Javier Milei (CEDOC)
Sobre el DNU de Milei que puede meter preso a cualquiera
La nueva normativa que permite a la SIDE detener a ciudadanos sin orden de la Justicia inaugura un Estado policial. El peligroso clima de época.
La hora en que se publicó el decreto, en la madrugada del 31 de diciembre, dice mucho sobre su polémico contenido. A través del DNU 941/25, Javier Milei dispuso reformular la Ley de Inteligencia y otorgarle a la SIDE libertaria un poder discrecional que ya fue objetado por juristas y dirigentes políticos de la oposición.
Según la flamante normativa, los espías del Gobierno podrán detener -sin orden judicial- a cualquier ciudadano que consideren que está conspirando contra la seguridad nacional. Es una pésima novedad que parece inaugurar un Estado policial que pasa por encima de la Justicia y la Constitución y avasalla las libertades individuales más básicas. Cualquier opositor, empresario, juez o periodista puede terminar tras las rejas si la SIDE lo desea.
Hace dos semanas, NOTICIAS dedicó su portada a una investigación sobre la Secretaría de Inteligencia de Milei y anticipó la controvertida idea. Tras la anécdota de un nuevo jefe de la SIDE que se hizo famoso por publicar en las redes una catarata de selfies sobre su vida privada -y hasta datos personales de su familia-, lo verdaderamente preocupante son estos excesos que ahora consagra el DNU del Presidente.
Los diputados Mónica Frade y Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, y Esteban Paulón, del Partido Socialista, por estas horas presentaron una acción de amparo y una medida cautelar para que la Justicia suspenda los efectos del decreto, al que catalogan de “inconstitucional”. También en el Senado, el bloque peronista emitió un comunicado que repudia la iniciativa del Gobierno. “Esto demuestra una vez más el desprecio del presidente Milei por las instituciones de la República y es un claro intento por avanzar sobre las libertades democráticas”, subrayaron.
Que el hecho se dé en simultáneo con una noticia como la de Donald Trump interfiriendo en la política interna de otro país y apresando sin muchas explicaciones a su presidente demuestra cuál es el clima de época: la ley del más fuerte, le guste o no al resto. Y esto recién empieza.
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