también, porque son rechazados. Es un cuadro que dura mucho tiempo, aunque la enfermedad temida puede ir variando a lo largo del tiempo", finaliza.

Las alarmas. ¿La búsqueda compulsiva de información sobre posibles enfermedades puede alterar la salud mental? “No es fácil dar una respuesta al respecto, si bien no todos, muchos estudios relacionan la cibercondría con un empeoramiento de la condición médica de base, como la ansiedad generalizada o la hipocondría –señala el psiquiatra Pessio-. Son más contradictorios los datos que tenemos sobre la existencia de personas que no padecen ninguna patología psiquiátrica y que, a partir de la cibercondría, desarrollen una; pero hay datos que afirman que quienes buscan información en internet desarrollan ansiedad, y a más búsqueda, más ansiedad.

¿Qué hacer ante un cuadro como éste? Tanto García como Pessio coinciden en que la psicoterapia (en particular la de corte cognitivo conductual) puede ayudar a este tipo de pacientes a evitar las conductas compulsivas que tienen que ver con la búsqueda de información. “También los psicofármacos son herramientas para tratar los trastornos de ansiedad”, agrega la especialista de DIM.

“A esto se pueden agregar los beneficios de ciertas técnicas de manejo de estrés, el mindfulness y la terapia de aceptación y compromiso”, completa el integrante de INECO.

¿Cómo darse cuenta de que esa búsqueda que actualmente casi todos hacen de palabras técnicas en un estudio, de términos que figuran en el prospecto de un medicamento, se pueden estar convirtiendo en una compulsión?

“La clave para cualquier síntoma psiquiátrico es saber si altera la calidad de vida”, advierte Pessio. “Por ejemplo si estamos en una reunión con amigos o haciendo cualquier cosa y tenemos pensamientos intrusivos relacionados con tener una enfermedad que nos aíslan de lo que estamos haciendo, si relacionamos cualquier síntoma físico, por más mínimo que sea, con estar teniendo una enfermedad, si pasamos mucho tiempo comprobando no tener la enfermedad temida, buscando en internet acerca de los síntomas, es necesario hacer una consulta con un profesional”.

Y también hace una advertencia: “La preocupación puede estar en distintos cuadros psiquiátricos. También puede ser algo transitorio que no requiera tratamiento especial, por eso es necesario consultar a una o un especialista”.

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