Política / 21 de octubre de 2015

El detrás de escena de la cámara oculta de Lanatta

La trastienda del encuentro entre el condenado por el triple crimen y el “emisario” de Aníbal Fernández.

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La visita del “emisario” de Aníbal Fernández al penal de General Alvear, en donde se pactó la retractación de Martín Lanatta, fue el sabado 22 de agosto de este año. De esa reunión participaron Victor Schillaci y los hermanos Martín y Cristian Lanatta por un lado y el abogado Antonio Solivaret y la militante del PJ quilemño, Mirtha Gonzalez por el otro. Esta última además ofició de posibilitadora para el encuentro porque es conocida de los hermanos Schillaci, condenados, junto a Lanatta, por el triple crimen de General Rodriguez.

Solivaret llegó al encuentro con jean, campera de cuero marrón y gorra, la cual se la hicieron dejar en la entrada junto con su cinturón. Apenas Solivaret entra en cuadro, se lo ve que le entrega una bolsa de consorcio a Victor Schillaci. Se sientan en la mesa y comienzan a charlar durante más de una hora. En total se tomaron tres pavas de mate, comieron una torta y Mirtha Gonzalez se fumó cuatro cigarrillos Marlboro mientras masticaba chicle. Solivaret también llego mascando un chicle, pero lo tiró en un vaso azul cuando decidió encarar la torta.

A los 14 minutos de iniciada la charla entra en escena Martín Lanatta, quien entra a la habitación sin golpear y saluda a los dos visitantes con la confianza de quien se conoce de hace mucho tiempo. Y era así, durante todo el diálogo Lanatta y Solivaret dan indicios de conocerse, cómo mínimo, de Quilmes. El encuentro se hizo en el sector llamado Sanidad, donde están asignados los cuatro condenados, el cual consta de tres habitaciones, un baño y un lugar común donde hay una mesa y cuatro sillas. Allí se sentaron para negociar.

Durante el diálogo se intenta pactar una retractación de Martín Lanatta a cambio de una mejora en la situación procesal de todos los condenados. Eso queda explicitado cuando Solivaret le afirma a Lanatta “el favor de ustede dos es por la…” y Lanatta le completa “La retractación mía”. Y queda más claro aún cuando el propio Lanatta se autoadjudica el rol de definidor de la elección en la provincia de Buenos Aires cuando dice: “Yo me retracto, lo dejo limpio y el tipo gana, porque todo eso le juega como imagen positiva”.

Cuando fue a declarar a Comodoro Py, tres días después de la reunión, Lanatta había anticipado que tenía una grabación de un “emisario” de Aníbal Fernández donde se intentaba llegar a un acuerdo por su retractación. Las crónicas periodísticas habían dado cuenta de ese encuentro, pero ahora la pruebas salieron a la luz.