Alejandro Guillermo Roemmers (CEDOC)

Un abrazo por la humanidad: la convocatoria de Roemmers al Planetario

Sin inscripción ni fines políticos, la iniciativa convoca a creyentes y no creyentes a abrazarse el domingo 4 a las 19 frente al Planetario.

Un gesto mínimo para un mundo en guerra. Este domingo 4 de octubre, a las 19, el entorno del Planetario Galileo Galilei será el escenario de "Un abrazo por la humanidad", la convocatoria que impulsa el escritor, empresario y filántropo Alejandro Guillermo Roemmers en el marco de los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís. La propuesta es tan simple como su nombre: detenerse unos 20 minutos y abrazar a otra persona.

La iniciativa nació en Asís, Italia, donde tendrá su epicentro, y busca replicarse en distintas ciudades del mundo. En Buenos Aires cuenta con el apoyo del Gobierno porteño. No exige inscripción ni adhesión formal, no tiene fines políticos ni comerciales y no recauda fondos. Quienes participen podrán compartir imágenes con el hashtag #UnAbrazoPorLaHumanidad.

Un cielo compartido

La elección del Planetario no es casual. Según los organizadores, su cúpula simboliza el cielo como espacio común a toda la humanidad, sin fronteras ni credos. Si las condiciones técnicas lo permiten, la estructura será iluminada especialmente y proyectará una palabra: "PAZ".

"Hay momentos en la historia, como este, en que no basta quedarse a un lado y mirar cómo el miedo, la división y el enfrentamiento nos llevan a la oscuridad y la destrucción", advirtió Roemmers al presentar la propuesta. Y bajó las expectativas con realismo: "Tal vez el mundo no cambie esa noche. Pero quizá cambien dos personas. Y después otras dos. Y otras dos".

La huella franciscana

El vínculo de Roemmers con el santo viene de lejos. En 2023 recibió el Premio San Francisco de Asís, otorgado por la Pontificia Universidad Antonianum de Roma, de la Orden Franciscana, por su labor humanística. Antes, había promovido junto al papa Francisco encuentros en los que el abrazo funcionó como símbolo de unión, en la Plaza de San Pedro, la cúpula de la basílica vaticana y la Porciúncula de Asís, con jóvenes de distintos países, diplomáticos y Premios Nobel de la Paz.

La fecha tampoco es casual. San Francisco murió el 3 de octubre de 1226 y la Iglesia lo celebra cada 4 de octubre. Este año, además, el papa León XIV proclamó un Año Jubilar franciscano, que corre hasta enero de 2027, e Italia volvió a declarar feriado nacional el día de su santo patrono por primera vez en casi medio siglo.

Creyentes y no creyentes

Lejos de encerrarse en lo religioso, la convocatoria apunta a creyentes y no creyentes, a personas de cualquier nacionalidad, cultura o ideología. "Quizá millones de abrazos no resuelvan por sí solos los problemas del mundo, pero pueden cambiar nuestros corazones. Y cuando cambian los corazones comienza a cambiar la historia", sostiene Roemmers.

El cierre de su mensaje funciona como consigna: "Que el 4 de octubre sea el principio de un nuevo futuro en el que, por encima de todas nuestras diferencias, podamos reconocer y expresar que somos una sola humanidad, que el otro también eres tú y que todos somos hermanos".

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