Cultura / 7 de septiembre de 2012

Música contemporánea

El gestor de la experimentación

Martín Bauer es compositor y, además, una figura clave en la actividad cultural. Sus ciclos en el Teatro Argentino, el San Martín y el Colón son un éxito. Cómo logra convocar a espectáculos de elite.

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Espectáculos: Margarita Fernández ejecuta Membrana/Lluvia de Peter Ablinger, en el Teatro Argentino

Son muchos los que creen que la música contemporánea es un territorio inhóspito, de lenguaje desconocido. Aun aquellos que tienen una respetable formación cultural, dudan a la hora de asistir a un concierto en el que la experimentación es la regla. Pero basta escuchar a Martín Bauer, para cambiar de opinión. Es tal el entusiasmo que él pone en contar lo que hace (dirigir e intervenir en los ciclos de música contemporánea más importantes del país) que uno termina preguntándose por qué permitimos que los prejuicios terminen alejándonos de las mejores cosas.

Martín Bauer es músico, compositor, director y desde hace casi dos décadas, gestor de la mayor parte de los eventos musicales y teatrales con centro en la experimentación. Hace 16 años que organiza el Ciclo de conciertos de música contemporánea del Teatro San Martín. Durante cinco temporadas estuvo al frente del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) en el que sigue interviniendo activamente en la actualidad. En forma permanente, dirige el TACEC (Centro de Experimentación del Teatro Argentino de La Plata).

La próxima semana inaugurará un importante homenaje a John Cage, a 20 años de su muerte, en tres escenarios: el Colón, el San Martín y la Fundación Proa (ver recuadro).

Noticias: ¿Cómo se transforma un músico en gestor cultural?

Martín Bauer: En mi caso, sin proponérmelo. Hace 20 años, junto con otros colegas, formamos el CEAMC (Centro de Estudios Avanzados de Música Contemporánea). Allí inicié una práctica de gestión cultural, pero siempre ligada a la práctica artística. En una oportunidad, preparamos un proyecto para el Centro Cultural Ricardo Rojas y allí conocí a Darío Lopérfido y Cecilia Felgueras. Cuando Lopérfido estuvo a cargo de la Secretaría de Cultura, hubo una visita de Pierre Boulez al Teatro San Martín que fue un éxito total. Entonces, a Ernesto Schoo, que era el director en esa época; se le ocurrió organizar un festival. Lopérfido sugirió mi nombre y así empecé, hace 16 años. El llamado Ciclo de conciertos de música contemporánea del Teatro General San Martín (para todos, el “Festival”) fue creciendo al amparo de Kive Staiff, un maestro para mí. Llegó a tener mucha expansión y repercusión.

Noticias: El Teatro San Martín fue siempre un lugar de consagración cultural.

Bauer: Era y es un lugar muy abierto. La idea era interpelar al público curioso de Buenos Aires, que iba a los ciclos de la sala Lugones, pero escuchaba música comercial. El objetivo fue sacar a la música contemporánea del ghetto. Al cabo de un tiempo me invitaron a dirigir, junto a Diana Theocharidis, el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC). Hicimos cinco temporadas y fueron muy exitosas.

Noticias: ¿No es una música inaccesible?

Bauer: Para nada. Los espectáculos están pensados para que no pierdan sustancia artísticamente. Esto quiere decir, ofrecer algo que no está a mano. Porque si vas a escuchar la música que pasan en el supermercado, te quedás en el supermercado. Se trata de levantar la apuesta en todos los sentidos, cuidando al público y a los artistas. Si no la alternativa es cuidar solo a los funcionarios.

Noticias: ¿Cómo se mantienen este tipo de proyectos que podríamos considerar, en términos de marketing, “de nicho”?

Bauer: Puedo decir las cosas que yo uso como argumentos. La Argentina tiene una tradición modernista (o como quieran llamarla) que existe. Cierta sofisticación, cierta apetencia que está como dormida a veces, pero que con solo despertarla aparece. Por otra parte, también creo que el ambiente cultural en la Argentina es exitoso, mientras otros ambientes no lo son. La dirigencia política no es exitosa, pero los actores culturales sí. O los deportistas. El mundo cultural le da muchísimo a la Argentina, mucho más de lo que piensa el país como comunidad y eso tiene un valor. En la cultura, hay distintos productos. El tango es un poco como la soja, está a mano y crece solo. En cambio, hay otros materiales que son más elaborados, que tienen más “valor agregado”. Buenos Aires es una ciudad de cultura. Por ejemplo, casi no hay gente que no estudie teatro aquí. O cine. La responsabilidad de quien dirige es reencauzar estas inquietudes y conducirlas.

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