Saturday 10 de January, 2026

POLíTICA | Ayer 11:01

El antecedente secreto de la tuitera libertaria que chocó: borrar la papada presidencial

Mientras se viraliza el choque con alcoholemia positiva de Eugenia Rolón en Mar de Ajó, resurge un dato poco conocido de su paso por el núcleo original de La Libertad Avanza: el rol silencioso que tuvo en el cuidado extremo —y obsesivo— de la imagen de Milei.

Eugenia Rolón, la influencer libertaria de 23 años, pareja de Iñaki Gutiérrez —uno de los responsables clave de la comunicación digital de Javier Milei— y militante desde los orígenes del espacio, volvió a ser noticia esta semana por un grave incidente vial.

El jueves por la mañana, alrededor de las 10, circulaba en un Honda Fit por Mar de Ajó cuando realizó maniobras imprudentes y terminó chocando contra un poste de luz en la calle Rivadavia al 400. El test de alcoholemia marcó 1,89 g/l, un valor altísimo que duplicó con creces el límite permitido.

La policía procedió al secuestro del vehículo —que figura a nombre de la familia de Gutiérrez— y su novio tuvo que ir a retirarla de la comisaría. El episodio se viralizó rápidamente en redes sociales, donde muchos destacaron la peligrosidad de conducir en ese estado a plena luz del día.

Rolón no es una figura secundaria en el universo mileísta. Forma parte del núcleo duro desde los comienzos, cuando La Libertad Avanza era apenas un grupo reducido de economistas y jóvenes entusiastas. Su rol, sin embargo, trascendió la militancia digital: durante un tiempo tuvo una tarea tan sensible como insólita en la construcción de la imagen presidencial.

Photoshop, papada y poder

Como reveló NOTICIAS en enero de 2024, en una investigación firmada por Juan Luis González titulada “Estética presidencial: un viaje a la insólita obsesión de Milei”Eugenia Rolón era la encargada de aplicar Photoshop a las fotos oficiales del entonces candidato y hoy Presidente para eliminar o disimular su papada.

Corría el año 2016 y Milei hacía muy poco que había debutado en la televisión. Ya entonces parecía tener la fórmula del éxito en sus manos. A un amigo con el que compartía panel le explicaba: “Vos tenés que salir así, con la cara para abajo, para que no se vea la papada”.

Los años, y sobre todo la exposición mediática y política, incrementaron esta manía, que algún psicólogo podría vincular con los años de bullying escolar y violencia intrafamiliar. Lo cierto es que el poder la llevó a lugares insospechados.

El anecdotario es largo. Del “contouring” que le aplicaba Lilia Lemoine —asistente, ex pareja y hoy diputada— para maquillar la papada en vivo, se pasó al Photoshop liso y llano, que manejaba la influencer Eugenia Rolón hasta en los comienzos de la gestión libertaria.

Las fotos retocadas se volvieron virales: un Milei que parece de 25 años el día de la jura con la banda presidencial, o con varios kilos menos en la presentación del Gabinete, entre decenas de imágenes manipuladas. Incluso el día de la asunción prohibió la entrada de fotógrafos al Congreso no solo por su mala relación con la prensa, sino porque desde los palcos los reporteros gráficos sacan desde abajo y la papada se hace inevitable.

Rolón, hasta su salida temprana del equipo de redes —tras un error de Gutiérrez—, fue pieza central en esa obsesión estética que buscaba proyectar juventud y firmeza. Del retoque digital al choque alcoholizado, el pasado secreto de la tuitera libertaria que borraba la papada presidencial vuelve a ponerla bajo los reflectores.

Galería de imágenes

En esta Nota

Comentarios