Política / 31 de marzo de 2017

Por qué Marcelo Mindlin es el empresario preferido de Macri

Compró la constructora de la familia presidencial, sospechada de coimas. Con sus negocios en energía, fue el que más creció en 2016.

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Marcos Marcelo Mindlin (53) quería ser periodista y tenía en su familia un pariente que tenía un diario. Su tía Risha Mindlin estaba casada con Jacobo Timerman, quien ante la inquietud de un joven Marcelo lo llevó un día a visitar la redacción de La Razón. Eran los años 80, Mindlin era un veintiañero que estudiaba economía en la UBA, pero estaba interesado en la prensa. “Si querés ganar plata, no te hagas periodista porque los periodistas somos todos pobres”, lo aconsejó Timerman. Aquel día tomó la decisión de ser empresario.
Mindlin nació en La Carlota (Córdoba), es hijo de un matrimonio de médicos que tenía allí una clínica pero que se mudó a Olivos cuando él tenía seis años. Se formó en la escuela pública, incluido el Nacional Buenos Aires. No venía de una familia multimillonaria, pero ahora lo es. Acaba de comprarle una de las principales constructoras del país, Iecsa, al primo de Mauricio Macri, Angelo Calcaterra, quien quería sacársela de encima para evitar conflictos de intereses en las obras públicas. El año pasado Mindlin se había quedado con la filial argentina de Petrobras, que buscaba fondos para sanear sus escándalos en Brasil. Así fue como en 16 meses de gobierno de Mauricio Macri el grupo Pampa Energía, que en 2015 ocupaba el puesto 103 en el ranking de las empresas que más facturan en la Argentina, que elabora la revista Mercado, subiría por lo menos al puesto 13. Incluso podría llegar al top ten porque las ventas de Pampa se beneficiaron con los tarifazos dispuestos por Macri en 2016 y 2017. El grupo produce el 10% de la electricidad y el 8% del gas del país y además es dueño de Edenor, de la mayor transportadora eléctrica del país, Transener, y de una de las dos de gas, TGS.

Iecsa. La apuesta de Mindlin es siempre comprar “barato”, es decir, menos de lo esperado en condiciones normales. Aprovecha la desesperación de los que necesitan vender. Así sucedió con Petrobras Argentina, por la que pagó 892 millones de dólares y a la que fusionó con Pampa, y así también ocurrió con Iecsa, cuyo precio se mantiene oculto, pero rondaría los 60 millones de dólares. La constructora que era de Calcaterra pasó a llamarse Sacde (Sociedad Argentina de Construcción y Desarrollo Estratégico) y no está dentro de Pampa sino en manos de los hermanos Marcelo y Damián Mindlin, Gustavo Mariani y Ricardo Torres. Así como la adquisición de Petrobras se financió con la reciente emisión de deuda del grupo por 750 millones en Wall Street, la de Iecsa implicó que los cuatro accionistas vendieran algunas, sólo algunas, acciones en Pampa. Aprovecharon que estos papeles habían multiplicado 6,6 veces su valor en pesos desde 2015, mucho más que la inflación, que superó el 75% desde entonces.

La compra de Iecsa tiene pros y contras. El punto más débil tiene que ver con la obra del soterramiento del ferrocarril Sarmiento que tiene en sociedad con la empresa constructora Odebrecht, la cual, según la investigación Operación Lava Jato, en Brasil, está sospechada de haber pagado sobornos por 35 millones de dólares a funcionarios K. Mindlin les dice a los suyos que esto no le preocupa.

Si se comprueba que hubo coimas, se podría caer el contrato. En la Argentina hay un antecedente de un convenio que se anuló luego de que se comprobara el pago de sobornos. Fue el caso Siemens. La empresa alemana había ganado la licitación para hacer los DNI pero el gobierno de Fernando de la Rúa rescindió el contrato. En ese entonces la empresa alemana contrató al abogado Guido Tawil, el mismo que hoy defiende a Odebrecht en la Argentina. La esperanza de la constructora brasileña es continuar con el soterramiento, una obra que Cristina Kirchner licitó pero no hizo y que Macri reflotó.

La compra de Iecsa tiene dos aspectos positivos para Mindlin. El primero tiene que ver con la mirada desde el exterior y los potenciales inversionistas. En los mercados elogian la “audacia” de Mindlin. “Hace negocios con la familia del Presidente y eso es una buena vidriera para el exterior”, explican. Los detractores del domador argentino de Wall Street lo catalogan como un “vendedor de humo”. “Es muy hábil, sabe captar fondos. Nunca hace negocios con su plata”, elogian. Tener una foto con Macri y comprarle la empresa al primo es, en definitiva, buena publicidad para él. El segundo aspecto es que le ha hecho un favor al Presidente por mantener la tercera constructora del país en manos argentinas porque, en caso de avanzar el escándalo Odebrecht, le será más fácil de administrarlo que con los chinos que pretendían Iecsa.

Mindlin descarta cualquier objeción de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) a la operación de Iecsa, dado que carecía de negocios en la construcción. Incluso algunos de sus amigos confiesan: “Fue Macri el que le pidió que le comprara la empresa a su primo”.

Mindlin, a su vez, aguarda un favor de Macri en breve: espera que la CNDC no objete la compra de la subsidiaria de Petrobras en la Argentina, dado que existen competidores mucho mayores en producción de gas y electricidad. Es posible que le pidan desinvertir algunos activos, pero eso tampoco lo preocupa. Incluso Alejandro Macfarlane, ex ejecutivo suyo en Edenor y ahora accionista saliente de la distribuidora eléctrica platense Edelap, es uno de los interesados, al igual que José Luis Manzano, en comprarle la refinería y las estaciones de servicio Petrobras, activos que Pampa consideró “no estratégicos”. Mientras tanto, la marca Petrobras se sigue usando en las marquesinas hasta 2019.

 

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