Restaurante / 23 de Marzo de 2012

restaurante

Clásica modernidad

“4141”. Honduras 4141. 4861-1491. Abierto de lunes a sábados de 20.30 al cierre. Principales tarjetas. Reservas. Mesas al aire libre, Aire acondicionado. Precio promedio $ 100.

Por

Ezequiel López Batista, creador de este restaurante y experto cocinero, ha dejado bien claro que aprecia los restaurantes al estilo renacentista del 1500, o sea: un espacio para restaurar (de allí deriva el nombre de “restaurante” obviamente) las fuerzas gastadas durante las legendarias travesías de aquellas lejanas épocas, tan transitadas por soldados y comerciantes, y que ahora continúan con distintas variantes. Asimismo, se ha tenido muy en cuenta el aspecto emocional del comensal, creando un ambiente amable, relajado y cálido.

El equipo, capitaneado por López Batista, junto con el experto cocinero Kurl Wilhem Helmfeld, e integrado por profesionales, diseño un menú compacto y original: entradas, sopa de calabazas con helado de menta; camarones al ajillo; buñuelitos de espinaca con membrillo y allioli; ensalada completa, mezclun de hojas verdes, repollo, tomate, albahaca, maní, trigo burgol y muchas semillas, aderezo de tomates confitados al olivo (un hallazgo que merece probarse); plato principal: lenguado con crema de coliflor y ensalada de rúcula, manzanas y rabanitos; pechuga de pollo o paillard de pata-muslo con castañas y humita al modo de Kurt; bife de chorizo a la leña con ratatoiulle nizarda y puré de papas; cordero patagónico con hongos fritos y risotto clásico; pastas: sorrentinos de pera, puerro y queso crottin; gnocchi de calabaza con crema de verdeo; ravioles Maryland; Kitchan vegetariano con ensalada de quinoa y cilantro, puré de calabaza con adukis y zanahoria rallada; sorrentinos de pera, puerro y queso crottin a la manteca; cabellos de ángel gratinados y con brie de cabra, etc.

La lectura del menú, más las nuevas propuestas o las modificaciones estacionales, manifiestan el inquieto e imaginativo espíritu creativo de los cocineros, y despierta en el público curiosidad y sorpresa. El éxito de este lugar podría hacer pensar que la gastronomía porteña está registrando en estos años la continuidad del estilo clásico que, como se manifiesta en toda la actividad humana, quizá cada vez estamos más cercanos de aprovechar  en toda su variedad.

El caso francés es emblemático: cuando llegó “la nouvelle cuisine”, existieron dos maneras de recibirlo, una la negativa (“esto es una vergüenza, un desastre”) y otra la positiva (“por fin llegó la hora de cambiar todo esto”). Como es notorio, la “nouvelle” tuvo un enorme éxito mundial, eso sí: acomodando sus principios a las posibilidad de cada  gastronomía. De todos modos, el impacto en nuestra cocina no fue profundo sino más a nivel de una minoría gourmet, aunque pese a ello se nota una modificación creativa, como es el caso de “4141”. No creo que sea viable – ni deseable– que un plato complejo y sofisticado castigue a la milanesa con papas fritas, las empanadas de humita, etc., más bien conviene que haya alternativaCOnbs: como se sabe ¡en la variedad está el gusto!

 

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