Costumbres / 27 de Enero de 2012

Tatuajes

Parte de la religión

Este verano está de moda grabar en la piel imágenes de rosarios, vírgenes y santos populares como el Gauchito Gil. Famosos pioneros y significado de la tendencia.

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Esperá que me saco el corpiño”. Con una sola mano habilidosa se desprende la parte de arriba del traje de baño, se cubre los pechos y deja al descubierto el tatuaje completo: Cristo en la cruz y la leyenda “Sólo Dios me juzga”. “¿Está bueno, no?”, consulta. Los tatuajes religiosos son la última moda en la Costa y ella posa para la foto feliz y satisfecha.
El pionero y tal vez, impulsor de la movida fue Marcelo Tinelli, que hace tres veranos sorprendió en Punta del Este con un dibujo que le cubre el brazo por completo y la inscripción “Believe” Tambíen la frase “Faith is life” en el hombro. Semejante fervor religioso despertó todo tipo de especulaciones. ¿Está enfermo? ¿Hizo una promesa? No. El conductor simplemente estaba siguiendo una tendencia mundial que rescata figuras bíblicas y las incorpora a la moda, cargadas de una nueva estética: “Empezó hace diez años y se ve hasta en vestidos de alta costura”, asegura la productora de moda Claudia Pandolfo. Remeras, bolsos y collares comenzaron a poblarse de imágenes litúrgicas: pulseras con dijes de los santos, remeras con la cara de alguna virgen y rosarios que de tan modernos devienen en objeto de diseño: de cuero, de plata, con apliques. Lo más osados, llevan la tendencia en el cuerpo.

La novia de Amado Boudou, Agustina Kämpfer, luce una Virgen de Guadalupe en su pantorrilla, recuerdo de los meses que vivió en el Distrito Federal. “La cultura mexicana está de moda en general”, asegura Bernie Catoira, productor de moda y asesor de imagen de celebrities. La misma Virgen luce el futbolista de San Lorenzo, Pablo Migliore, que ha convertido su cuerpo en un altar: también tiene un rosario en el brazo, un Gauchito Gil en la pierna y la imagen del arcángel Gabriel en su espalda, entre una estrofa de Los Redonditos de Ricota y un dibujo-homenaje a Martín Palermo.
Escrito en el cuerpo. “Me lo hice por la frase”, explica la chica que sólo quiere ser juzgada por Dios. Y su novio se agarra la cabeza. “Está loca”, explica y señala un tigre que ruge en la parte superior del muslo. “Me gustó el dibujo y además creo. Cerraba todo”, explica Gastón, que en agosto se hizo un rosario en la parte superior del brazo. Entre las chicas, lo más cool es tenerlo en el tobillo. “Se hacen imágenes híper realistas y con mucho detalle. Bien finitos y sutiles”, asegura Pandolfo, quien destaca que esta moda no es monopolio de Mar del Plata: “En Pinamar y sobre todo en Punta del Este esos tatuajes se ven bastante”.
“Sí, tengo una cruz, pero eso no quiere decir que yo vaya a misa todos los domingos o rece todas las noches. Para mí cada punta representa a los miembros de mi familia, tiene su propio sentido”, explica Javier marcando el contorno del dibujo que ocupa todo su antebrazo. “Los que se tatúan cruces y cosas por el estilo en unos años se van a querer matar, como les ha pasado a todos los que se hicieron en algún momento el tatuaje de moda”, asegura Catoira y repasa la lista de dibujos que alguna vez fueron tendencia: flores, duendes, tribales, letras chinas y demás imágenes que supieron ser lo más cool y hoy cayeron en desuso. “La moda, por definición, pasa y se renueva. ¿Cómo te vas a hacer algo que es para siempre?”. Para aquellos hay sólo dos opciones: o llevar el tatuaje arcaico con orgullo y estoicismo o cubrirlo con uno nuevo. Las casas de tatuajes están llenas de expertos en tapar con tinta errores de juventud. ¿O acaso no sería de valientes animarse a salir a la calle con la ropa que estaba de moda en nuestra adolescencia?
Religión pop. ¿Puede la religión ser una moda? Según el filósofo Darío Sztajnszrajber la proliferación de los tatuajes religiosos es parte de un fenómeno más amplio. “En los últimos 15 años hay un renacimiento de lo religioso, que resurge después de un siglo científico como fue el pasado”, explica. “Tatuarse un Cristo no tiene que ver solamente con una moda. Si es solo por gusto, te comprás una remera. Si lo llevás en la piel es porque creés en esa protección”, asegura Pandolfo. Sobran ejemplos: Uleg, la marca de ropa de Marley, suma adeptos estampando la imagen de la Virgen en todas sus prendas.
“Tradicionalmente los tatuajes son una expresión de rebeldía y qué puede ser más rebelde que utilizar símbolos religiosos en un nuevo sentido”, se pregunta Sztajnszrajber e indaga sobre la “estetización de los religioso”: “Que alguien se haga un tatuaje no quiere decir necesariamente que sea más observante, sino que la religión vuelve desdoblada: hay expresiones fanáticas y expresiones que deliberadamente adoptan maneras menos dogmáticas”. Sin fundamento teórico, este verano proliferan los diseños religiosos ubicados justo ahí donde los músculos más se destacan.

Ajena al debate, muestra su tatuaje Micaela, que tiene 25 y va por el tercero: tres estrellas que representan a sus sobrinas y un tribal en la parte final de la espalda. Al lado, una de sus amigas se ríe y se niega a mostrar el suyo: en el exacto mismo lugar a dónde casi no llega el sol, ella es parte de una moda anterior y luce al Che Guevara.

 

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