SUBTE (CEDOC)

Línea F: dos consorcios pelean por el nuevo subte

Jorge Macri abrió los sobres de la Línea F, que unirá Barracas con Palermo. Compiten un grupo chino-argentino y la dupla Roggio-Ghella.

Jorge Macri lo anunció en X con un "AHORA" en mayúsculas: la Ciudad abrió los sobres con las ofertas técnicas de los dos consorcios que compiten por construir la Línea F, el primer trazado nuevo de subte que se licita en Buenos Aires en 25 años. El jefe de Gobierno también fijó el calendario: "En diciembre se adjudica y los trabajos arrancan a principios de 2027".

La pulseada tiene nombres propios. De un lado, un consorcio con fuerte sello chino que reúne a Citic Construction y Ranken Railway Construction con las locales Supercemento, Eleprint y Panedile. Del otro, la sociedad entre Roggio, jugador histórico del negocio del subte porteño, y la italiana Ghella, especialista en túneles.

El proceso es de etapa múltiple. Abierto el primer sobre, la comisión evaluadora analizará las propuestas técnicas y recién después se conocerán las ofertas económicas. Ahí se sabrá quién pone el mejor número sobre la mesa.

Una obra de u$s1.350 millones

La cifra no es menor. Con un presupuesto oficial de u$s1.350 millones, la Línea F es, según el Gobierno porteño, la obra de transporte más importante de la Ciudad para los próximos años y la más cara del país. Tendrá 9,8 kilómetros y 12 estaciones: Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Pizzurno, Recoleta, Pueyrredón, Coronel Díaz, Ecoparque y Pacífico.

El recorrido atravesará siete barrios, de Barracas a Palermo, pasando por Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás y Recoleta. Combinará con las seis líneas existentes y con dos ferrocarriles: el Roca, en Plaza Constitución, la terminal más transitada del país, y el San Martín, en Palermo. La Ciudad calcula que moverá a más de 300.000 pasajeros por día en sentido norte-sur y que le quitará presión a la saturada Línea C. Para Barracas será un estreno: nunca tuvo subte.

Según la Ciudad, las estaciones incorporarán los últimos avances en construcción y tecnología. La línea, además, forma parte del Sistema Integrado de Movilidad Urbana, la estrategia oficial que busca articular subte, trenes, colectivos, bicicletas y desplazamientos a pie.

Una deuda de dos décadas

La Línea F es casi un mito urbano. Figura en los planes desde hace más de veinte años, acumuló prórrogas en sus licitaciones de ingeniería y la apertura de ofertas de esta etapa también se postergó varias veces. Por eso el entusiasmo oficial convive con una pregunta que los porteños conocen bien: si los plazos se van a cumplir.

Macri juega fuerte. El proyecto de Presupuesto enviado a la Legislatura prevé $917.000 millones para obras de subte, el monto más alto en dos décadas. En paralelo, la Ciudad avanza con la compra de 214 coches para las líneas A, B y C por unos u$s370 millones, el plan de renovación de estaciones, los buses eléctricos y el Trambus.

Con el 2027 electoral en el horizonte, la Línea F es también una apuesta política: la obra que Macri quiere mostrar como sello de gestión. El desafío ahora es que el primer palazo no se quede en un tuit.

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