Nació de una charla entre amigos y terminó convirtiéndose en una plataforma con más de 1.200 usuarios. Discapp, creada por Pablo Mallo y Leonardo Eulogio, fue pensada como una aplicación de citas y amistad para personas con discapacidad, aunque sus fundadores remarcan que está abierta a cualquiera que busque vínculos en un entorno inclusivo.
La idea apareció a partir de historias cercanas. Amigos de los creadores les contaban que en las aplicaciones tradicionales se frustraban cuando llegaba el momento de intercambiar fotos o videos y sentían que la discapacidad se convertía en una barrera para avanzar en una relación. A partir de ahí, Mallo y Eulogio decidieron diseñar una alternativa.

El proyecto lleva cuatro años en funcionamiento. Sus impulsores aseguran que ya se formaron parejas a partir de contactos realizados dentro de la plataforma y que actualmente cuentan con 1.260 usuarios que ingresan para buscar pareja o simplemente socializar.
La aplicación apuesta por una interfaz sencilla: botones grandes, colores diferenciados y compatibilidad con celulares adaptados para personas ciegas. Está disponible para Android y iOS. Para utilizarla hay que crear un perfil, sumar fotos, escribir una breve presentación y configurar preferencias como sexo, edad y distancia. Si dos personas se eligen con un corazón, se habilita el chat.
Mallo y Eulogio no se dedican exclusivamente al proyecto. Uno trabaja limpiando piletas y el otro es profesor de tenis, mientras desarrollan Discapp como una segunda actividad. Para ponerla en marcha necesitaron sumar programadores y reconocen que las primeras versiones eran lentas y tenían fallas, pero con el tiempo fueron corrigiéndolas.
Ahora el objetivo es cruzar fronteras. Los fundadores contaron que recibieron consultas desde Uruguay y España, aunque por el momento la expansión está frenada por cuestiones legales y de configuración. Salir de Argentina implicaría adaptar términos y condiciones y afrontar nuevos costos.
Aun así, ya preparan una nueva versión con cambios surgidos de críticas y sugerencias de los propios usuarios. “El amor y la conexión no tienen límites”, sostienen sus creadores, que aspiran a convertir una idea nacida en Hurlingham en una comunidad cada vez más amplia.














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