Teatro / 28 de septiembre de 2012

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Admirable vodevil porteño

“Jettatore…!”, de Gregorio de Laferrére. Con Mario Alarcón, Lidia Catalano y elenco. Dirección: Agustín Alezzo. Teatro Cervantes, Libertad 815.

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Despojada de su humor ácido, “Jettatore” -una de las obras maestras de Gregorio De Laferrére (1867-1913) y modelo del vodevil porteño- adquiere, en la versión que acaba de estrenarse en el Teatro Nacional Cervantes, dimensiones que la rescatan de la mera ingeniosidad y la proyectan a un tema universal. Más allá del sarcasmo y un conflicto que parecen sencillos, lo que está en juego es la dignidad de un hombre tomado para el escarnio.

Si sólo indagamos en la superficie y de manera formal, todo emerge ingenuo, como un folletín amarillento que el pasado nos arroja en la cara. Pero la forma en que las situaciones van impulsando la acción y cómo cada personaje muta con el correr de la trama, permite advertir los atributos de un dramaturgo que a partir de un sencillo desafío (se dice que el joven político conservador fue retado por sus amigos para que escribiera una humorada), reflejó los límites del ascenso social que imponía su clase.

Laferrére leyó un cuento de Théophile Gautier e imaginó la historia de Don Lucas (Mario Alarcón, estupendo, quizás sea su mejor trabajo para las tablas al meterse, con prodigiosa riqueza de matices, en la piel del funesto candidato), un atribulado individuo al que se le imputa la fama de poseer una influencia magnética negativa, en especial para convocar desgracias a lo que lo rodean. El complot de Carlos (Hernán Muñoa, una revelación interpretativa), el intrigante joven que desea la mano de la hábil Lucía (otra gran labor de Malena Figó), una de las tres hijas del matrimonio compuesto por Doña Camila (memorable Lidia Catalano, en una composición que recuerda a actrices de la talla de Olinda Bozan), y Don Juan (un potente Aldo Barbero), para que Don Lucas, pretendiente sin alcurnia, no se quede con la mano de la joven, irá dando resultados y atenazando al protagonista durante los tres actos de la obra. La situación de este individuo al que le endilgan todas las adversidades que comienza a padecer la familia, se abatirá como un pesado e inexorable yugo.

Un numeroso, calificado elenco, de homogénea calidad, conducido con mano firme y buen ritmo por ese cabal hombre de teatro y maestro que es Agustín Alezzo (a los 77 años, recién debuta en esta sala oficial), despliega minuciosas, logradas e hilarantes creaciones y circunstancias. A los mencionados se suman las graciosas presencias de los eficaces Claudio Da Passano, María Figueras y el bienvenido regreso a la escena de tres grandes actores: Néstor Ducó, Miguel Moyano y Ángela Ragno. Lejos, una de las mejores propuestas de la actual cartelera y la oportunidad imperdible de ver clásicos argentinos con rigor y calidad.

 

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