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Sociedad / 5 de agosto de 2019

Telar de la abundancia: qué es y cómo funciona la estafa

No es un invento del feminismo, detrás del cuál se escondió ahora, sino que este esquema ya se aplicó antes con distintas variantes.

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telar de la abundancia
El telar de la abundancia es un método "colaborativo" que se propone para ganar dinero. Según los especialistas, no hay manera de asegurar una rentabilidad tan alta en poco tiempo sin que alguno de sus integrantes salga perjudicado. Algunas celebrities admitieron haber entrado en esta rueda de la fortuna que se camufló bajo el discurso feminista y espiritual.

De telares y otros cuentos. De dólares y empoderamiento. De regalos y consagraciones. De aguas y fuegos. De estafadores y estafadas. Telar de los sueños, de la abundancia o flor de la prosperidad -se lo llama de diversas maneras- es un sistema de estafas, disfrazado de “economía colaborativa”, que se instaló con un discurso feminista.

Sin embargo, el telar de la abundancia no es nuevo: es el viejo sistema piramidal reconvertido que a lo largo del tiempo se ha llamado de diversas maneras y hoy se aggiornó detrás de la ideología de género. Y a pesar de que haya cambiado de forma y de pretexto no deja de ser la misma manera de estafar gente.

Vueltas. El telar está compuesto por 15 pétalos que forman una flor. Cada uno de ellos forma parte de un grupo donde hay: un agua, dos tierras, cuatro aires y ocho fuegos. El “agua” es quien está en el centro de la flor, y quien recibe el dinero. Es, también, la persona encargada de iniciar el círculo, convocando a las dos “tierra”. Esas dos “tierra” convocan a dos personas más cada una, las “aire”. La flor se completa cuando estas últimas traen a dos personas más cada una, las denominadas “fuego”. Estas últimas son las que son llamadas a dar su “regalo” (una suma de dinero en dólares que puede ser desde 200 a más de 1.000), bajo la idea e ilusión de que ese regalo se cuadruplicará. 

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Esos dólares que ponen los “fuegos” llega al “agua”, que es quien se consagra y deja el telar. Cuando el agua abandona el telar, las dos “tierra” se convierten en un “agua” cada una en su propia flor y el resto escala una posición. Y así hasta el infinito y más allá. O eso es lo que sería necesario para que todas las aportantes recuperen o multipliquen su dinero. El problema central está en que es imposible ir hasta el infinito y en algún momento la cadena se corta y son sólo unas pocas “aguas” las que ganaron y muchas “fuegos” las que perdieron. 

“Nada que te prometa una rentabilidad tan alta en un período tan corto puede venir sin que otra persona salga perjudicada”, advierte Candelaria Botto, economista y coordinadora de Economía Feminita y agrega: “De esto se valen las estafas, de vender sueños que son increíbles porque no son posibles sin que otra persona salga perdiendo”.

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Sistema piramidal. Enrique Blasksley, de Hope Funds, terminó preso por operaciones fraudulentas con dinero de inversores.

Este esquema nació en 1920 de la mano de Carlo Ponzi, un estafador italiano que ideó el sistema piramidal. Este consistía en una operación fraudulenta de inversión que implica abonar a los inversores intereses obtenidos del dinero de otros inversores. En este concepto se basaron fraudes como “el avión”, el “pasamanos” o el caso de la empresa de inversiones Hope Funds que defraudó a 300 ahorristas que le confiaron sus ahorros y es considerada la mayor estafa en Argentina.

Otros tipos de estafas llegan en forma de venta de productos, en el cual la persona ingresa comprando cierta cantidad de productos que luego son difíciles de revender.

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Marea. Este renacimiento del esquema tiene su impulso detrás de una máscara feminista: “En este caso el discurso busca ser feminista en el sentido de que el patriarcado nos enseñó a competir entre nosotras. Entonces ahora supuestamente somos nosotras las que generamos las redes necesarias para generar la autonomía económica. Las mujeres somos una población vulnerada económicamente y donde hay crisis es más fácil sembrar una esperanza”, expresa Botto.

Una de las caras más expuestas debido a la viralización de un audio de whatsapp fue la de Jazmín Stuart, referente del colectivo de Actrices Argentinas. En el audio, Jazmín comparte el mensaje sobre el cual se sustenta la experiencia e invita a mujeres a sumarse al telar, definiéndolo como “un espacio de aprendizaje, donde se comparten cuestiones que tienen que ver con lo emocional y lo espiritual”, al cual se accedía mediante el “regalo” de 1.440 dólares.

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En otra parte del audio explica: “Hay compañeras que conocemos que están en nuestro mandala y que ya tejieron varios mandalas antes, ese proceso ya lo vivieron y cobraron los 30 mil dólares. Es básicamente eso, es una red de mujeres a nivel mundial que lo que intenta es empoderamiento”. Ante el estado público que tomó su audio, Stuart lanzó un comunicado en el que dijo: “Acepté con ingenuidad y confianza. Mi paso fue muy breve y mi experiencia se sintió positiva. En ningún momento percibí nada raro o negativo. Ahora sólo puedo decir que me llena de profunda indignación y tristeza”. 

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Por su parte, la cantante Fabiana Cantilo que también había defendido públicamente el sistema, dijo en Twitter: “A mí también me engañaron. Entendí que se hablaba de confiar y de dar, pero nunca me di cuenta de que se hablaba de plata. Sí, soy una idiota. ¿Y qué?”. Otro caso fue el de la periodista Nara Ferragut, que también admitió haber ingresado a un telar durante tres semanas: “Yo solamente puse 1.440 US$ y hasta ahora no los recuperé”.

Consecuencias. Uno de los principales problemas a la hora de desenmarañar la red, es que las personas que se acercan lo hacen a través de un supuesto regalo y es difícil comprobar donde comienza la pirámide. Por ahora, el único caso que llevó a una “telarina” a la cárcel se dio en Chamical, un pueblo de La Rioja, cuando en 2016, Julieta Ruiz, que entonces tenía 18 años, fue la cabeza de un esquema que llegó a más de 1.500 personas y terminó con más de 300 denuncias en la Justicia penal riojana contra la joven acusada por una estafa de más de siete millones de pesos.

La principal prueba fueron los cuadernos encontrados en la casa de Ruiz donde detallaba el recorrido del dinero.