Arte / 11 de mayo de 2012

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La tierra no es del hombre

“Revividos. Arte y sustentabilidad III”. Astorga, Di Pascuale, Frías, Libedinsky, Macías. Galería Praxis. Arenales 1311.

Marcela Astorga, Lucas Di Pascuale, Ricardo Frías, Gaspar Libedinsky y Viviana Macías recuperan recursos, señalando la posibilidad de establecer un contacto respetuoso con lo que nos rodea. La muestra se llama “Revividos” porque, como apunta la curadora Victoria Verlichak, estos artistas trabajan con dispositivos preexistentes, “con conceptos ricos y materiales sencillos. Emplean ideas y elementos, sin gran significado cultural en sí mismos, pero que ‘reviven’ y multiplican su sentido con la creación artística”.
Cuando fui responsable del guión curatorial del Mes del Arte Fueguino, en 2011, conocí a Ricardo Frías en Ushuaia. El artista vive allí y por tanto sabe de límites de todo tipo, incluyendo el problema de los residuos generados en la isla. En su video, “Como en caja”, filmado al borde de la ciudad de Ushuaia, con la bahía de fondo y de pie frente a un atril, alude a los desechos y al compromiso que debemos tomar todos ante la naturaleza.
El limo que deja el Paraná, en una isla del Tigre, a manos de Viviana Macías se convirtió en un material de construcción; la artista fabricó casitas de barro que, ensambladas, aparecen como vestigios arqueológicos de pueblos originarios encontrados en la zona del Delta. Los conjuntos de ropa diseñados por Gaspar Libedinsky y confeccionados con franelas, trapos rejilla o de piso, repasadores, demuestran “el deseo intrínseco del trapo por ser una determinada prenda”; comenzó a prestarles atención a los paños de limpieza a partir de observar que los “cuidacoches” utilizaban “trapitos” en su trabajo. En sus fotografías, Lucas Di Pascuale registró la arquitectura de los molinitos de viento que realizó con materiales descartados –disquetes de PC ya inútiles, maderas, ramas encontradas en el lugar– sobre terrazas de casas igualmente abandonadas en Shatana (Jordania), adonde llegó por una beca. Marcela Astorga utilizó crines de caballo para dibujar imprecisas plantas arquitectónicas de célebres museos –aquí presenta “Bowery”, que es la calle donde está situado The New Museum en Nueva York–, quizá como reflexión acerca de las instituciones artísticas.

 

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